lunes, 4 de mayo de 2026

Ruta circular: Subidas El Bonal-La Herrería-El Vertedero-El Riscal-La Gran Muralla-Valdecolmenares-La Atalaya.

Viernes (1-05-2026), fin de semana largo y festivo, con la burricleta presta y bien dispuesta, en esta ocasión, adelantamos la salida –romería veleña del domingo- me toca “cabalgar en solitario”; otras responsabilidades, la hora y prioridades académicas, durante este mes,  organizan  mi agenda. Los demás compañeros, también tienen buen plan, “El Gordo” es “la oficial grupal.” Por mi parte, opto por la alternativa de no alejarme demasiado; “sin salir de Segurilla.”

Comienzo la jornada, “con las ideas claras y el enrevesado track en la cabeza”, apenas sin salir de casa; circunvalo por caminos locales, avistando la pasividad del “molino, el establo del “tío Panto” y el socorrido pontezuelo”, monumentos lúdicos y fieles testigos de aventuras varias en nuestra infancia ya lejana; a pesar de la hora, el frescor se torna limpio y agradable; la temperatura ideal para disfrutar en plena naturaleza. Ensimismado y a mi “bola”, atravieso el tupido y fructífero terrazgo; altas callejuelas de cereales, engalanando la digna postal y el vasto terreno, bien compactado, reposando en la maraña de posibilidades.

Después de “calentar”, me adentro en parajes más diversos, parapetados en la dulce calma montesina y cuando me dispongo a iniciar la escalada, “como una aparición, saliendo de “la nada”, aparece el amigo Roberto “El Bueno” que estaba “de series”, según me comenta. Le cuento “el plan que llevo” y sin dudar, “se engancha a la bacanal cuestera”, hasta “cumplir su objetivo propuesto, afirma. Nada, escalamos “como sabemos”, además de la experiencia que llevamos a nuestras espaldas, conocimiento sobrado del terreno –jugamos en casa-, hablando de asuntos varios y por supuesto, conociendo al enemigo que tenemos en frente; cada bache, cada encina que asoma en su correspondiente cruce y curvas, además, de lo tendida de la primera muralla del día.

Sin apenas hacer ruido, salimos por la puerta de atrás de la localidad “zorrera”, para buscar “el sosegado tobogán de enlace,” que nos hace aterrizar en el remanso de la vía pecuaria. Desde aquí, el bucólico sendero, que nos acerca “a la pista de despegue” de la siguiente ascensión. “Sin prisas”, aunque el fiel escudero se “queja” de que me va hacer “perder tiempo”. Estimado amigo, el tiempo no se pierde, se gana y se disfruta, pienso para mis adentros y a estas alturas del cuento, después de tantas “batallas y salidas” ya deberías saberlo. Por lo que, cada cual como pueda, “subimos por inercia” como si no “hiciéramos nada” -le comento, al laureado compañero, desde la plácida hamaca, sin perder de vista “las fronteras” que delimitan las próximas fortalezas.

Tachamos la segunda “magra de la jornada”, mientras pasamos de largo y de “puntillas” por la población segurillana, para buscar los diseñados minipuertos; sobrevolamos tramos cerreros de fugaces descensos, continuos subes y bajas, -por eso de coger aire y relajarnos-, cruzamos el crecido “arroyuelo”, nos remangamos “otra vez” y que no decaiga “la parranda”; hacemos garabatos por el empinado e irregular sendero, que nos ha de acercar “a la Gran Muralla”. Si nos sirve de “consuelo”, ya está arreglada, “parece que está más llana, sin desnivel a penas, más cómoda y romántica” -esto, me lo he inventado según redactaba.- Pues igual, disciplina y rigor estoico, con mucho “oficio y sin apenas inmutarnos”, vamos contando los cuatro  tramos críticos; una vez que hemos pasado el más desnivelado -por encima del 20%- ; reconfortantes prados peraltados, teñidos con una paleta de tonos verde, parecen que se “van a caer” pero dan vida a nuestro empinando paseo; amables sombras nos agasajan y,  “los valores del termómetro todavía sin avanzar”, aunque nuestra presencia encienda luces de colores. Sin novedad, hacemos otro círculo -casi sin movernos-, buscamos para hacer el descanso obligado, para reponer fuerzas, hidratarnos y rellenar las botijas; café, fruta y dulces -sin tostada en esta ocasión- para la distendida conversación.

¿El camino de vuelta? El amigo Roberto, “con la tarea hecha”, marcha para casa. ¿El Relatero? Todavía ávido de aventura, le queda algo de “tela que cortar”; callejeo entre angostos vallados de piedra; “en esta ocasión, destrepo el Vertedero”, con la admirable belleza brillando al fondo, para adentrarme en la profusa arboleda, antes de “encarar la temida subida.” El primer “repechón” me pone a prueba; un muro de risueñas azucenas, me elevan a un colorido cielo de gominolas de algodón y chocolate de sabores variados, frutos secos de colorines y unicornios de tres cuernos, paseando con sus mejores galas por el parque multitemático , -¿será el mal de altura, que me hace delirar? Cada paso que voy sumando, es una “yincana de emociones que da brillo a este espectacular parque de atracciones”; todavía, “queda pulsera vips” para seguir escalando y una vez que vuelvo a entrar en la localidad “cagarrache”, la cucaña de la “Atalaya” ondea en lo más alto, me vocea al fondo, dicho y hecho;  la ilusión de un niño díscolo, me impulsa y me guía a conquistar la fortaleza vigía de la amurallada población. Un vistazo desde la cima, mientras repaso, si me queda algo más “que subir por aquí”. Nada, para casa. Por la puerta grande, atravieso las villas vecinas, para engrandar “el corral y hacerle más circular”; los repechos de “Las Piedras Caballeras” tampoco se “resisten”; desde la humildad, “sin venirme arriba”, esquivando bien las profundas zanjas y los irregulares tramos, me balanceo por el escurridizo tobogán  -precaución en la bajada desde Mejorada-, atravieso la localidad de Gamonal y después del “surtido de cuestas en rebajas,” para rematar la faena “un bombón de regalo”, “La escalada de la  Gineta”, por eso de “hacer otra más”, antes de finalizar la digna etapa de montaña.

Destacar de la etapa montesa, las cinco subidas que tenemos sin salir de la localidad de Segurilla. Con todos sus ingredientes, exigentes desniveles, tramos más tendidos y variados paisajes para hacer más ameno y entretenido del colosal circuito. “La vida es como una montaña rusa; tiene bajadas y subidas, pero es tu elección gritar o disfrutar del paseo.” “La vida no es un camino recto, es uno lleno de subidas, bajadas y desviaciones.”

Pd: Roberto, muchas gracias por tu aportación fotográfica (1).

En definitiva, ruta circular de 64 kms (1.200 m. D+.) Los principales caminos transitados han sido; Camino de Arenas, Cruz de los “Charquillos”, Camino de la Mojeda, Caminos del Baldío, Camino de los Huertos, Camino del Bonal-Velada-Mejorada, Camino del Madroño (Mataburras-Herrería), Cañada R.L.Or., Senda del Jilguero, Subida del Vertedero (Camino de Montesclaros-Segurilla), Camino del Hituero, Camino del Riscal, Camino de las Cochineras, Camino de Buenaventura (El Pontón-La Gran Muralla), Camino del Vertedero-Subida Valdecolmenares (Los Toros), Segurilla-Subida a la Atalaya-Segurilla-Mejorada-Gamonal-Velada.


                                                      


                                                  












SALUD…………y TIEMPO.


“….mil caminos por andar y mucho tiempo perdido sin saber a dónde ir, no tengo tiempo ni sitio…” 

lunes, 27 de abril de 2026

Ruta: Circular Mini-Piélago.

 

Domingo, (26-04-2026), con las burricletas prestas y bien dispuestas, seis caballeros veleños hacemos acto de presencia en el habitual punto de encuentro. Temperaturas agradables, también con el horario cambiado (8:30 horas), aunque acudimos algo “tapados”. ¿La ruta?, con antelación, ya pactada, otra clásica, “a ver si ya, nos dejamos ver con las etapas de montaña”; marchamos para “hacer medio Piélago.”

Comenzamos la jornada, bien acompañados “con el aire de cara”, por lo que, vamos a resguardarnos entre cerros y chaparros. Para despejarnos, afrontamos la fortaleza de “La Gamonosa”, cada cual como pueda -es nuestro lema-, sin atragantarnos, ya que, en el día de hoy,  “tenemos bastante tela de cortar.”  En la tranquila mañana, los continuos subes y bajas se suceden por la agraciada postal. Atravesamos las localidades vecinas y, en Segurilla, se hacen visibles los restos de vidrios rotos y “cantidad de mierda” de la noche pasada.

A nuestro paso, vamos sumando desnivel, cruzando “el sagrado arroyo”, toboganes de cuestas entre el mar de encinas; mientras, en nuestro cabalgar, ya divisamos  la postal de las izadas antenas. En esta ocasión, no hay parada obligada en “el reconfortante pilón”; bien agrupados, nos adentramos en el hormigonado y ascendente carril entre la profusa y embriagadora panorámica. Una gigantesca bandera, engalanada de tonos verdosos, destacados morados, amarillos alumbrando el camino y blancos salteados, ondean a nuestro paso, antes de “colarnos” en la rígida pantalla.

En este punto nos aguarda, el rincón de “La Solana”, “más romántica y exigente a la vez” y nos “remangamos porque hay corte”; duros repechos, adornados con las perfumadas jaras y otras plantas aromáticas, disimulando el aire límpido y las melodías “pajariles”; por la entretenida “montaña rusa, resoplones y bufidos” para hacerla más llevadera y alimentarnos con el aire fresco que nos brinda la sombreada cueva; pasos bien compactados a media ladera, amables vistas, que se dejan ver entre los ventanales del balcón y, para remendar esta estera, nos aguarda “la indómita cuesta pelleja” que nos pone a prueba; respiramos y subimos como podemos, sin abandonar el variado y empinado callejón. Más arriba, esperamos y nos agrupamos, nos damos novedades y continuamos con la escalada; por la fugaz bajada, nos adentramos en afortunados paisajes de robles y desde el rebosado embalse, -otro apretón de propina- a la sombra del robledal y el apacible pinar. Cabalgamos por el bucólico lugar, “se olvidan todos los males”, mientras nos “oreamos” en el descenso del solicitado puerto. Sabíamos,  que después de “tanto jaleo”, había recompensa en la localidad de Navamorcuende; paramos a abrevar y reponer fuerzas. Tostadas y cafés y unos minutos de asueto y descanso, donde las risas tampoco pueden faltar.

¿La vuelta? Nos escurrimos por los continuos subes y bajas, bien resguardados por la profusa arboleda; pasos entretenidos, rotos y quebrados, con profundas regueras, “para andar con cuidado”. Por supuesto, también cruzamos el río todavía crecido, haciendo equilibrio sobre las húmedas piedras; en la localidad de Sotillo, decidimos “por la vía más entretenida”; el lado salvaje del irregular encinar, para sumar más desnivel y “disfrutar de lo lindo.” En todo momento, controlamos la situación, la escuadra experimentada, “dosificamos las fuerzas” por el castillo de cuestas que nos cortejan, mientras Francis “Sevilla” antes de clausurar, ya nos ofrece el itinerario de la siguiente ruta. Atravesamos las localidades vecinas, todavía dentro del horario previsto, a pesar de las habituales demoras y la “prueba del circuito.” Desde la localidad zorrera, decidimos marchar hacia la población gamona -por eso de acompañar a nuestros amigos-. J.C, “El Lobo”, nos recuerda que “todavía nos quedan cinco tachuelas”, aunque las dejamos “en tres y media”; Más precaución “por las zanjas y tramos levantados por las lluvias pasadas”, según nos tiramos por los divertidos “toboganes.” El amigo Roberto “El Bueno”, con notable alto, está pletórico, aunque con humildad, nos recuerda “que con una marcha menos.” Alberto “El Maestro Ceramista”, nos invita a un refrigerio en “la rebosada plaza” –“lo dejamos para otra ocasión”, comentamos- mientras dejamos a los compañeros de fatigas, nos despedimos, hasta la próxima etapa.

Destacar de la ruta, otra ya  “clásica del calendario burriclista”, “el mini-Piélago” ya dentro de las etapas de montaña. Resaltando, el duro y entretenido circuito de “La Solana”, tanto por su recorrido como por su belleza y variada flora. Además, la subida desde el embalse, jalonada por el bosque de robles y pinos -a la sombra- que convierte a este bucle en un privilegiado lugar. “Mi ruta favorita, es la que todavía no he hecho.” “La dureza de la montaña nos recuerda, que lo difícil también puede ser hermoso.”

Resumiendo, ruta circular de 74 kms (1.400 m. aprox. D+), los principales caminos transitados han sido: Camino de los Perales, Camino de Mejorada-Segurilla-Camino del Hituero, Antiguo Camino de Sotillo, Senda Cervera, Camino del Lomo, Camino de los Dornajos, Camino de Marrupe-Hinojosa-Camino de la Solana, Camino Navamorcuende (por el embalse), Camino de Sotillo-(Cañada R.L.O), Segurilla-Camino del Hituero-Segurilla-Mejorada-Gamonal-Velada.




















SALUD………….y TIEMPO.


“…mil caminos por andar y mucho tiempo perdido sin saber a dónde ir, no tengo tiempo ni sitio…”