martes, 2 de junio de 2026

Ruta Circular: La Estrella-Fuentes.

 

Domingo (31-05-2026), con las burricletas prestas y bien dispuestas, cuatro caballeros veleños hacemos acto de presencia en el habitual punto de encuentro. Barajamos algunas posibilidades, “como está la orilla serena y la semana pasada hicimos montaña”, una tirada larga a la localidad de la Estrella, es la propuesta pactada. Aceptamos, aunque algunos compañeros, recortarán -según nos comentan.- Para estas rutas de mayor envergadura,  habría que salir media horas antes, acordamos.

Comenzamos la jornada, agradables temperaturas nos refrescan a primera hora de la mañana, aunque la previsión es ir “in crescendo” durante el día. Pues lo dicho, cabalgamos “relajados”, conversaciones varias y animadas, circunvalando “corrales y caminos”, disfrutando de la tranquilidad mañanera, de las diferentes tonalidades de cortinas amarillas, que achicharran la estirada llanura y se extienden con nuestra presencia. A lo largo del camino, la cosecha tumbada en algunos tramos, a lo lejos ya empaquetada. 

En la localidad calerana, cogemos el ramal de “la vía jareña”, a estas horas, ya “ocupada” por algunos andarines-as y otros burriclistas. Lo dicho, a nuestro paso, la frondosidad arbolada, ramos de retamas, espesas zarzas y cañas, arropando el monótono carril. Vamos “enchufados” con la etapa larga, “sin prisas pero sin pausas”, cuando nos dan “el alto.” El amigo Gabriel “Machaque” se siente indispuesto “no tiene piernas” -dice- y tiene “que abortar la misión”; Roberto “El Bueno”, nos comenta que se queda con él y antes de tiempo se dan la vuelta.

Desde aquí, me acompaña Alberto “El Maestro Ceramista”, ¡¡¡vaya pareja de baile!!!, continuamos con la travesía; destacamos “las bonanzas y el atractivo que nos ofrece la variada vía”; los “bordillos a la vista del Tajo”, la espectacular caída que nos acompaña por el ficticio desnivel, los callejones de almendros que nos guían y otras bondades que vamos guardando en los zurrones de los sentidos. Sin apenas darnos cuenta, nos configuramos en modo “escalada” desde las puertas del “río Huso”; “sin apenas esforzarnos” -por eso de dosificar-, bregamos por la subida de caracol; cuestas, descanso y curvas, así varias veces, entre cerros, mientras se deja ver  “la temida garita, en el cielo ondeando.” Después del enésimo serpenteo, el agradecido descenso, “surfeando la sierra,” cuando nos damos cuenta –a la entrada-, que la subida al cerro, “la han hormigonado”, ¿completa?, en breve, comprobamos, comentamos. Entramos en la población de la Estrella, buscamos posada para abrevar y picar algo -sin tortilla nos quedamos-. Al final, unos minutos de descanso y menú burriclista: fruta fresca, “barritas” con café y refrescos, antes de reemprender la marcha.

¿La vuelta? Buscamos la localidad de Fuentes, atravesando “la sierra estrellada” en plena calma, con la mejor claridad del día; vallados de “pizarra” y la vertiginosa bajada al camuflado río, antes de volver a conectar con “La Vía Verde.” Desde aquí, “con el aire limpio y tranquilo”, “se nos va a dar bien” -comentamos. Pues dicho y hecho, “cabalgamos alegres” -de menos a más- ; “los paisajes” pasan a toda prisa mientras recogemos la vistosa avenida; las interminables rectas -se hacen cortas-; nos vamos dando relevos y avanzamos más; agradecemos el frescor de los túneles, los tramos de sombra también nos vienen bien, aunque “el aire que generamos” todavía es generoso y no pasamos “penurias.”  En un santiamén, llegamos a la población de Calera. Desde aquí “hay que hacer los 100”, aunque estaba claro desde el principio, -concretamos- Entonces, tenemos que alargar el itinerario; nos adentramos en el canal -todavía, queda gas- y lo estiramos para llegar al Casar, antes de coronar su conocida tachuela. Paramos unos minutos, para rellenar las botijas, refrescarnos, antes de rematar la faena. Ahora sí, “más distendidos, bajamos la guardia”, atravesamos la moqueta del polígono, llegamos a la localidad de Gamonal y desde aquí, “habrá que dar una vuelta más, si queremos tocar la barrera psicológica de los cien kms.” Tranquilamente, vamos comentando la jugada por territorio veleño -dentro de tiempo- antes de finalizar la etapa de tres dígitos.

Destacar de la ruta, el vistoso campo teñido de varios amarillos, la diversidad y variedad paisajística que nos ofrece la Vía Verde, las postales que nos regalan las inmediaciones de la Sierra Ancha y el entorno de la localidad de la Estrella. “Los grandes logros requieren tiempo y paciencia, sigue pedaleando.” “…que tu bici te lleve, donde tu mente sueñe…”

Pd: Alberto, muchas gracias por tu aportación fotográfica (2).

En definitiva, ruta circular de 104 kms. Los principales caminos transitados han sido; Cuadros de la Vega, C.R.L.O, Carril de las Mulas, Camino de Monte Nuevo, Vía de Servicio N-V, Carril de la Raya de Chozas, Camino del Horco-Calera- Vía Verde de la Jara -hasta AldeaNueva-, Carreterín de La Estrella-Fuentes-Vía Verde de la Jara-Calera-Canal Bajo del Alberche-El Casar-Torrehierro (Cordel)-Gamonal-Camino de Casa “Quemá”, C.R.L.O, Velada.
















SALUD………………..y TIEMPO.


“…mil caminos por andar y mucho tiempo  perdido sin saber a donde ir, no tengo tiempo ni sitio..”

 

lunes, 25 de mayo de 2026

Ruta circular : “La Segurillana” (+ Talavera-El Casar-Gamonal.)


Domingo (24-05-2026), con las burricletas prestas y bien dispuestas, seis caballeros veleños nos presentamos en el habitual punto de encuentro. Sin ruta previa, ni dirección y teniendo en cuenta el agitado viento, el amigo Roberto “El Bueno”, nos propone “una Segurilla”; traducida la etapa, “cuestas y subidas a granel y buen desnivel acumulado”,  y de paso, cada cual, “se puede escapar por donde más le convenga, según la circunstancias.”

Comenzamos la jornada, bien ataviados, conjuntados con “la zamarra clara” de verano; circunvalamos caminos para salir de la localidad y “dejarnos caer en los llanos”; bien acompañados, de propina, “nos ventilamos” con los zarpazos del enojado Eolo. Algunos bancos de arena entre el terreno, que ya está en plena cosecha; “algo perezosos y sin prisas” hacemos esta cruzada, cabalgamos por  la diversidad de los huertos, antes de presentarnos a pie de puerto.

En este punto, “nos ponemos el mono de faena y al tajo”; en modo escalada, para toda la mañana, entre chaparras, retamas, un jardín de aromáticas, pinos salteados y, tramos rotos, vamos salvando y sumando repechos por el discontinuo deslizadero; cada cual como pueda, si al final, esperamos y nos agrupamos. Descenso fugaz con privilegiadas y reconfortantes vistas, algo de cañada para coger aire, mientras conversamos y, antes de afrontar “las curvas del Vertedero.” Plaza de sobra conocida, cada paso, su desnivel, cada reguera, echamos un vistazo para la retaguardia y otro, avistando “empinados corrales” que en breve tendremos que visitar; mientras bien enfilados, nos vamos acercando al despejado observatorio.

Desde aquí, atravesamos la población segurillana, “buscando otros puertos más exigentes”; por estos lares, volamos por terreno favorable, a estas horas, del aire ni rastro y el amigo Gabriel “Machaque”, solicitando “el bocadillo.”  -pero, si no hemos hecho ni hambre- comentamos. Pequeñas tachuelas -que van sumando- entre parajes asilvestrados, antes de iniciar el asalto a “la Gran Muralla”. Por el fugaz descenso, disfrutamos del afortunado rincón, mientras vamos subiendo escalones al 23% por la mantenida pista -por eso de consolarnos-. J.C “El Lobo”, con pundonor se “retuerce como un jabato” y, aunque revisamos la retaguardia, “no hay ni rastro.” El adelantado trío, coronamos la desnivelada fortaleza; por mi parte “tiro para abajo otra vez y hasta el puente, ni señales de los demás compañeros; doy algunas voces, sin respuesta. “Otra vez pa´rriba” -pa´calentar-; cuando llego hasta “los demás, que también están de acá para allá”, me comentan -les han llamado- “que habían parado a merendar.” Picamos algo a la sombra -tampoco para hartanos-, nos hidratamos y vamos hasta la ermita a recargar “las botijas”. En este “parón”, nos rejuntamos la cuadrilla, mientras los rezagados  nos “cuentan” y nos comentan que desde aquí,  “ya marchan para casa.”

 Después “del descoordinado descanso”, emprendemos la marcha, todavía nos queda el plato fuerte de la mañana; “ahora, descalamos el Vertedero” para adentrarnos en los temibles rampones de “Los Toros”; “cada cual como pueda” -una vez más- nada más comenzar, “vaya cuesta habéis elegido” un caminante nos comenta; como si no supiéramos lo que nos espera. “Más veintipico% sin anestesia, cuando el calor comienza a hacer acto de presencia, nos acomodamos en la irregular pendiente -total, ya nos da igual lo que nos echen-; sabemos “sufrir los rampones” por la abrupta y violenta subida, las burricletas se espantan y relinchan en algunos tramos, hasta que llegamos a pasos más generosos y llevaderos; entre frescas praderas “peraltadas”, que nos conducen a coronar la exigente ascensión del día. Desde aquí, para rematar la faena y poner la guinda, profanamos la elevada Atalaya, a través de sus fuertes y rígidos muros. Aquí, Alberto “El Maestro Ceramista”, tiene ganas de más y para alargar la ruta,  nos “invita a dar una vuelta por Talavera.” Pues dicho y hecho, descendemos -más tranquilos- hacia “La Portiña”, buscando carriles más confortables, pero ahora, con el aire de aliado. Cruzamos La Ciudad de la Cerámica, dirección “el antiguo camino” entre parcelas y granjas, alegramos el ritmo. Sumamos alguna tachuela más, la interminable recta del polígono, nos acerca a la localidad de gamonal; en su casa, despedimos –previa invitación que dejamos para otra ocasión- al osado compañero y para no variar, “una Gineta”, antes de finalizar la improvisada y estirada etapa.

Destacar de la ruta, además de los paisajes cerreros con sus correspondientes cuestas, a pesar de las previsiones de altas temperaturas, éstas han sido bastante llevaderas y lo mejor, lo bien que hemos esquivado y dado esquinazo a las fuertes rachas de viento. “No podemos controlar el viento, pero sí ajustar las velas.” “Las cosas de las que huyes, están dentro de ti.”

Resumiendo, ruta circular de 75 kms (1.200 m. D+) Los principales caminos transitados han sido; Camino de los Perales, Caminos del Molino, Camino de la Mojeda-El Baldío, Camino de los Huertos, Camino de los Pinos (Cerro Arriero), Camino del Madroño (La Herrería), C.R.L.O., Senda del jilguero, Camino de Montesclaros (subida El Vertedero), Camino del Hituero-El Riscal-Las Cochineras-Camino de Buenaventura (Subida de la Gran Muralla +2.), Camino de Montesclaros, Camino Valdecolmenares (subida Los Toros), subida a la Atalaya-La Portiña, Vía de Servicio N-V,  Canal Bajo del Alberche, Talavera-Camino del Pino, Mesa Alta, Antiguo camino de Oropesa-El Casar, El Cordel, Torrehierro-Gamonal-Velada.








                                                     


                                                    






                                                    





SALUD…………..y TIEMPO.

“…mil caminos por andar y mucho tiempo perdido sin saber a dónde ir, no tengo tiempo ni sitio…”