Domingo
(27-09-2026), con las burricletas prestas y bien dispuestas, cinco caballeros
veleños nos presentamos en el habitual punto de encuentro. Primera etapa en el
recién entrado otoño, estación que acentúa los cambios, “resalta la belleza,
invita a reflexionar” e invita a dejar marchar; varias propuestas sobre la
mesa, “de relajación”, antes de afrontar el reto anual en la fecha “oficial”
(primer fin de semana de octubre); “los deberes ya tienen que estar hechos, a
estas alturas.” Al final, “a las Cuevas del Águila”, según propone el amigo
Gabriel “Machaque.”
Comenzamos
la jornada, “con las intenciones claras, descanso activo”, para el recreo y la
expansión; agradables temperaturas nos acompañan en la enmarañada mañana;
distendidas conversaciones en la agrupada escuadra, con consignas que fluyen en
estas fechas, que se han convertido en eslóganes; “ya no queda na”, “no hay que
gastar nada, mejor guardar”, repaso del manual básico para estas exigentes contiendas, para recordar (comer y beber “sin ganas”, ),
de sobra sabemos que “no va a ser fácil”, además a día de hoy, tenemos
previsión de lluvia, “aunque todavía es pronto, puede mejorar…o empeorar”
–comentamos entre risas.
A
nuestro paso, “algunas ciervas cruzando Trujillano”, mientras disfrutamos por
el tupido encinar; salvamos los ríos de arena que vamos encontrando, algunas
tachuelas que “afrontamos sin apretar”; buen rollo y armonía entre los
convocados por el plácido rincón, mientras nos adentramos en “el minipuerto
parrillano”; “sin prisas pero sin pausa”, la tendida subida “para reparar y
oxigenar las piernas”, bien asentada entre piornos y jaras; sobrevolamos la
acogedora serranía, nos recreamos desde su balconada, mientras “hozamos” entre
madroños y el perfumado pinar; cabalgamos atizados por el frescor del río y sus
frondosos aledaños, antes de aterrizar en la explanada recreativa de “Las
Cuevas” ; desde este punto, por la vía asfaltada, divisamos cumbres conocidas y
conquistadas en tantas “batallas”, que dan luz y alegran la jovial jornada,
antes de arribar en Ramacastañas. Aquí, parada obligada “en la festiva
jornada”, para hidratarnos y reponer fuerzas; fruta fresca, refrescos y una
tortilla “a medio cuajar”, mientras disfrutamos de la buena compañía y la
conversación de los preparativos y asuntos varios, antes de partir.
Desde
aquí, nos colamos en “la pateada cañada”, un tramo de trashumancia por la
irregular y entretenida avenida, antes de colarnos en la enrevesada dehesa de
“Navalahierba”; nos abrazamos a la tendida subida, sobre una alfombra de hojas
secas que crujen al pasar; tramos rotos y rasgados, engalanados con piedras
sueltas que hacen más amena y divertida la asilvestrada ascensión; callejuelas
de retamas y jaras, con algunas encinas salteadas y brazos de zarzas que nos
quieren “acariciar”, guían nuestra pausada marcha, antes de salir al acicalado
carril. Por estos lares, “planeamos” por la bien cuidada “autovía”, que nos
enfila hacia el paraíso de Aldea Arango. Por el profuso encinar, buscamos la
técnica y espectacular bajada “hacia el fondo de la nada”; avistamos buenos
ejemplares de cérvidos en compañía y de paso, “también escuchamos los bramidos
de la berrea”, todo un espectáculo disfrutar y “perdernos” por estos
privilegiados escenarios. Sobre la marcha, paramos “a degustar una sandía” del
generoso terrazgo antes de clausurar la fructífera ruta. Alberto “El Maestro
Ceramista”, siempre lo da todo y se crece en las grandes plazas, “un
todoterreno”; Martín “El Fiero”, llega bastante “trabajado”, con las tareas
bien hechas y buena forma; Francis “Sevilla”, el más rodado, con muchas horas y
kms en las piernas, ya sabe de “estos eventos y la importancia de la gestión”;
Gabriel “Machaque”, siempre da la talla el día X, seguro que este año, tampoco
va a ser menos. Por lo que, para todos, cabeza templada y paciencia “que no nos
queda na.” Antes de finalizar la penúltima etapa “de descanso activo”, zumo de
cebada fresca y pinchos para brindar por una temporada más.
Destacar
de la ruta, la buena compañía y armonía entre los integrantes, además de los
espectaculares paisajes de encinas, el pinar de la Sierra del Àguila, los
extensos campos de jaras, los mágicos rincones de Aldea Arango y El Toril,
además de la cantidad de ciervos que hemos encontrado a lo largo de toda la
jornada. ”El éxito no es final y la derrota no es fatal; es el coraje para
continuar lo que cuenta.”
En definitiva, ruta circular de 68 kms (900 m. D+.) Los principales caminos transitados han sido: Camino de Arenas-Navalcán-Parrilas, Antiguo Camino de Arenas, Carril de la Cuerda-Sierra del Águila, Camino de Ramacastañas, C.R.L.Occ.- Camino de la Navalahierba-Camino de Arenas, Carril de la Cuerda, Camino del Boquerón, Aldea Arango-El Toril-Camino del Torilejo-Velada.
SALUD…………y
TIEMPO.
“….mil
caminos por andar y mucho tiempo perdido sin saber a dónde ir, no tengo tiempo
ni sitio…”
