martes, 7 de abril de 2026

Ruta circular: Mejorada-Segurilla-Marrupe-San Román-Pepino-Talavera-El Casar-Gamonal.

 

Lunes (6-04-2026), con las burricletas prestas y bien dispuestas, cuatro caballeros veleños nos presentamos en el habitual punto de encuentro. Día festivo, que aprovechamos para “hacer penitencia” después del largo y ajetreado fin de semana que hemos tenido. ¿La propuesta? Diseñada para evitar y minimizar las fuertes rachas de aire que nos amenazan y así, volver con “las olas a favor” (siempre que no se dé la vuelta), una “combinada” de cerros y pueblos.

Comenzamos la jornada, agradable se presenta la mañana, incorporaciones “fijas-discontinuas” de amigos con galones, que se “van animando” y bajas, que han hecho los deberes en días anteriores. Nos damos novedades, antes de “redimir nuestros pecados por el muro de la Gamonosa”; agresivos zarpazos que hacen más duros “sus desniveles”, para limpiarnos de nuestras culpas. Bien resguardados con las elevadas paredes, surfeamos el relajado tobogán, parapetados entre la amable arboleda, surcamos el apacible y místico camino.

Atravesamos las localidades vecinas, todavía con los rastros “echando humo” de sus tradicionales fiestas; buscamos parajes más asilvestrados “para desintoxicarnos del bullicio”, buscando rincones pausados y límpidos. Angostos callejones engalanados con aromáticas floridas, pasos rotos y más técnicos, extensas y verdosas praderas se abren por las aceras, cruzamos el caudaloso arroyuelo, siguiendo su colorida moqueta; sin dificultad, “nos hacemos con sus entretenidos repechos” y, del “Eolo”, hace tiempo que ni nos acordamos. Por estos lares, con la pista “sembrada y abonada”,  las vistas “del Piélago” de fondo “se ofrece”, mientras arribamos en el pilón de Marrupe, para hacer una breve pausa; unos minutos para reponer, recargar las botijas y algo de cháchara, antes de continuar con la etapa.

¿La vuelta? Nos deleitamos -de bajada- por “el contemplativo y profuso enebral”, siempre conservando su encanto y la sensible belleza, rezumando a borbotones en cada suspiro de su alma. Abrimos “el pasaje de las siete puertas”, ahora “una marcada vereda” lo demás, tramos levantados y zanjas  (por las recientes obras del cableado) que nos hacen ir con “más cuidado” por el visitado encinar. El ganado vacuno, ni se inmuta de nuestra presencia, altas siembras a nuestro paso, antes de entrar en la población pepinera.

Desde aquí, atrás dejamos las estampas cerreras, caminos limpios y peinados, mientras nos enfrascamos en amenas conversaciones, nos entretenemos “con la caravana de vuelta, que se está montando en la autovía” -sin comentarios-. Atravesamos la despejada Ciudad de la Cerámica, buscando “la vía de emergencia”. Mis compañeros de fatiga, “unos colosos”; Martín “El Fiero” -hoy el infantil del grupo-, hace algunos amagos de escapada, pero la cepa “del 72”, siempre da la talla. Los amigos Gabriel, “Schweeping y Machaque”, se les nota, que en estas semanas han entrenado en solitario y cabalgan “con soltura” (por cierto, con el aire a favor, sin penurias, todo un placer). Sin más novedad, con el objetivo cumplido -de sobra-, hacemos “una Gineta”, antes de clausurar y despedirnos hasta la próxima semana.

Destacar de la ruta, los paisajes cerreros, los pasos más asilvestrados y entretenidos, hundidos en las profundidades del encinar, el rincón de “Los Enebros” y la agradable mañana que nos ha acompañado. “No se trata del dónde, se trata de con quién.” “La vida nos enseña muchas lecciones, depende de nosotros aprenderlas.”

Resumiendo, ruta circular de 66 kms. Los principales caminos transitados han sido; Camino de Los Perales-Mejorada-Segurilla, Camino del Hituero, Antiguo Camino de Sotillo- Senda Cervera, Camino del Lomo, Los Dornajos, Cuatro Caminos-Marrupe-San Román-Pepino -Siete puertas-, Camino de Talavera, Cordel, Vía de Servicio N-V, Canal Bajo del Alberche, Camino de La Portiña-Talavera-Camino del Pino-Mesa Alta, Antiguo camino de Oropesa-El Casar-Gamonal-Velada.






                                                  












SALUD…………..y TIEMPO.


“….mil caminos por andar y mucho tiempo perdido sin saber a dónde ir, no tengo tiempo ni sitio…”

lunes, 30 de marzo de 2026

Ruta Circular: Navalcán-“Pan y Agua”-Sierra del Águila- La Cuerda- Aldea Arango-El Bonal-Mejorada.

 

Domingo (29-03-2026), con las burricletas prestas y bien dispuestas, dos caballeros veleños nos presentamos en el habitual punto de encuentro. Vacaciones, vísperas de días festivos y asuntos varios, dejan mermada a la titular escuadra; “los de siempre”, esperamos los minutos de rigor -por si algún despistado se ha hecho el remolón por el cambio de hora- , mientras extendemos el mapa para diseñar la ruta por el entorno navalqueño.

Comenzamos la jornada atravesando la villa veleña, temperaturas “algo frescas”, aunque el sol “con ganas” hace acto de presencia. Cabalgamos por parajes tranquilos y límpidos, un amplío plantel de encinas a nuestro paso, la conocida y discreta labranza y desde aquí, la profunda dehesa, con sus preciados monumentos a la vista; esquivamos profusos charcos “haciendo eses y más entretenida esta travesía”. El fiel escudero, abriendo paso y dando ejemplo en los tramos más “complicados”; hondas regueras y charcos empedrados que se pierden entre las jaras; arroyos bien cargados y “los reculajes desbordados”,  nos obligan a tirar de imaginación para salvar estos escollos que vamos encontrando -aunque entraban en el menú del día-, antes de arribar en la población de Navalcán.

Desde este punto, callejeamos hasta llegar al laberinto de caminos; la lustrosa sierra ondeando al fondo, sobre nuestras cabezas, exhibición de rapaces, mientras el “enfurecido Eolo” –de menos a más- empieza a atizarnos de cara -lo que será la tónica habitual en esta etapa-, Nos adentramos en el prolijo y entretenido camino, camuflado entre inmensos jarales y retamas floridas; continuos subes y bajas, también nos aparece “el fantasma de la vaca navalqueña”, que nos toma la delantera, “anda, que cómo se de la vuelta” (comentamos e imaginamos), hasta que desaparece entre algún vallado. Nos columpiamos por estos lares, “contamos las cuestas”, unas con grava suelta, otras mejor acondicionadas, mientras bregamos con las incómodas y fuertes rachas de aire -también fresco-, antes de “coronar en el balcón de Gredos.” Unos minutos para “el plátano y echar un trago”, coger aire y decidir la vuelta desde el idílico paisaje.

Reemprendemos la marcha por el cristalino tobogán serrano y en pleno esfuerzo, recibimos la llamada del amigo Gabriel “Machaque”, “por si estamos en Mejorada”; cabalgamos por la peinada cuerda entre muros de copiosas jaras, impresionantes vistas nos mecen, salidas por todas partes, pero elegimos “el Boquerón” para recorrer el lienzo multicolor. Afortunados y serenos paisajes a nuestro paso hasta coronar “Aldea Arango” y desde aquí, la divertida y técnica bajada, entre surcos y salteadas piedras que engalanan el plácido rincón; correteamos por sus marcadas avenidas, cruzamos el “Nadinos” y también, recibimos la visita del comprensivo guarda, “este camino no es de uso público” y nos despedimos hasta la próxima visita. Por el laberinto de vías y cruces, tomamos “el oficial”, recorremos el silenciado encinar, sus pasarelas, la generosa laguna y nos enfilamos hacia las llanuras veleñas.

Desde este punto, por la larga recta del terrazgo, me despido del escudero amigo; Roberto “El Bueno” marcha para casa con el objetivo cumplido; “El Relatero”, todavía quiere “hacer algo más” y se enfila hacia otros parques cerreros; primero, el fuerte airazo por la expuesta llanura. Al abrigo de las encinas y angosto rincón, comienzo la ascensión; al tran-tran, contando las curvas y los repechos solidarios, sumido en el atronador y placentero silencio, escuchando la pausada y controlada respiración voy restando los tramos empinados. Cuando salgo del ameno callejón, ¡¡¡premio!!! , el aire se pone de mi parte y a disfrutar por uno de mis rincones favoritos, con algunas tachuelas entre tramos soleados y de umbría por la pista de La Gamonosa. A las puertas de afrontar el último descenso, “¿para llegar a Velada?” Raquel “McGregor”, me da el alto y desde aquí hasta el punto de partida, en modo más distendido, nos damos novedades y nos congregamos para próximas salidas.

 Destacar de la ruta, los encinares que rodean el Pantano de Navalcán, los parajes cerreros de la Sierra del Águila de dicha localidad, el buen estado del carril de la cuerda, rodeado de jaras y los espectaculares tramos adehesados de Aldea Arango. “Ten paciencia con todas las cosas, pero sobre todo contigo mismo.” “La verdadera fuerza de una persona se encuentra en su serenidad.”

Resumiendo, ruta circular de 72 kms (1.000 m. D+.) Los principales caminos transitados han sido; Camino de Arenas-Parrillas-Navalcán, Camino de los Veratos-Camino de Navalcmoral- Cañada Real Leonesa Occidental-Camino de Talavera-Navalcán, Camino de Valcasillo-La Rondera, Carril de Pan y Vino, Camino del Parral, Camino de Arenas, Camino Viejo, Carril de la Cuerda, Camino del Boquerón-Aldea Arango-Velada -Toril- Caminos del Baldío, Camino de los Huertos, Camino del Bonal-Mejorada-Velada.












                                                    



SALUD……………..y TIEMPO.

“…mil caminos por andar y mucho tiempo perdido sin saber a dónde ir, no tengo tiempo ni sitio….”