lunes, 27 de abril de 2026

Ruta: Circular Mini-Piélago.

 

Domingo, (26-04-2026), con las burricletas prestas y bien dispuestas, seis caballeros veleños hacemos acto de presencia en el habitual punto de encuentro. Temperaturas agradables, también con el horario cambiado (8:30 horas), aunque acudimos algo “tapados”. ¿La ruta?, con antelación, ya pactada, otra clásica, “a ver si ya, nos dejamos ver con las etapas de montaña”; marchamos para “hacer medio Piélago.”

Comenzamos la jornada, bien acompañados “con el aire de cara”, por lo que, vamos a resguardarnos entre cerros y chaparros. Para despejarnos, afrontamos la fortaleza de “La Gamonosa”, cada cual como pueda -es nuestro lema-, sin atragantarnos, ya que, en el día de hoy,  “tenemos bastante tela de cortar.”  En la tranquila mañana, los continuos subes y bajas se suceden por la agraciada postal. Atravesamos las localidades vecinas y, en Segurilla, se hacen visibles los restos de vidrios rotos y “cantidad de mierda” de la noche pasada.

A nuestro paso, vamos sumando desnivel, cruzando “el sagrado arroyo”, toboganes de cuestas entre el mar de encinas; mientras, en nuestro cabalgar, ya divisamos  la postal de las izadas antenas. En esta ocasión, no hay parada obligada en “el reconfortante pilón”; bien agrupados, nos adentramos en el hormigonado y ascendente carril entre la profusa y embriagadora panorámica. Una gigantesca bandera, engalanada de tonos verdosos, destacados morados, amarillos alumbrando el camino y blancos salteados, ondean a nuestro paso, antes de “colarnos” en la rígida pantalla.

En este punto nos aguarda, el rincón de “La Solana”, “más romántica y exigente a la vez” y nos “remangamos porque hay corte”; duros repechos, adornados con las perfumadas jaras y otras plantas aromáticas, disimulando el aire límpido y las melodías “pajariles”; por la entretenida “montaña rusa, resoplones y bufidos” para hacerla más llevadera y alimentarnos con el aire fresco que nos brinda la sombreada cueva; pasos bien compactados a media ladera, amables vistas, que se dejan ver entre los ventanales del balcón y, para remendar esta estera, nos aguarda “la indómita cuesta pelleja” que nos pone a prueba; respiramos y subimos como podemos, sin abandonar el variado y empinado callejón. Más arriba, esperamos y nos agrupamos, nos damos novedades y continuamos con la escalada; por la fugaz bajada, nos adentramos en afortunados paisajes de robles y desde el rebosado embalse, -otro apretón de propina- a la sombra del robledal y el apacible pinar. Cabalgamos por el bucólico lugar, “se olvidan todos los males”, mientras nos “oreamos” en el descenso del solicitado puerto. Sabíamos,  que después de “tanto jaleo”, había recompensa en la localidad de Navamorcuende; paramos a abrevar y reponer fuerzas. Tostadas y cafés y unos minutos de asueto y descanso, donde las risas tampoco pueden faltar.

¿La vuelta? Nos escurrimos por los continuos subes y bajas, bien resguardados por la profusa arboleda; pasos entretenidos, rotos y quebrados, con profundas regueras, “para andar con cuidado”. Por supuesto, también cruzamos el río todavía crecido, haciendo equilibrio sobre las húmedas piedras; en la localidad de Sotillo, decidimos “por la vía más entretenida”; el lado salvaje del irregular encinar, para sumar más desnivel y “disfrutar de lo lindo.” En todo momento, controlamos la situación, la escuadra experimentada, “dosificamos las fuerzas” por el castillo de cuestas que nos cortejan, mientras Francis “Sevilla” antes de clausurar, ya nos ofrece el itinerario de la siguiente ruta. Atravesamos las localidades vecinas, todavía dentro del horario previsto, a pesar de las habituales demoras y la “prueba del circuito.” Desde la localidad zorrera, decidimos marchar hacia la población gamona -por eso de acompañar a nuestros amigos-. J.C, “El Lobo”, nos recuerda que “todavía nos quedan cinco tachuelas”, aunque las dejamos “en tres y media”; Más precaución “por las zanjas y tramos levantados por las lluvias pasadas”, según nos tiramos por los divertidos “toboganes.” El amigo Roberto “El Bueno”, con notable alto, está pletórico, aunque con humildad, nos recuerda “que con una marcha menos.” Alberto “El Maestro Ceramista”, nos invita a un refrigerio en “la rebosada plaza” –“lo dejamos para otra ocasión”, comentamos- mientras dejamos a los compañeros de fatigas, nos despedimos, hasta la próxima etapa.

Destacar de la ruta, otra ya  “clásica del calendario burriclista”, “el mini-Piélago” ya dentro de las etapas de montaña. Resaltando, el duro y entretenido circuito de “La Solana”, tanto por su recorrido como por su belleza y variada flora. Además, la subida desde el embalse, jalonada por el bosque de robles y pinos -a la sombra- que convierte a este bucle en un privilegiado lugar. “Mi ruta favorita, es la que todavía no he hecho.” “La dureza de la montaña nos recuerda, que lo difícil también puede ser hermoso.”

Resumiendo, ruta circular de 74 kms (1.400 m. aprox. D+), los principales caminos transitados han sido: Camino de los Perales, Camino de Mejorada-Segurilla-Camino del Hituero, Antiguo Camino de Sotillo, Senda Cervera, Camino del Lomo, Camino de los Dornajos, Camino de Marrupe-Hinojosa-Camino de la Solana, Camino Navamorcuende (por el embalse), Camino de Sotillo-(Cañada R.L.O), Segurilla-Camino del Hituero-Segurilla-Mejorada-Gamonal-Velada.




















SALUD………….y TIEMPO.


“…mil caminos por andar y mucho tiempo perdido sin saber a dónde ir, no tengo tiempo ni sitio…”

lunes, 20 de abril de 2026

Ruta circular: Puente del Arzobispo-Desfiladero del Pedroso-Oropesa.

 

Domingo (19-04-2026), con las burricletas prestas y bien dispuestas, seis caballeros hacemos acto de presencia en el habitual punto de encuentro. Agradables temperaturas -tirando a altas- nos aguardan para esta jornada, según la previsión especializada. La propuesta, previamente pactada y confirmada por parte de los asistentes: El Salto del Pedroso.

Comenzamos la ruta -desde ya, diseñando corrales y largas tiradas “in crescendo”- ilusionados y animados por el rutinario encuentro dominguero. Casi sin salir de casa, circunvalamos el territorio más cercano, también unos metros en paralelo a la tranquila autovía, buscando la mejor alternativa para hacer trasbordo, “hace algo de fresco todavía a estas horas” -comentamos, sin dejar nuestras conversaciones y temas varios por estos cómodos y llanos caminos; cabalgando bien agrupados, todavía algo adormilados y relajados.

Sin más preámbulos, nos adentramos en la “vasta y entretenida cañada”, al menos, nos hace ir en “versión alerta”. Lo dicho y vivido, trashumancia burriclista por la “olvidada” vía pecuaria; transitamos sobre “el aguazo” de la noche pasada, profundas regueras, camufladas por altas hierbas, tramos agrietados y secos, que nos hacen avivar más los sentidos y la atención. El amigo Gabriel “Machaque”, generoso en su labor, va tirando del grupo -aunque, le avisamos que “no tiene que gastar”-. A nuestro paso, la conocida granja con sus dóciles guardianes, “discontinuos surtidores de barro”, algún arroyuelo remolón, presumiendo de su indomable cauce; también, tenemos que descabalgar en algún tramo, cardos silvestres, lustrosos cardillos, algún rancho de “pelillo” y altas retamas guiando nuestra presencia; pero, en líneas generales, “buen estado del camino”, mientras salimos airosos de la irregular y entretenida avenida.

Desde aquí, pista más limpia y rural, algunas parcelas agropecuarias entre siembras y frutales que nos llevan hasta la población puenteña. Como estaba previsto -aunque preguntamos- nos enfilamos al imponente “desfiladero”; espectacular sendero, con caída de vértigo a media ladera, impresionantes vistas al grandioso río, mientras nos recreamos con la genuina panorámica, antes de aterrizar en el colosal canchal. Unos minutos para reponer fuerzas, para disfrutar del entorno, inmortalizar algunos momentos, mientras, solo nos dejamos llevar y nos deleitamos con estos agraciados instantes; extraordinaria la fuerza y el sonido del agua, al caer y golpear contra la olla de piedras.

¿La vuelta? Retornamos por la agraciada senda, atravesamos la localidad ceramista y aprovechamos para recargar las botijas. Buscamos la vía más directa hasta la población de Oropesa; atravesamos tupidos encinares, teñidos de verde intenso, que resaltan la sobresaliente y relajante postal. Cabalgamos “alegres”, “sin prisas pero si pausa”; armonía y buen rollo entre los congregados, sobre la marcha, decidimos el nuevo horario de salida a partir de la próxima semana (8:30 horas) mientras pasamos de refilón por la festiva villa medieval, “salvamos” a la princesa a la salida de la localidad. Roberto “El Bueno”, prudente, no se esconde y en primera línea, durante bastantes kms lidera la expedición; Francis “Sevilla” y Alberto “El Maestro Ceramista”, se pegan un “buen calentón” en la empinada meta volante de la estación de servicio; esperamos y nos agrupamos para hacer los últimos kms, pero todavía hay más. Por la mencionada vía, cedemos el paso a un vehículo a motor, menos Martín “El Fiero”,  que “esprinta” y se le lleva “arrastro”, durante un buen tramo, hasta la salida pactada. Desde aquí, más tranquilos, vadeamos “Monte Nuevo”, soltamos al amigo gamón a la puerta de su casa  y después, “algún amago en la Gineta” antes de finiquitar otra gran jornada.

Destacar de la ruta, el tránsito por la estirada e irregular cañada, la senda y los parajes del desfiladero del Pedros y los profundos y espesos bosques de encinas que nos llevan hasta la localidad de Oropesa. “No hay viento favorable para el que no sabe dónde va….”“No digas todo lo que sabes, ni muestres todo lo que tienes.”

En definitiva, ruta circular de 78 kms. Los principales caminos transitados han sido; Cuadros de la Vega, Carril de las Mulas, Monte Nuevo, Vía de Servicio N-V, Cañada Real Leonesa Oriental, Camino de Calera-Alcolea-Puente-El Pedroso-Puente-Camino de Alcañizo-Oropesa-Camino de Navalcán-Vía de Servicio N-V, Monte Nuevo-Gamonal-Velada.






















SALUD………………y TIEMPO.


“…mil caminos por andar y mucho tiempo perdido sin saber a dónde ir, no tengo tiempo ni sitio…”