Domingo
(23-08-2026), con las burricletas prestas y bien dispuestas, puntuales y “con
ganas”, cinco caballeros veleños nos presentamos en el habitual punto de
encuentro. Después de “la propuesta” presentada, confirmamos asistencia y
aceptamos el reto dominguero, una vez que estamos en la cuenta atrás y nos
quedamos sin semanas. El primer test “serio”, sobre el plano, una circular
exigente y con “pedigrí.”
Comenzamos
la jornada, agradables y frescas temperaturas se nos presentan para esta etapa,
ya sabéis “en agosto refresca el rostro”; atravesamos la localidad, “con la
resaca de la fiesta de la noche pasada”; rápido, nos adentramos en los
relajados caminos; las grandes extensiones, todavía adormiladas, no dirigen
hasta la tupida dehesa; salvamos algunos arenales, sobre la marcha amenas
conversaciones -de todo un poco hablamos- ya que “hoy vamos a echar horas.”
Desde la localidad parrillana, la primera ascensión nos recibe; entre piornos y
jaras, piedras y algunos tramos quebrados, “más, que, sin apretar, mejor
guardando y administrando” -comentamos. Esperamos y nos agrupamos antes de
iniciar el irregular y divertido descenso que nos muestra la profunda esencia
cerrera ; espectaculares vistas que nos muestran paisajes serranos por el
profuso encinar, antes de aterrizar en la pelada vía pecuaria.
Desde
aquí, “disimuladas pendientes” antes de adentrarnos en el camino de Hontanares,
enlace perfecto para abordar las próximas poblaciones; desde este punto, “es un
monólogo de subes y bajas” y pistas rápidas. Nos persigue la vistosa calma,
amarrada con el aire limpio suspendido, que impregna nuestra presencia,
mientras que el generoso termómetro se alía con el quinteto veleño; vallados
bien delimitados y otros más rústicos levantando callejuelas empedradas,
custodiadas por la pletórica y variada arboleda. Sobre la marcha, vamos
“picando y nos hidratamos”, también recargamos las botijas, según vamos
necesitando, contemplando la interminable e inabarcable granja. En el pueblo de
Sartajada, el amigo Gabriel “Machaque” tira de “tijeras para recortar la ruta”
y marcha para casa; los demás, con alegría hacemos el corto y fugaz tramo, con
su “tachuela correspondiente”, antes de arribar en el punto intermedio, pactado
para tener unos minutos de descanso y avituallarnos. Aprovechamos para
hidratarnos y reponer fuerzas, comentar la jugada y asuntos varios; fruta fresca,
dulces, refrescos y de “propina, una tortilla” que “casi no dejamos caer en la
mesa.”
Después
del merecido reposo y “bocado”, reemprendemos la marcha, con la misma consigna;
camino tendido y ascendente para ir acumulando desnivel, entre sombras y el
refugio arbolado que recorre la irregular vía. Bien agrupados, deshacemos la
cómoda vía, pasamos de largo por Fresnedilla, antes de navegar por la
discontinua cañada; con la vista al frente del Piélago, las visibles antenas
que no nos pierden de vista, nos remangamos y no demoramos, jornada de “pico y
pala” y todavía nos queda “que escalar.” Desde Almendral, la montaña rusa del
“Dragon Kan”, “siempre tiene historias que contar.” Salvamos como podemos, “sin
apretar, sin gastar,” disfrutando de las vistas con tranquilidad (¡¡¡que remedio!!!jajajaja);
tenemos suerte, que se nubla según vamos “subiendo” , aunque en la última
pendiente “ya pican las piernas”, del “enjuague que llevamos. En Navamorcuende,
de paso, rellenamos y cargamos agua para
llegar a casa y evitar sorpresas.
Desde
aquí, “metemos una marcha más”, el paisaje “lleva prisa”, nos balanceamos por
los asilvestrados columpios que también “nos bailan ligeros”, “mientras
seguimos estirando la alambrada y poniendo más estacas en el corral.” En esta
ocasión, “a petición”, optamos seguir
por la cañada; el repecho de Sotillo y después de la cuidada bajada, cabalgamos
con premura por la confortable avenida. Jornada para afinar la preparación,
afilando lanzas y cuchillos, limpiando y cuidando los
escudos para las posibles adversidades que tendremos que soportar. Por estos
lares, la fatiga y calambres hacen acto de presencia, la contienda diseñada
tenía “bastante pan para pringar.” Recortamos “por los pinos”, todavía algunos
tramos con “tachuelas salteadas” que afrontamos con calma, mientras como
siempre, esperamos y nos agrupamos cuando hace falta; divertidas bajadas y
pistas limpias que desembocan en los terrazgos del Baldío; por estos lares, tramos
de arena suelta y la desgarrada subida, para hacer más épica la ruta, antes de
finalizar la rigurosa etapa.
Destacar
de la ruta, las frescas temperaturas que nos han acompañado, las espectaculares
vistas de la Sierra de Gredos, Valle del Tiétar y los distintos rincones
recorridos durante la rígida y exigente jornada. “La disciplina es enseñarle a
tu mente que, aunque sea difícil lo incómodo, si algo tiene que hacerse, se
hace sin excusas.” “El fuego prueba al oro, la adversidad prueba al hombre.”
En
definitiva, ruta circular de 125 kms (1.750 m. D+.) Los principales caminos
transitados han sido; Camino de Arenas-Navalcán-Parrillas, Antiguo camino de
Arenas (La médica), C.R.L.Oc. Camino de Hontanares-Buenaventura-Sartajada-La
Iglesuela-Fresnedilla -C.R.L.Or-Almendral-Navacorcuende (Camino del
Zumbón)-Sotillo, Camino del Madroño, Arrieros-Los Pinos-Los Huertos-C.R.L.Or.
Velada.
SALUD……………..y
TIEMPO.
“…mil
caminos por andar y mucho tiempo perdido sin saber a dónde ir, no tengo tiempo ni
sitio…”