lunes, 9 de marzo de 2026

Ruta: Circular de “rodillo y salón.”

Domingo (8-03-2026), con las burricletas prestas y bien dispuestas, cinco caballeros veleños nos presentamos en el habitual punto de encuentro. Después de “la panzá” de agua que llevamos, “hasta hace un rato ha estado lloviendo” –comentamos los presentes; las propuestas están claras, “plan A o B”. Al final, ruta “rodillo” por el salón de casa, por terreno llano y asfaltado, “para no embarrarnos y mejor, que no hacer nada”, al menos “trabajamos el fondo.”

Comenzamos la jornada, todavía esperando la incorporación de algunos caballeros de los “fijos” -esto ya es siesta-, con “las señalizaciones encendidas y los ánimos intactos como cada semana”; bien agrupados y amenas conversaciones sobre la marcha, va a ser la tónica constante durante toda la mañana. Escalamos “El Rompeolas” con sus cunetas a ras de agua,  cruzamos la localidad vecina, avistando los amplios  “arrozales gamoninos” que se extienden por toda la planicie visible.

Al final, damos la intermitencias y optamos por la alternativa B; el estirado y rutinario canal; bien formados, guiados por la hilera de eucaliptos, arropados por montículos de hierbas y aceras  empapadas, mientras,  una fina lluvia nos quiere amedrantar para hacernos regresar antes de tiempo, ¿quién dijo miedo? Martín “El Fiero”, nos deja en el próximo cruce, “va con hora y no va a alargar.” A nuestro paso, “bastantes burriclistas, carreristas y esparragueros” por la estirada y cómoda vía, cada cual a lo nuestro, ¡¡¡mejor que quedarse en casa!!!

Poco a poco, “sin apenas hacer ruido” vamos sumando kms, atrás dejamos granjas, parcelas y urbanizaciones todavía adormiladas, mientras, no dejamos de saludar al personal activo, antes de arribar en el punto pactado; concierto que nos ofrece la fuerza del agua, el espectacular embalse y su plácido entorno, donde aprovechamos unos minutos para ¿el descanso? Fotografías de rigor, un vistazo para alimentar los sentidos, un plátano -o medio- y poco más antes de reemprender la marcha.

¿La vuelta? Más de lo mismo, empezamos de menos a más; “en cuatro días estamos en Segovia, no queda na”, ya metiendo prisas,  Alberto “El Maestro Ceramista”; los amigos gamones,  Roberto “El Bueno” y J.C. “El Lobo” en cabeza y dando relevos, “aceleran la marcha” para dar alegría al enmarañado día. Con celeridad,  pasan los fotogramas y el monótono paisaje, atravesamos la Ciudad de la  Cerámica, ratoneamos por el laberinto de callejas que guían el carril; granjas con actividad, parcelas encharcadas, árboles frutales al borde de las acequias; una tachuela en mitad del camino, y los pasajes poligoneros “al sol”, antes de dejar a los compañeros gamonimos a las puertas de sus casas, para dar por finalizada la conocida etapa. Nosotros, llegamos a la villa veleña -sin barro-, con el objetivo cumplido, algo más de tres horas y preparando el calendario  de las próximas kilometradas -por la cuenta que nos tiene, jajajjaja-.

Destacar de la ruta, la buena mañana que hemos tenidos, lluvia fina e intermitente a primeras horas y soleada para finalizar -sin aire- . Además, de continuar saliendo un domingo más -ya es un lujo- y estar rodeados de entornos naturales. “La vida lanzará flechas. Tú decides si las conviertes en heridas o en lecciones.”

Resumiendo, ruta circular de 72 kms. Los principales caminos transitados han sido: Cuadros de la Vega, Carril de Las Mulas-Gamonal-Canal Bajo del Alberche-Embalse de Cazalegas-Canal Bajo del Alberche-Camino de la Portiña-Talavera-Camino del Pino-Camino Mesa Alta-Antiguo Camino de Oropesa-El Casar-Polígono Torrehierro-Gamonal-Velada.

Pd: Roberto, muchas gracias por tu aportación fotográfica (1)




                                                      

                                                    






SALUD……………y TIEMPO.

 

“….mil caminos por andar y mucho tiempo perdido sin saber a dónde ir, no tengo tiempo ni sitio…”

lunes, 2 de marzo de 2026

Ruta circular: Subidas Los Pinos -Herrería (enlace, dos veces)- La Gran Muralla-Riscal-Pontón-El Vertedero.

 

Domingo (1-03-2026), con las burricletas prestas y bien dispuestas, cinco caballeros veleños nos presentamos en el habitual punto de encuentro; bien ataviados, a pesar de las suaves temperaturas con las que no recibe el mes de marzo. En esta ocasión, ¡¡¡ya está bien!!!, después de tanto “llaneo y rodillo caminero”, ya va siendo hora de asomarnos  por los cerros, probar sus conocidas cuestas y  rampas de todos los colores. "Cuando marzo mayea, los burriclistas cuestean."

Comenzamos la jornada, “animados y tocando palmas”, circunvalamos la señorial villa, por caminos y parcelas de “las afueras.” Bien agrupados, amenas conversaciones por la estirada llanura; bastantes tramos anegados de agua, “este año, tenemos arrozales”, cunetas recogiendo el líquido sobrante, esquivamos algún charco por el reposado camino, mientras atravesamos la avenida de los huertos, antes de remangarnos y entrar en faena.

Nos adentramos por el angosto y resguardado callejón, para afrontar los primeros recechos de la etapa; continuos subes y bajas por el tupido pinar, pasos entretenidos y agrietados “por el Arriero”, roderas blandas y mojadas y J.C “El Lobo” está en su hábitat, “se mueve como pez en el agua.” Los demás, disfrutamos por el lujoso tobogán, antes de aterrizar en la anchurosa cañada; “callejeamos” por el laberinto de “la puerta de atrás”; tramos bacheados, pero bien compactados hasta la ancha cañada. En este punto, Francis “Sevilla”, tira “pa´lante”, quiere “hacer algo más.” Los demás, nos metemos “en busca de emociones más fuertes y empinadas.”

Pues lo dicho, iniciamos la “exigente ascensión”, con “tajás picantes en el plato, de más del 20%”; al tran-tran, cada cual como podemos, “no tenemos prisa”, pero estas pendientes “pican algo más.” Coronamos el primer tramo y viramos a la izquierda, para asomarnos por los balcones del “Riscal”; placenteros parajes, colgados en un collage de encinas, antes de presenciar el espectáculo y fortaleza del agua en todo su esplendor. Echamos unos minutos para reponer fuerzas y la contemplación en el privilegiado rincón, con ideas delirantes al sol “de morcillas y bota de vino”; algunas fotografías para nuestra colección, mientras nos recreamos y alimentamos los sentidos.

Reemprendemos la marcha, pero antes echamos un vistazo a la profusa corriente del conocido y rebasado arroyo; continuamos “escalando”, todavía nos queda “hilar las pendientes del raído molino” y la mitad de ración de “la Gran Muralla.” Allá vamos el cuarteto “elegido”, después del largo letargo del llano, damos la talla; Roberto “El Bueno”, en modo diésel, sale airoso y victorioso de la empinada emboscada; Luci “Fromme”, a pesar de la inactividad, “así llegas con más ganas”, con estilo y solvencia, hace cima y “recordamos” aquella primera vez, entre niebla y una capa de lluvia fina. Esperamos y nos agrupamos, paseamos por las localidades vecinas; una pareja de compañeros, dan por concluida la ruta, la otra, “tenemos ganas de más” y nos quedamos por estos lares.

Pues lo dicho, nos despedimos de nuestros compañeros de fatigas en la localidad “zorrera” y desde aquí, “tejemos otro bucle” con la intención de realizar una subida más; la “mataburras”  a la inversa, la fugaz bajada de la Herrería -por segunda vez en el día-; las constantes rachas de aire, atizando de cara por la vía pecuaria; la sentida tranquilidad del sendero jilgueril, acurrucado a la orilla del sonoro arroyuelo con todos sus ingredientes por la acicalada arboleda…………….y, la última subida mañanera, nos aguarda impasible, después del camino inundado. Las empinadas curvas del “Vertedero”, mirando de “reojo las pendientes vecinas”; con oficio y tesón, “El Lobo” todavía “con batería”, mientras vamos sumando “el desnivel” y poco a poco, se va “bajando el telón, de la agraciada ascensión.” Otro paso más, por las localidades “cerreras”, con alegría, satisfacción y “las piernas calentitas”, nos escurrimos por la rápida vía hacia “La Gamonosa”, antes de dar por concluida la jornada montesa.

Destacar de la ruta, el recital de cuestas y desnivel acumulado, los vistosos paisajes cerreros al aire libre, -nos dan la vida- y, por supuesto, las espectaculares vistas del Riscal, la fuerza salvaje del agua entre tanto silencio y tranquilidad, sin palabras, solo nos queda admirar y contemplar. “Jamás visitarás dos veces el mismo lugar, ni siquiera será el mismo lugar.”

En definitiva, ruta circular de 62 kms. Los principales caminos transitados han sido; Camino de los Perales, El Molino, Camino de La Mojeda, El Baldío, Camino de los Huertos, Camino de Los Pinos -Cerro Arriero-, Camino del Madroño (Herrería), Cañada Real Leonesa Oriental (C.R.L.O), Camino del Mojosal C.R.L.O, Camino de Buenaventura-Segurilla (La Gran Muralla), Camino de las Cochineras-El Riscal (i-v), Camino de Buenaventura-Segurilla-Mejorada-Camino del Madroño (Mataburras-Herrería), C.R.L.O, Senda del Jilguero, Camino del Vertedero (Segurilla), Camino de Mejorada-Velada.

Pd: Las fotografías están en orden inverso a la realización de la ruta. 

Pd1: Roberto, muchas gracias por tu aportación fotográfica (2).

                                                      

                                                    


                                                  











                                                   

                                                 




SALUD…………………y TIEMPO.

 

“…mil caminos por andar y mucho tiempo perdido sin saber a dónde ir, no tengo tiempo ni sitio…”