lunes, 25 de mayo de 2026

Ruta circular : “La Segurillana” (+ Talavera-El Casar-Gamonal.)


Domingo (24-05-2026), con las burricletas prestas y bien dispuestas, seis caballeros veleños nos presentamos en el habitual punto de encuentro. Sin ruta previa, ni dirección y teniendo en cuenta el agitado viento, el amigo Roberto “El Bueno”, nos propone “una Segurilla”; traducida la etapa, “cuestas y subidas a granel y buen desnivel acumulado”,  y de paso, cada cual, “se puede escapar por donde más le convenga, según la circunstancias.”

Comenzamos la jornada, bien ataviados, conjuntados con “la zamarra clara” de verano; circunvalamos caminos para salir de la localidad y “dejarnos caer en los llanos”; bien acompañados, de propina, “nos ventilamos” con los zarpazos del enojado Eolo. Algunos bancos de arena entre el terreno, que ya está en plena cosecha; “algo perezosos y sin prisas” hacemos esta cruzada, cabalgamos por  la diversidad de los huertos, antes de presentarnos a pie de puerto.

En este punto, “nos ponemos el mono de faena y al tajo”; en modo escalada, para toda la mañana, entre chaparras, retamas, un jardín de aromáticas, pinos salteados y, tramos rotos, vamos salvando y sumando repechos por el discontinuo deslizadero; cada cual como pueda, si al final, esperamos y nos agrupamos. Descenso fugaz con privilegiadas y reconfortantes vistas, algo de cañada para coger aire, mientras conversamos y, antes de afrontar “las curvas del Vertedero.” Plaza de sobra conocida, cada paso, su desnivel, cada reguera, echamos un vistazo para la retaguardia y otro, avistando “empinados corrales” que en breve tendremos que visitar; mientras bien enfilados, nos vamos acercando al despejado observatorio.

Desde aquí, atravesamos la población segurillana, “buscando otros puertos más exigentes”; por estos lares, volamos por terreno favorable, a estas horas, del aire ni rastro y el amigo Gabriel “Machaque”, solicitando “el bocadillo.”  -pero, si no hemos hecho ni hambre- comentamos. Pequeñas tachuelas -que van sumando- entre parajes asilvestrados, antes de iniciar el asalto a “la Gran Muralla”. Por el fugaz descenso, disfrutamos del afortunado rincón, mientras vamos subiendo escalones al 23% por la mantenida pista -por eso de consolarnos-. J.C “El Lobo”, con pundonor se “retuerce como un jabato” y, aunque revisamos la retaguardia, “no hay ni rastro.” El adelantado trío, coronamos la desnivelada fortaleza; por mi parte “tiro para abajo otra vez y hasta el puente, ni señales de los demás compañeros; doy algunas voces, sin respuesta. “Otra vez pa´rriba” -pa´calentar-; cuando llego hasta “los demás, que también están de acá para allá”, me comentan -les han llamado- “que habían parado a merendar.” Picamos algo a la sombra -tampoco para hartanos-, nos hidratamos y vamos hasta la ermita a recargar “las botijas”. En este “parón”, nos rejuntamos la cuadrilla, mientras los rezagados  nos “cuentan” y nos comentan que desde aquí,  “ya marchan para casa.”

 Después “del descoordinado descanso”, emprendemos la marcha, todavía nos queda el plato fuerte de la mañana; “ahora, descalamos el Vertedero” para adentrarnos en los temibles rampones de “Los Toros”; “cada cual como pueda” -una vez más- nada más comenzar, “vaya cuesta habéis elegido” un caminante nos comenta; como si no supiéramos lo que nos espera. “Más veintipico% sin anestesia, cuando el calor comienza a hacer acto de presencia, nos acomodamos en la irregular pendiente -total, ya nos da igual lo que nos echen-; sabemos “sufrir los rampones” por la abrupta y violenta subida, las burricletas se espantan y relinchan en algunos tramos, hasta que llegamos a pasos más generosos y llevaderos; entre frescas praderas “peraltadas”, que nos conducen a coronar la exigente ascensión del día. Desde aquí, para rematar la faena y poner la guinda, profanamos la elevada Atalaya, a través de sus fuertes y rígidos muros. Aquí, Alberto “El Maestro Ceramista”, tiene ganas de más y para alargar la ruta,  nos “invita a dar una vuelta por Talavera.” Pues dicho y hecho, descendemos -más tranquilos- hacia “La Portiña”, buscando carriles más confortables, pero ahora, con el aire de aliado. Cruzamos La Ciudad de la Cerámica, dirección “el antiguo camino” entre parcelas y granjas, alegramos el ritmo. Sumamos alguna tachuela más, la interminable recta del polígono, nos acerca a la localidad de gamonal; en su casa, despedimos –previa invitación que dejamos para otra ocasión- al osado compañero y para no variar, “una Gineta”, antes de finalizar la improvisada y estirada etapa.

Destacar de la ruta, además de los paisajes cerreros con sus correspondientes cuestas, a pesar de las previsiones de altas temperaturas, éstas han sido bastante llevaderas y lo mejor, lo bien que hemos esquivado y dado esquinazo a las fuertes rachas de viento. “No podemos controlar el viento, pero sí ajustar las velas.” “Las cosas de las que huyes, están dentro de ti.”

Resumiendo, ruta circular de 75 kms (1.200 m. D+) Los principales caminos transitados han sido; Camino de los Perales, Caminos del Molino, Camino de la Mojeda-El Baldío, Camino de los Huertos, Camino de los Pinos (Cerro Arriero), Camino del Madroño (La Herrería), C.R.L.O., Senda del jilguero, Camino de Montesclaros (subida El Vertedero), Camino del Hituero-El Riscal-Las Cochineras-Camino de Buenaventura (Subida de la Gran Muralla +2.), Camino de Montesclaros, Camino Valdecolmenares (subida Los Toros), subida a la Atalaya-La Portiña, Vía de Servicio N-V,  Canal Bajo del Alberche, Talavera-Camino del Pino, Mesa Alta, Antiguo camino de Oropesa-El Casar, El Cordel, Torrehierro-Gamonal-Velada.








                                                     


                                                    






                                                    





SALUD…………..y TIEMPO.

“…mil caminos por andar y mucho tiempo perdido sin saber a dónde ir, no tengo tiempo ni sitio…”

lunes, 18 de mayo de 2026

Ruta circular: Navalcán-Los Motores -Tiétar- Sierra del Águila-Aldea Arango-Mejorada-Gamonal.

 

Domingo (17-05-2026), con las burricletas prestas y bien dispuestas, cinco caballeros veleños nos presentamos en el habitual punto de encuentro. Temperaturas templadas para quitarnos la pereza mañanera, ¿dónde vamos? -comentamos A pesar de tener algunas propuestas sobre la mesa -que dejaremos para mejor ocasión-, el amigo Gabriel “Machaque” nos arenga a hacer “unas cuestas” por “los motores de Navalcán.”

Comenzamos la jornada, atravesando una de las arterias de la villa veleña, dirección “el Baldío”, hacia parajes navalqueños; a nuestro paso, la infinita extensión agraria, vastas plantaciones de encinas e irregular terreno por la tupida dehesa; arenales, charcos, barro y el aire perfumado, mientras oteamos “algunos bichos correteando entre los marullagos”, por detrás de las altas alambradas.  Esquivamos agua estancada, descabalgamos en los profundos arroyuelos, nos mojamos con “el aguazo”, echamos un vistazo al crecido río y cabalgamos con brío y soltura por la vistosa vía pecuaria, que nos conduce a la población de Navalcán.

Desde aquí, nos movemos por tranquilos carriles y alegres paisajes que “enfocan” a las cumbres de Gredos, mientras el fugaz y privilegiado descenso nos acerca “al final del trayecto”,  a la orilla y casetas de  maquinarias del río Tiétar. En este punto, una parada “exprés”,  para reponer fuerzas -aunque, todavía no hayamos hecho hambre-; en el idílico rincón, desde el izado “altar”, disfrutamos de las agraciadas vistas que nos rodean en estos minutos de distensión y asueto.  Algunas fotografías para inmortalizar el momento, en otra “etapa habitual”, antes de despedirnos de los osados palistas.

Después del “momento romántico”, empieza “el rock and roll”; nos configuramos en “modo escalada”, no muy largas, pero “algunas intensas”, cada cual como pueda, “porque tenemos corte.” Con voluntad y oficio “trepamos” la tendida subida, -antes de ida- hasta que viramos “de izquierdas” a la atracción de “pan y agua”; discontinuo camino con un recital de subes y bajas, encajonados entre cerros, que hace las delicias de “los congregados.” Por estos lares, vacas repanchingas y hartas de forraje a lo largo de todo el carril, antiguas casas de labranza,  corrales y algunos repechos “más serios”, mientras vamos coronando en fila de “uno”. Esperamos y nos agrupamos, antes de sobrevolar la lujosa y afortunada serranía del aguilucho; surfeamos el sereno y ventilado “tobogán de luces y colores” que nos arribará en el frondoso y privilegiado jaral. Buen rollo y armonía entre los congregados, "creo, que este año estamos flojos y muy confiados, tendremos que hacer rutas más serias"- comentamos. 

Por la acogedora “autopista”, avistamos los pueblos serranos, otra perspectiva más cercana de las conocidas murallas serranas, antes de “perdernos” por la digna estampa, espesa de longevas encinas. Alguna “tachuela” para alcanzar la estratégica aldea y desde aquí, por la olvidada y entretenida trocha, nos abre las puertas del reconfortante paisaje adehesado; a nuestro paso, el reconocido arroyo -Nadinos-, algunos puntos elevados, algún raposo esquivo, asustadas ciervas y bastantes jabatos desperdigados,  dando vida por los parajes que transitamos, hacen de esta etapa un circuito animado  de fauna diversa, especial regalo para la expectante y consolidada escuadra. Sin más novedad, regresamos -por otra vía-  a los llanos de Baldío; mis compañeros de fatiga, me “prestan algo de agua”, ya que voy a alargar algo más la ruta inicial. La cepa del 72, siempre  da la talla, Gabriel “Schweeping”, no se queja, todavía le queda cuerda; el amigo Gabriel, en algún momento toma el mando de cabeza, lo da todo por los parejes más salvajes;  Roberto “El Bueno”, va a más, gestiona bien las fuerzas, sabe de qué va el tema; Martín “El Fiero” es hoy “el benjamín” del grupo, está “todoterreno”, le da igual lo que le echen. Por estos barrios más cómodos, me despido del aguerrido cuarteto, hasta la próxima jornada.

Martín, me lleva “a pie de puerto” (para él) "Las Casillas" le esperan; para mí, continúo por la estirada vía, con la intención de “ensanchar el corral”; me columpio por las rampas del “Bonal”, hasta me permito el lujo de entrar en Mejorada, para refrescarme y llenar la botija, antes de coger “la rápida y arreglada avenida”; voy sumando desnivel “por las entretenidas  atracciones de las piedras caballeras”, mientras me recreo con la lucidez del paisaje y la generosa brisa de aire fresco que  peina mi eufórica presencia. Sin apenas hacer ruido, atravieso la población gamona y  un días más “la  Gineta”, sale a mi encuentro,  para redondear y finalizar la fantástica jornada.

Destacar de la etapa, además del impresionante y variado paisaje de encinas, profusos jarales, el perfumado pinar; con continuos subes y bajas, zonas de cerros y sierra, magníficas vistas, profundas dehesas y la variedad y cantidad de fauna que hemos visto durante toda la ruta. (jabalíes, ciervos, algún zorro, águilas entre otros.) “A veces, diferentes caminos conducen al mismo castillo.” “La única condición de la ruta es: no vuelvas como te fuiste, vuelve diferente.”

Pd. El día 15-5-2026, por la festividad de San Isidro, “ruta furtiva” de 50 kms, con la agradable y siempre divertida compañía del amigo y  experimentado Rufo “Luces y chispas”.

Pd1. Martín, muchas gracias por tu aportación fotográfica (3). 



En definitiva, ruta circular de 84 kms (1.100 m. aprox.  D+). Los principales caminos transitados han sido: Camino de Arenas-Parrillas-Navalcán, Camino de Los Veratos, Camino de Navalmoral- Cañada R.L.O, Camino de Talavera, Camino de Valcasillo, Camino de los Motores -Tiétar- Camino de Agua y Pan, Camino de Arenas, Sierra del Águila, Carril de la Cuerda, Camino del Boquerón-Aldea Arango- Camino del Toril-Baldío-Camino de los Huertos-Camino del Bonal-Camino de Velada-Mejorada-Gamonal-Velada.

                                             
























SALUD……………y TIEMPO.


“….mil caminos por andar y mucho tiempo perdido sin saber a dónde ir, no tengo tiempo ni sitio….”