lunes, 20 de abril de 2026

Ruta circular: Puente del Arzobispo-Desfiladero del Pedroso-Oropesa.

 

Domingo (19-04-2026), con las burricletas prestas y bien dispuestas, seis caballeros hacemos acto de presencia en el habitual punto de encuentro. Agradables temperaturas -tirando a altas- nos aguardan para esta jornada, según la previsión especializada. La propuesta, previamente pactada y confirmada por parte de los asistentes: El Salto del Pedroso.

Comenzamos la ruta -desde ya, diseñando corrales y largas tiradas “in crescendo”- ilusionados y animados por el rutinario encuentro dominguero. Casi sin salir de casa, circunvalamos el territorio más cercano, también unos metros en paralelo a la tranquila autovía, buscando la mejor alternativa para hacer trasbordo, “hace algo de fresco todavía a estas horas” -comentamos, sin dejar nuestras conversaciones y temas varios por estos cómodos y llanos caminos; cabalgando bien agrupados, todavía algo adormilados y relajados.

Sin más preámbulos, nos adentramos en la “vasta y entretenida cañada”, al menos, nos hace ir en “versión alerta”. Lo dicho y vivido, trashumancia burriclista por la “olvidada” vía pecuaria; transitamos sobre “el aguazo” de la noche pasada, profundas regueras, camufladas por altas hierbas, tramos agrietados y secos, que nos hacen avivar más los sentidos y la atención. El amigo Gabriel “Machaque”, generoso en su labor, va tirando del grupo -aunque, le avisamos que “no tiene que gastar”-. A nuestro paso, la conocida granja con sus dóciles guardianes, “discontinuos surtidores de barro”, algún arroyuelo remolón, presumiendo de su indomable cauce; también, tenemos que descabalgar en algún tramo, cardos silvestres, lustrosos cardillos, algún rancho de “pelillo” y altas retamas guiando nuestra presencia; pero, en líneas generales, “buen estado del camino”, mientras salimos airosos de la irregular y entretenida avenida.

Desde aquí, pista más limpia y rural, algunas parcelas agropecuarias entre siembras y frutales que nos llevan hasta la población puenteña. Como estaba previsto -aunque preguntamos- nos enfilamos al imponente “desfiladero”; espectacular sendero, con caída de vértigo a media ladera, impresionantes vistas al grandioso río, mientras nos recreamos con la genuina panorámica, antes de aterrizar en el colosal canchal. Unos minutos para reponer fuerzas, para disfrutar del entorno, inmortalizar algunos momentos, mientras, solo nos dejamos llevar y nos deleitamos con estos agraciados instantes; extraordinaria la fuerza y el sonido del agua, al caer y golpear contra la olla de piedras.

¿La vuelta? Retornamos por la agraciada senda, atravesamos la localidad ceramista y aprovechamos para recargar las botijas. Buscamos la vía más directa hasta la población de Oropesa; atravesamos tupidos encinares, teñidos de verde intenso, que resaltan la sobresaliente y relajante postal. Cabalgamos “alegres”, “sin prisas pero si pausa”; armonía y buen rollo entre los congregados, sobre la marcha, decidimos el nuevo horario de salida a partir de la próxima semana (8:30 horas) mientras pasamos de refilón por la festiva villa medieval, “salvamos” a la princesa a la salida de la localidad. Roberto “El Bueno”, prudente, no se esconde y en primera línea, durante bastantes kms lidera la expedición; Francis “Sevilla” y Alberto “El Maestro Ceramista”, se pegan un “buen calentón” en la empinada meta volante de la estación de servicio; esperamos y nos agrupamos para hacer los últimos kms, pero todavía hay más. Por la mencionada vía, cedemos el paso a un vehículo a motor, menos Martín “El Fiero”,  que “esprinta” y se le lleva “arrastro”, durante un buen tramo, hasta la salida pactada. Desde aquí, más tranquilos, vadeamos “Monte Nuevo”, soltamos al amigo gamón a la puerta de su casa  y después, “algún amago en la Gineta” antes de finiquitar otra gran jornada.

Destacar de la ruta, el tránsito por la estirada e irregular cañada, la senda y los parajes del desfiladero del Pedros y los profundos y espesos bosques de encinas que nos llevan hasta la localidad de Oropesa. “No hay viento favorable para el que no sabe dónde va….”“No digas todo lo que sabes, ni muestres todo lo que tienes.”

En definitiva, ruta circular de 78 kms. Los principales caminos transitados han sido; Cuadros de la Vega, Carril de las Mulas, Monte Nuevo, Vía de Servicio N-V, Cañada Real Leonesa Oriental, Camino de Calera-Alcolea-Puente-El Pedroso-Puente-Camino de Alcañizo-Oropesa-Camino de Navalcán-Vía de Servicio N-V, Monte Nuevo-Gamonal-Velada.






















SALUD………………y TIEMPO.


“…mil caminos por andar y mucho tiempo perdido sin saber a dónde ir, no tengo tiempo ni sitio…”

 

lunes, 13 de abril de 2026

Ruta: Circular Finca Canturias (Calera-Finca Canturias-Las Herencias-Talavera-El Casar-Gamonal.)

 Domingo (12-04-2026), con las burricletas prestas y bien dispuestas, ocho caballeros veleños nos juntamos en el habitual punto de encuentro.  Atractivas y varias propuestas echamos sobre la mesa; “Fincas Canturias” es la era candidata “para trillar” -tenemos semanas y catálogo para dar y tomar-, pero en esta ocasión, “en sentido contrario”, como nos propone Martín “El Fiero”, no se hable más y sellamos el plan.

Comenzamos la jornada, animados y con ganas, circunvalamos la villa vecina, para enfilarnos hacia la población de Calera. Antes, bien agrupados, amenas y plácidas conversaciones entre los congregados; algunos charcos salteados que sorteamos, mientras nos recreamos por los extensos y verdosos terrazgos de “la esquiva avutarda”. Un campo de placas solares, para llegar por la retaguardia, atravesamos sus enmarañadas calles y nos adentramos en la estirada pista de la Jara.

Desde este punto, cabalgamos con orden y rigor, hasta que llegamos al “inundado punto”; bastante agua, barro y roderas -tapadas- de vehículos, que nos hacen cabalgar en fila de “a uno” y de paso, “lavarnos los pies”. En “El Arco”, damos las intermitencias, abandonamos la tranquila vía y nos desviamos hacia postales más elevadas; desde el ancho puente, se empieza a elevar el terreno; esparragueras, espinos y otros hierbajos se empeñan en adornar las empapadas y coloridas cunetas.

En el próximo cruce -de izquierdas-, empiezan a sonar tambores y trompetas, la amable postal, nos muestra su empinada y rugosa orografía. Pasos bien compactados, otra perspectiva diferente del imponente “Tajo”, entre cerros colmados de olivos y almendros que se descuelgan por “el agraciado tobogán”; las zamarras verdes nos damos un respiro, antes de afrontar los “picos” más exigentes de la jornada. Tramos rotos y desnivelados, hacen que presentemos la mejor versión de cada uno; una pareja de “corzas”, balizan la estirada cima y se pierden por la frondosa siembra, mientras vamos tachando otra tachuela de la lista. Saludamos a otros burriclistas por el guiado camino y desde aquí, “más montaña rusa”, algo de barro pegajoso que intentamos esquivar, amagos de liebres y algunos tramos rotos -pero bien- que sorteamos sin dificultad, antes de enfrentarnos a la cómoda y rápida bajada, para aterrizar en la localidad de Las Herencias. Aquí, una breve pausa en el improvisado parque, para reponer fuerzas, hidratarnos, recargar las botijas y pasar unos minutos distendidos y de relax.

¿La vuelta? Camino “adelante”, -con suerte- nos encontramos, que esta vez también nos atiza el aire de cara -qué casualidad-, nos adentramos en la larga recta. Esquivamos algunos tramos “mal tratados”, antiguos secaderos a nuestro paso, la descomunal gravera en mitad de la finca y la inabarcable extensión de olivos, que se pierden de vista a lo largo de toda la pista. Muy bonito y bucólico todo, pero como siempre, también revisamos la retaguardia -todos NO vamos igual y quizás mañana, nos toque a cualquiera de nosotros-. Recogemos el anchuroso y confortable camino, antes de llegar a Talavera y desde aquí -previo acuerdo- nos acercamos a “la oficina” del amigo Alberto “El Maestro Ceramista”. Pasamos unos minutos con “el maestro artesano”, vemos su arte, mientras atienda a la clientela. Antes de despedirnos, damos novedades y nos “perdemos” por las céntricas callejuelas, para enlazar con el concurrido carril. Sin más novedad, cabalgamos por “el barrio”, que nos conduce por el enmarañado corral, algún tramo empinado, “otro calentón por la infinita pista”, algunas gotas de agua amenazan lluvia con los oscuros nubarrones que nos avisan desde el oeste, acompañamos al amigo gamón a su casa y para finalizar la ruta, una “Gineta” que ya se va convirtiendo la despedida para relajar las piernas.   

Destacar de la ruta, la agradable mañana que hemos tenido, el precioso y entretenido circuito desde el inicio del camino de Canturias hasta la localidad de Las Herencias y sobre todo, que poco a poco, se van animando más compañeros a las salidas domingueras. “La belleza no es perfecta, es armonía.” “La belleza exterior atrae, pero la belleza interior cautiva.”

Resumiendo, ruta circular de 73 kms. Los principales caminos transitados han sido; Cuadros de la Vega, Carril de Las Mulas, Camino Monte Nuevo, Vía de Servicio N-V, Carril de la Raya de Chozas, Camino del Horco-Calera-Vía Verde de la Jara, Portón del Arco, Carreterín de Alcaudete-Camino los Molinos de Silos- Finca Canturias-Camino de Belvís-Las Herencias-Talavera-Camino de los  Pinos-Camino de la Mesa-Antiguo Camino de Oropesa-El Casar-Torrehierro-Gamonal-Velada.


                                                     
















SALUD……….y TIEMPO.

“….mil caminos por andar y mucho tiempo perdido sin saber a dónde ir, no tengo tiempo ni sitio…”