lunes, 22 de junio de 2026

Ruta semi-circular: (Torretas del “Machacadero y del Arbillas.”)

 

Domingo (21-06-2026) con las burricletas prestas y bien dispuestas, cuatro caballeros veleños y “La Dama veleña” –que cuando asoma por el pueblo, nos acompaña-, nos presentamos en el punto acordado para la temporada de montaña -Plaza del Rollo-. Debido a la alerta por altas temperaturas y fuertes rachas de viento previstas en la zona, “planificación exprés” para adelantar las etapas montañeras. El amigo Francis “Sevilla”, nos propone un atractivo recorrido; “Las torretas de Candeleda y la del Arbillas”, como menú recomendado, para celebrar la entrada del “verano oficial.”

Nos desplazamos con los vehículos a la localidad vecina de Arenas de San Pedro; sinónimo de garantía y diversión en el salón de la Sierra de Gredos. Comenzamos la jornada buscando “la trocha de los pescadores”; arropados con el frescor mañanero y el relajante sonido del riachuelo, que deambulan por el espeso bosque, nos conducen a través de la angosta y entretenida vereda; algún tramo técnico entre raíces y afiladas piedras, nos asoman a puntos más limpios y acicalados de la asombrosa montaña.

A la salida de “la mística cueva”, se ensancha y empina la pista en el profuso pinar; nos ponemos “el mono de faena” y a escalar; por la tendida subida, “vamos de cháchara”, temas varios para hacer más llevadero “este trago”; con tranquilidad y “sin apretar”, que tenemos mucha tela que cortar -comentamos entre risas. Cómodas subidas y toboganes a nuestro paso; largas cuestas de todos los colores, tramos rotos y menos agraciados, grava y arena suelta por los caminos, por las obras de limpieza y mantenimiento de las grandiosas estampas.

Disfrutamos, la parte más romántica y agradable de “nuestra sierra”, entre huertas frutales, longevos castaños, el agraciado pinar y el conocido robledal, que nos envuelven entre sus reconfortantes sombras; todo un lujo “hacer rutas gourmet”, donde “el sufrimiento” se hace menor y los sentidos se activan a cada paso, por estos mágicos rincones. Raquel “McGregor”, “está fuerte-fuerte” y nos regala una exhibición por las continuas pendientes. Nos refrescamos y llenamos “las botijas” por estos lares, mientras no dejamos “de trepar”, es la norma habitual durante toda la mañana. Otro “arreón” por la espesa arboleda, afrontamos la parte más exigente y dura de la etapa, antes de “encaramarnos” en fila de uno en “la primera torreta”. Unos minutos para descansar y reponernos “del susto”; “picamos” algo y nos hidratamos, mientras disfrutamos de las privilegiadas vistas que nos regala la grandiosa postal.

¿El camino de vuelta? Preparados para la estirada y fugaz destrepada, vamos recogiendo y plegando las pistas escaladas, “haciéndonos conscientes” de todo lo que hemos subido por el sombrío y variado bosque. Martín “El Fiero” y “Sevilla”, liderando la cabeza, magistralmente, desaparecen en cada “curva”. Cuando llegamos a la repentina “tachuela”, después de kms de descenso, “la piernas no responden”, hasta que se vuelvan a “reconfigurar.” Rastro de árboles talados a nuestro paso, el olor a resina y a pinos nos va “resucitando” antes de afrontar el próximo puerto. Lo dicho, “al tran-tran” hasta que lleguemos a la sombría arboleda; otro “corral de sobra conocido”, donde se recomienda “gestionar las fuerzas, paciencia y la cabeza fría” para evitar sorpresas. Disfrutamos de las genuinas vistas a media ladera, todo su esplendor y de la vasta extensión que nos rodea; una parada breve para hidratarnos y llenar las botijas para no desfallecer en la última ascensión; en el próximo desvío, entre callejuelas de  pinos, cabalgando sobre “acículas secas”, escuchando el agradable sonido y el silencio que nos envuelve, continuamos alimentado los ávidos sentidos. En este punto, tres compañeros, deciden bajarse para Arenas, ya pensando en el refrigerio y el aperitivo; Alberto “El Maestro Ceramista” y “El Relatero”, decidimos hacer los dos kms y medio para coronar y, completar la etapa propuesta. Pues nada, por la compactada y cómoda avenida, impasibles, “escalamos como podemos, sin desanimarnos”, “un 14% mantenido”, me comenta el incombustible compañero; todavía acompañados por un ejército de altos pinos y el etéreo aire limpio. Después del tramo más rígido, un giro de derechas y más tendido, nos acerca hasta el monumento vigía. Un minuto, para echar un vistazo, nos acercamos a la sombra del refugio -ya se han llevado la antigua torreta- un trago de agua…”y pa`bajo, arriando velas.” Lo dicho, más relajados, nos recreamos con la apacible bajada; “que bien huelen los pinos cuando el sol los calienta” tata rarea el amigo Alberto, ahora ya más distendidos; pasamos por la concurrida “charca verde”, por la localidad de Guisando y, desde aquí, la efímera bajada, que nos hace aterrizar en nuestro punto de partida. Aquí, nos aguardan los compañeros adelantados, guardamos las burricletas en “la furgo”, nos refrescamos y “aseamos” en la reparadora fuente. Después, zumo de cebada fresca con sus aperitivos correspondientes, para brindar el inicio de la temporada de montaña, comentando las mejores jugadas de la épica etapa, entre risas y con otras “batallas pendientes” para próximas fechas.

Destacar de la ruta, en primer lugar, resaltar, las espectaculares postales montañeras que nos brinda la cercana Sierra de Gredos. Nos fuimos “huyendo” del temporal de nuestro entorno y acertamos; aire fresco y bastantes zonas sombreadas -incluso oscuras- a pesar de las exigencias de las largas subidas. Aunque “cabalguemos” por rincones conocidos, cada ruta es diferente, “el llamado de la montaña” es mucho más potente. “La montañas ayudan a las personas a despertar sueños dormidos.”

Pd: Francis, muchas gracias por la aportación fotográfica (1).

En definitiva, ruta semicircular de 65 kms (1.600 m. D+). Los principales caminos transitados han sido; Senda de Los pescadores, Camino de los Llanos- La Pregonera, Antiguo Camino de Arenas-Alto del “Machacadero”, Antiguo camino de Arenas-Camino del Arbillas-Torreta-Refugio La Sillita, Camino del Arbillas-Charca Verde -Guisando- Arenas de San Pedro.


















SALUD…………….y TIEMPO.


“…mil caminos por andar y mucho tiempo perdido sin saber a dónde ir, no tengo tiempo ni sitio…”

lunes, 15 de junio de 2026

Ruta: Circular Cuevas del Águila (Parrillas-Cuevas del Águila-Ramacastañas-Hontanares-Montesclaros-Segurilla-Talavera-El Casar-Gamonal.)

Domingo (14-06-2026), con las burricletas prestas y bien dispuestas, seis caballeros veleños nos presentamos en el acostumbrado punto de encuentro. Adelantamos las salidas largas a las 8.00 horas, por eso de que nos cunda más la mañana; las previsiones, continúan con elevadas temperaturas, sin la entrada oficial del verano todavía. ¿La ruta?, otra de nuestras clásicas -desde hace años- “a las Cuevas del Águila”, pero retocando para hacer “una combinada.”

Comenzamos la jornada, algo “remolones y adormilados” deambulando por las callejuelas de la villa; caminos que nos llevan a “ los terrazgos amarillos difuminados de los llanos” y desde aquí, nos adentramos en la profusa dehesa; “algunos ciervos despistados”, las gallinas de Trujillano, correteando a nuestro paso, bancos de arena que nos hacen tirar de pericia para no descabalgar, también, cruzamos el arenoso río, eligiendo la mejor alternativa “sin evitar mojarnos los pinreles.” Nuestros amigos “los canes”, indicándonos el peinado camino, antes de arribar en la población de Parrillas, que sin apenas hacer ruido, “atravesamos de puntillas.”

Desde aquí, “el cartel de inicio de puerto”; nos configuramos en modo escalada, para afrontar la entretenida e irregular subida; más arena suelta, escombros, salteadas piedras y tramos agrietados, entre retamas, jaras y el tupido piornal, nos van elevando por el paraje cerrero. Al tran-tran, sin descuidar la retaguardia; Roberto “El Bueno”, tranzando de forma eficiente y elegante, siempre elige la mejor opción; en fila de “a uno” unas veces, otras, ocupando la ancha pista, hasta que coronamos la izada granja; en este punto, el amigo gamón, “da por finalizada su actuación.” ¿Los demás? Planeamos por la Sierra del Águila, disfrutando de sus genuinas vistas, de la transparente cadena montañosa que se exhibe al fondo; perfumadas jaras, madroños enanos y el particular y embriagador olor a resina, que rezuma de entre los pinos, nos “deslizan por el privilegiado tobogán, hacia las profundidades del averno.” Un año más, cruzamos el crecido río (recordad, siempre, después del 31 de mayo.) Cabalgamos por los atractivos recovecos del entorno turístico, perdidas sendas entre el pastizal, hasta que, desde  la moqueta asfaltada, nos asomamos al balcón, que nos acerca cada vez más a los imponentes paisajes serranos (“ya, va habiendo ganas de pisar estos corrales.”) y nos suelta en la pedanía de Ramacastañas. En este punto, “parada obligada” para reponer fuerzas ya que, se torna larga la pactada jornada; Cafés, refrescos y tortilla “a medio cuajar” -exquisita- en unos minutos de descanso y, antes de partir, agua fresca para rellenar las botijas.

Desde este punto, inauguramos “la travesía de la trashumancia” que nos lleva hasta el puente del Tiétar y, viramos de izquierdas, por caminos más tranquilos, conversaciones varias, -planificando rutas montañeras con la familia- entre amplios campos de encinas, que nos llevan hasta la población de Hontanares. Aquí, “comienza puerto” reza entre sus sombreadas callejuelas; “cada cual cómo pueda”; se hace llevadero -es cómodo”, a la sombra y fresco, hacen de sus pendientes “más bondadosas y generosas.” No descuidamos la retaguardia, J.C “El Lobo”, tiene gana de fiesta, “lleva toda la mañana tirando.”; esperamos y nos agrupamos, mientras Alberto “El Maestro Ceramista”, da una “masterclass” al amigo Gabriel “Machaque” de cómo gestionar este tipo de subidas..”y ponte a mi rueda” -le comenta. “Al final de la V, de Monteclaros hacemos cima” -comentamos y nos reímos. Atravesamos la localidad montesa por un entorno sobradamente conocido y afortunado, “un topabajo” entre ficticios parajes, haciendo crujir el camino y el reconfortante sonido de las hojas secas, nos guían por las asilvestradas trochas, encajonados en la profusa dehesa, antes de salir a la anchurosa cañada. (Previamente, una parada técnica de media hora.)  

Ya en la cañada, el amigo Gabriel,  acorta la ruta y marcha para casa; el cuarteto restante, de buen rollo y en armonía -a pesar de los imprevistos y contingencias- “queremos estirar la etapa, para cerrar un buen corral” y escalamos “El Vertedero”, cuando “el sol ya comienza a calentar”; reponemos agua en la localidad “cagarrache”, también refrescamos el cuerpo y desde aquí, el descenso de la portiña y sus agradables vistas; previo acuerdo mutuo, buscamos campos más plácidos para llegar a Talavera, el concurrido carril -pero a estas horas, ni mu-; a pesar de la “que llevamos encima”, cabalgamos con alegría por este entresijos de pistas y cruces, afrontamos “la criminal del Casar, la infinita recta” -sin apretar- y Martín “El Fiero” con fuerza y garra “apretándonos en el llano”, antes de dejar al “otro gamón en su casa”; ya encaramados “en la Gineta”, no sabemos cómo, “se agita el avispero” antes de concluir la fructífera jornada.

Destacar de la ruta, además de la kilometrada, los variados y ricos puntos por los que hemos pasado; las dehesas veleñas, la subida de Parrillas, la Sierra del Águila, el cruce del río Tiétar, el puerto de Hontanares, el espectacular e inefable camino de los Caleros y Talavera desde Montesclaros. “La verdadera grandeza consiste en hacer que todos se sientan grandes.” “Siempre hay un nuevo reto para sentirse motivado.”

Resumiendo, ruta circular de 94 kms (1.000 m. D+), los principales caminos transitados han sido: Camino de Arenas-Navalcán-Parrillas-Arenas-Carril de la Cuerda-Cuevas del Águila-senda de la Tablada- Ramacastañas, C.R.L.Occidental, Camino de Hontanares-Monteclaros-Camino de Talavera-C.R.L. Oriental, Camino de Montesclaros -Vertedero- Segurilla-La Portiña-Vía de Servicio N-V, Canal Bajo del Alberche, Camino de La Portiña-Talavera-Camino del Pino-Mesa Alta-Antiguo Camino de Oropesa-El Casar-Gamonal-Velada.







                                                    




















SALUD……………y TIEMPO.


“….mil caminos por andar y mucho tiempo perdido sin saber a dónde ir, no tengo tiempo ni sitio…”