Domingo
(12-7-2026), con las burricletas prestas y bien dispuestas, cinco caballeros
veleños hacemos acto de presencia en el habitual punto de encuentro. Agradables
temperaturas con la fresca -se agradecen- nos deparan en la jornada festiva,
después del “chicharrero” que hemos tenido las semanas pasadas. La propuesta,
una ruta circular y combinada por la comarca -con varias salidas y/o
ampliación- para “contentar” a todos los convocados.
Comenzamos
la jornada, con el aire fresco -como mejor aliado”, acompañándonos desde el
inicio; circunvalamos la villa, buscando la vasta y serena llanura, impregnada
de límpidos aromas y de dulce manzanilla por toda la pista. Cabalgamos en
“versión distendida”, amenas conversaciones entre los integrantes por el carril
de los huertos; madrugadores hortelanos bien armados, acondicionando y
limpiando sus parcelas, mientras nos preparamos para la primera “tachuela”
mañanera.
“En
modo ascensión” afrontamos la entretenida subida de “Los Pinos” -alternativa a
las abejas-, entre el espeso encinar, las empinadas cuestas “para calentar”,
algunos subes y bajas por la ancha pista, antes de adentrarnos en la parte más
rota, con regueras y técnica de la escalada; sin perder de vista la
retaguardia, vamos salvando la trocha arriera y desde aquí, el rápido y
agraciado descenso hasta la estira cañada.
Desde
este punto, nos configuramos en “modo rodador”; J.C. “El Lobo”, desde la
primera línea, encabeza la expedición por la pista bien compactada y un
callejón de altas retamas. A nuestro paso, sale a buscarnos “la desnivelada
pared de Sotillo”; Roberto “El Bueno”, escala con precisión y oficio, “pero no
nos exprimimos”, ya que tenemos por delante una larga jornada. De puntillas y
sin hacer ruido, atravesamos la localidad, antes de afrontar los muros
hormigonados, a la sombra, bien resguardados entre enebros y chaparros;
coronamos de uno en uno, mientras esperamos y nos agrupamos. En plena bajada,
“negociamos el por dónde”; por “la
entretenida y angosta
vereda”-comentamos, antes de “arribar” en la localidad “marrupeña.”
Aquí, en el punto de encuentro burriclista -en el pilón-, unos minutos para “descansar”,
hidratarnos, “picar algo” -aunque, todavía no hayamos hecho hambre-, antes de
emprender la marcha.
¿La
vuelta? El idílico rincón de los enebros nos abre sus portones en un
espectacular descenso -con atención a posibles personas subiendo-; nos
adentramos en el rápido y solicitado “carril de las siete puertas”, bien
acondicionado, mientras saludamos a otros burriclistas escapados; avistamos una
vacada bien repanchingada y los restos de la encina de Dª Germana que van
desapareciendo, antes de entrar en la localidad “pepinera.” Ya, por territorios
más llevaderos, dirección a Talavera, van “cayendo los kms”, mientras. el amigo
Gabriel “Schweping”, sin inmutarse, en versión “diésel” no se desprende de la
cabeza; vía de servicio, granjas de caballos a nuestro paso y un tramo de
“canal” que nos guía a “la ciudad de la cerámica.” Por estos lares, Gabriel “Machaque” nos hace
una invitación para subir a S. Cristóbal, a refrescarnos con zumo de cebada, mientras
en el cruce de la vía, me despido de mis compañeros de fatiga, ya que quiero
hacer algo más de tiempo y alargar la ruta; llegan las jornadas “de pico y pala.”
Desde
aquí, “más fácil”, aunque llevo algo de aire de cara, todavía las temperaturas
son generosas y nada “achicharradoras”, mientras me adentro en el cordel,
dirección a Calera; algo bacheado el
camino, voy buscando la mejor trazada, tramos de frondosas y altas cañas invaden
la vía, granjas a ambos lados, extensos maizales que rezuman algo de calor y en
otros tramos, los aspersores me dan algún refrescón. Sin novedad, llego a la
localidad calerana y en este punto, busco el camino navalqueño, atrapado entre
infinitos campos ya cosechados y recogidos, mientras me acerco a la vía de
servicio. Ahora, “se nota que el Eolo me favorece” y el relleno de alquitrán,
sí desprende algo de calor, hasta que salgo a lo eucaliptos gamonimos con su
particular olor y el reconfortante suspiro de aire, que todavía no abrasa; sin
más novedad, escalo por “el rompeolas trasero”, buscando el camino veleño,
antes de cerrar el “alargado corral.”
Destacar
de la ruta, la inesperada bajada de temperaturas, que nos ha servido para tener
una jornada nada calurosa. Además, del tradicional recorrido a Sotillo, el
divertido sendero de Marrupe y el siempre circuito de los Enebros a San Román, teniendo
en cuenta la kilometrada en esta etapa combinada. ”El aprendizaje es
experiencia, todo lo demás es información.” “Las aventuras están hechas de paisajes
y tiempo.”
En
definitiva, ruta circular de 95 kms. Los principales caminos transitados han
sido; Camino de los Perales, El Molino, La Mojeda, El Baldío, Camino de los
Huertos, Camino de los Pinos, La Herrería, Camino del Madroño, C.R. L.O,
Sotillo-Cervera, Sendero de Marrupe-San Román-Pepino-Camino de Talavera- Cordel
Extremeño- Vía de Servicio- Canal Bajo del Alberche-La Portiña-Talavera-Camino
del Pino-Talaverilla-Camino de Talavera-Calera-Camino de Navalcán-Vía de
Servicio N-V- Camino de Monte Nuevo-Gamonal-Velada.
SALUD………….y
TIEMPO.
“…mil
caminos por andar y mucho tiempo perdido sin saber a dónde ir, no tengo tiempo
ni sitio…”
