lunes, 2 de marzo de 2026

Ruta circular: Subidas Los Pinos -Herrería (enlace, dos veces)- La Gran Muralla-Riscal-Pontón-El Vertedero.

 

Domingo (1-03-2026), con las burricletas prestas y bien dispuestas, cinco caballeros veleños nos presentamos en el habitual punto de encuentro; bien ataviados, a pesar de las suaves temperaturas con las que no recibe el mes de marzo. En esta ocasión, ¡¡¡ya está bien!!!, después de tanto “llaneo y rodillo caminero”, ya va siendo hora de asomarnos  por los cerros, probar sus conocidas cuestas y  rampas de todos los colores. "Cuando marzo mayea, los burriclistas cuestean."

Comenzamos la jornada, “animados y tocando palmas”, circunvalamos la señorial villa, por caminos y parcelas de “las afueras.” Bien agrupados, amenas conversaciones por la estirada llanura; bastantes tramos anegados de agua, “este año, tenemos arrozales”, cunetas recogiendo el líquido sobrante, esquivamos algún charco por el reposado camino, mientras atravesamos la avenida de los huertos, antes de remangarnos y entrar en faena.

Nos adentramos por el angosto y resguardado callejón, para afrontar los primeros recechos de la etapa; continuos subes y bajas por el tupido pinar, pasos entretenidos y agrietados “por el Arriero”, roderas blandas y mojadas y J.C “El Lobo” está en su hábitat, “se mueve como pez en el agua.” Los demás, disfrutamos por el lujoso tobogán, antes de aterrizar en la anchurosa cañada; “callejeamos” por el laberinto de “la puerta de atrás”; tramos bacheados, pero bien compactados hasta la ancha cañada. En este punto, Francis “Sevilla”, tira “pa´lante”, quiere “hacer algo más.” Los demás, nos metemos “en busca de emociones más fuertes y empinadas.”

Pues lo dicho, iniciamos la “exigente ascensión”, con “tajás picantes en el plato, de más del 20%”; al tran-tran, cada cual como podemos, “no tenemos prisa”, pero estas pendientes “pican algo más.” Coronamos el primer tramo y viramos a la izquierda, para asomarnos por los balcones del “Riscal”; placenteros parajes, colgados en un collage de encinas, antes de presenciar el espectáculo y fortaleza del agua en todo su esplendor. Echamos unos minutos para reponer fuerzas y la contemplación en el privilegiado rincón, con ideas delirantes al sol “de morcillas y bota de vino”; algunas fotografías para nuestra colección, mientras nos recreamos y alimentamos los sentidos.

Reemprendemos la marcha, pero antes echamos un vistazo a la profusa corriente del conocido y rebasado arroyo; continuamos “escalando”, todavía nos queda “hilar las pendientes del raído molino” y la mitad de ración de “la Gran Muralla.” Allá vamos el cuarteto “elegido”, después del largo letargo del llano, damos la talla; Roberto “El Bueno”, en modo diésel, sale airoso y victorioso de la empinada emboscada; Luci “Fromme”, a pesar de la inactividad, “así llegas con más ganas”, con estilo y solvencia, hace cima y “recordamos” aquella primera vez, entre niebla y una capa de lluvia fina. Esperamos y nos agrupamos, paseamos por las localidades vecinas; una pareja de compañeros, dan por concluida la ruta, la otra, “tenemos ganas de más” y nos quedamos por estos lares.

Pues lo dicho, nos despedimos de nuestros compañeros de fatigas en la localidad “zorrera” y desde aquí, “tejemos otro bucle” con la intención de realizar una subida más; la “mataburras”  a la inversa, la fugaz bajada de la Herrería -por segunda vez en el día-; las constantes rachas de aire, atizando de cara por la vía pecuaria; la sentida tranquilidad del sendero jilgueril, acurrucado a la orilla del sonoro arroyuelo con todos sus ingredientes por la acicalada arboleda…………….y, la última subida mañanera, nos aguarda impasible, después del camino inundado. Las empinadas curvas del “Vertedero”, mirando de “reojo las pendientes vecinas”; con oficio y tesón, “El Lobo” todavía “con batería”, mientras vamos sumando “el desnivel” y poco a poco, se va “bajando el telón, de la agraciada ascensión.” Otro paso más, por las localidades “cerreras”, con alegría, satisfacción y “las piernas calentitas”, nos escurrimos por la rápida vía hacia “La Gamonosa”, antes de dar por concluida la jornada montesa.

Destacar de la ruta, el recital de cuestas y desnivel acumulado, los vistosos paisajes cerreros al aire libre, -nos dan la vida- y, por supuesto, las espectaculares vistas del Riscal, la fuerza salvaje del agua entre tanto silencio y tranquilidad, sin palabras, solo nos queda admirar y contemplar. “Jamás visitarás dos veces el mismo lugar, ni siquiera será el mismo lugar.”

En definitiva, ruta circular de 62 kms. Los principales caminos transitados han sido; Camino de los Perales, El Molino, Camino de La Mojeda, El Baldío, Camino de los Huertos, Camino de Los Pinos -Cerro Arriero-, Camino del Madroño (Herrería), Cañada Real Leonesa Oriental (C.R.L.O), Camino del Mojosal C.R.L.O, Camino de Buenaventura-Segurilla (La Gran Muralla), Camino de las Cochineras-El Riscal (i-v), Camino de Buenaventura-Segurilla-Mejorada-Camino del Madroño (Mataburras-Herrería), C.R.L.O, Senda del Jilguero, Camino del Vertedero (Segurilla), Camino de Mejorada-Velada.

Pd: Las fotografías están en orden inverso a la realización de la ruta. 

Pd1: Roberto, muchas gracias por tu aportación fotográfica (2).

                                                      

                                                    


                                                  











                                                   

                                                 




SALUD…………………y TIEMPO.

 

“…mil caminos por andar y mucho tiempo perdido sin saber a dónde ir, no tengo tiempo ni sitio…”

martes, 24 de febrero de 2026

Ruta: Circular Aldeanueva de Barbarroya (oficial almendros en flor).

 

Domingo (22-02-2026) seis caballeros veleños -alguno, con carrera incluida-  con las burriclestas prestas y bien dispuestas y bien ataviados,  nos presentamos en el habitual punto de encuentro. No hace frío, pero la sensación térmica nos dice “que salgamos abrigados y tapados.” Poco a poco,  “vamos recuperando efectivos a la plantilla”, y también, la ruta propuesta se decide por mayoría, “vamos a rodar por la Vía Verde, ya vendrán días de pico y pala” y de paso, hacemos la clásica de los almendros en flor.

Comenzamos la etapa, encendemos los achiperres para “hacernos visibles” y buscamos tramos cómodos “para cabalgar sin complicaciones.” Bien agrupados, marchamos por pasos tranquilos y asfaltados, nos damos novedades -después de tanto tiempo-, mientras vamos hablando de todo un poco; atravesamos localidades cercanas, antes de colarnos en el “rodillo de la albufera”; mientras, agradecemos los tramos soleados, cabalgamos alegres, entre anchas parcelas, balsas de agua en las cunetas, la  rápida aparición del riachuelo y toda la extensión del amable  paisaje “a campo  abierto.”

Entre conversaciones y un ritmo alegre, llegamos al “levantado carreterín”, una anticipada y  disimulada primavera ya hace acto de presencia, discontinuos tramos floridos por los conocidos subes y bajas, fincas abiertas y la ancha portera que los invita a colarnos a la estirada ruta jareña. Desde este punto, comienza el circuito de los almendros en flor. Espectaculares estampas blanquecinas, lluvia de pétalos a nuestro paso y moquetas blanqueadas que engalanan la visitada pista. Atravesamos algunos túneles, atrás dejamos la colosal construcción, mientras para  algunos compañeros su punto de llegada es el agraciado mirado. En esta ocasión “El Lobo y el Relatero”, continuamos hasta la siguiente localidad -por eso de hacer algo más- , por la pista “recién regada” y cargada con los árboles radiantes, presumiendo de su vistosa capa en flor. En la “destartalada estación” paramos unos minutos para reponer fuerzas e hidratarnos, intercambiamos “viandas” – la fuente no funciona- mientras comentamos la jugada de ida.

¿El camino de vuelta? Por el disimulado descenso y el aire aletargado, los blanquecinos parajes que engalanan el entorno y el improvisado concurso de  fotogramas parece que  “lleva prisa”; recogemos y plegamos el concurrido camino, “damos algunos relevos” por la angosta vía; aceras encharcadas, estaciones abandonadas, túneles con averías, las callejuelas de cañas, acicaladas y “una laguna” en medio de la avenida, nos hace aligerar la marcha. Sin novedad, arribamos en la población “caleradana” y desde aquí, por la adecentada radial, aunque, recibiendo algunos aletazos del aire de cara; impresionantes vistas de la Sierra de Gredos, nevada en toda su vertiente sur; espectaculares contrastes en la repleta paleta de colores, tonos  verdosos, blanco radiante  y un azulado distorsionado, que es un lujo gratis para los sentidos. Por estos lares, “rebajamos la marcha” -tampoco es para hartarse, la fiesta todavía no ha empezado- , más relajados por la antigua vía, “tendremos que parar, que no hacemos las tres horas”, comentamos. Sin prisas, pero sin pausa, nos columpiamos por el último tramo, circunvalamos por los eucaliptos y en el pueblo gamón, nos despedimos hasta la próxima semana.

Destacar de la ruta, las fantásticas estampas de los almendros en flor a lo largo del carril de Alcaudete y tramos de la  Vía Verde, también se agradece un día soleado, después de las semanas de lluvia que hemos tenido y, por supuesto, la incorporación progresiva de “habituales” de las etapas domingueras. “Cada persona que ves, está luchando una batalla de la que tú no sabes nada….”    

Resumiendo, ruta circular de 70 kms. Los principales caminos transitados han sido: Cuadros de la Vega, Carril de las Mulas -Chilines-, Gamonal-Alberche, Carril de la Albufera-Alcaudete-Finca del Arco-Vía Verde la de Jara-Aldeanueva de Barbarroya-Vía Verde de la Jara- Calera y Chozas-Camino de Navalcán- Vía de Servicio N-V- Camino de Montenuevo-Gamonal-Velada.

Pd: Roberto, muchas gracias por tu aportación fotográfica (1).

                                                     

                                                   














SALUD……….y TIEMPO.


“….mil caminos por andar y mucho tiempo perdido sin saber a dónde ir, no tengo tiempo ni sitio…”