Domingo (8-03-2026), con las burricletas prestas y bien dispuestas, cinco caballeros veleños nos presentamos en el habitual punto de encuentro. Después de “la panzá” de agua que llevamos, “hasta hace un rato ha estado lloviendo” –comentamos los presentes; las propuestas están claras, “plan A o B”. Al final, ruta “rodillo” por el salón de casa, por terreno llano y asfaltado, “para no embarrarnos y mejor, que no hacer nada”, al menos “trabajamos el fondo.”
Comenzamos
la jornada, todavía esperando la incorporación de algunos caballeros de los
“fijos” -esto ya es siesta-, con “las señalizaciones encendidas y los ánimos
intactos como cada semana”; bien agrupados y amenas conversaciones sobre la
marcha, va a ser la tónica constante durante toda la mañana. Escalamos “El
Rompeolas” con sus cunetas a ras de agua, cruzamos la localidad vecina, avistando los
amplios “arrozales gamoninos” que se
extienden por toda la planicie visible.
Al
final, damos la intermitencias y optamos por la alternativa B; el estirado y
rutinario canal; bien formados, guiados por la hilera de eucaliptos, arropados
por montículos de hierbas y aceras empapadas, mientras, una fina lluvia nos quiere amedrantar para
hacernos regresar antes de tiempo, ¿quién dijo miedo? Martín “El Fiero”, nos
deja en el próximo cruce, “va con hora y no va a alargar.” A nuestro paso,
“bastantes burriclistas, carreristas y esparragueros” por la estirada y cómoda vía,
cada cual a lo nuestro, ¡¡¡mejor que quedarse en casa!!!
Poco
a poco, “sin apenas hacer ruido” vamos sumando kms, atrás dejamos granjas,
parcelas y urbanizaciones todavía adormiladas, mientras, no dejamos de saludar
al personal activo, antes de arribar en el punto pactado; concierto que nos
ofrece la fuerza del agua, el espectacular embalse y su plácido entorno, donde
aprovechamos unos minutos para ¿el descanso? Fotografías de rigor, un vistazo
para alimentar los sentidos, un plátano -o medio- y poco más antes de
reemprender la marcha.
¿La
vuelta? Más de lo mismo, empezamos de menos a más; “en cuatro días estamos en
Segovia, no queda na”, ya metiendo prisas,
Alberto “El Maestro Ceramista”; los amigos gamones, Roberto “El Bueno” y J.C. “El Lobo” en cabeza
y dando relevos, “aceleran la marcha” para dar alegría al enmarañado día. Con
celeridad, pasan los fotogramas y el
monótono paisaje, atravesamos la Ciudad de la
Cerámica, ratoneamos por el laberinto de callejas que guían el carril;
granjas con actividad, parcelas encharcadas, árboles frutales al borde de las
acequias; una tachuela en mitad del camino, y los pasajes poligoneros “al sol”,
antes de dejar a los compañeros gamonimos a las puertas de sus casas, para dar
por finalizada la conocida etapa. Nosotros, llegamos a la villa veleña -sin
barro-, con el objetivo cumplido, algo más de tres horas y preparando el
calendario de las próximas kilometradas
-por la cuenta que nos tiene, jajajjaja-.
Destacar de la ruta, la buena mañana que hemos tenidos, lluvia fina e intermitente a primeras horas y soleada para finalizar -sin aire- . Además, de continuar saliendo un domingo más -ya es un lujo- y estar rodeados de entornos naturales. “La vida lanzará flechas. Tú decides si las conviertes en heridas o en lecciones.”
Resumiendo,
ruta circular de 72 kms. Los principales caminos transitados han sido: Cuadros
de la Vega, Carril de Las Mulas-Gamonal-Canal Bajo del Alberche-Embalse de
Cazalegas-Canal Bajo del Alberche-Camino de la Portiña-Talavera-Camino del
Pino-Camino Mesa Alta-Antiguo Camino de Oropesa-El Casar-Polígono
Torrehierro-Gamonal-Velada.
Pd: Roberto, muchas gracias por tu aportación fotográfica (1)
SALUD……………y
TIEMPO.
“….mil
caminos por andar y mucho tiempo perdido sin saber a dónde ir, no tengo tiempo
ni sitio…”
