Domingo
(17-05-2026), con las burricletas prestas y bien dispuestas, cinco caballeros
veleños nos presentamos en el habitual punto de encuentro. Temperaturas
templadas para quitarnos la pereza mañanera, ¿dónde vamos? -comentamos A pesar
de tener algunas propuestas sobre la mesa -que dejaremos para mejor ocasión-,
el amigo Gabriel “Machaque” nos arenga a hacer “unas cuestas” por “los motores
de Navalcán.”
Comenzamos
la jornada, atravesando una de las arterias de la villa veleña, dirección “el
Baldío”, hacia parajes navalqueños; a nuestro paso, la infinita extensión
agraria, vastas plantaciones de encinas e irregular terreno por la tupida
dehesa; arenales, charcos, barro y el aire perfumado, mientras oteamos “algunos
bichos correteando entre los marullagos”, por detrás de las altas
alambradas. Esquivamos agua estancada,
descabalgamos en los profundos arroyuelos, nos mojamos con “el aguazo”, echamos
un vistazo al crecido río y cabalgamos con brío y soltura por la vistosa vía
pecuaria, que nos conduce a la población de Navalcán.
Desde
aquí, nos movemos por tranquilos carriles y alegres paisajes que “enfocan” a
las cumbres de Gredos, mientras el fugaz y privilegiado descenso nos acerca “al
final del trayecto”, a la orilla y
casetas de maquinarias del río Tiétar.
En este punto, una parada “exprés”, para
reponer fuerzas -aunque, todavía no hayamos hecho hambre-; en el idílico
rincón, desde el izado “altar”, disfrutamos de las agraciadas vistas que nos
rodean en estos minutos de distensión y asueto.
Algunas fotografías para inmortalizar el momento, en otra “etapa
habitual”, antes de despedirnos de los osados palistas.
Después
del “momento romántico”, empieza “el rock and roll”; nos configuramos en “modo
escalada”, no muy largas, pero “algunas intensas”, cada cual como pueda,
“porque tenemos corte.” Con voluntad y oficio “trepamos” la tendida subida,
-antes de ida- hasta que viramos “de izquierdas” a la atracción de “pan y
agua”; discontinuo camino con un recital de subes y bajas, encajonados entre
cerros, que hace las delicias de “los congregados.” Por estos lares, vacas
repanchingas y hartas de forraje a lo largo de todo el carril, antiguas casas
de labranza, corrales y algunos repechos
“más serios”, mientras vamos coronando en fila de “uno”. Esperamos y nos
agrupamos, antes de sobrevolar la lujosa y afortunada serranía del aguilucho;
surfeamos el sereno y ventilado “tobogán de luces y colores” que nos arribará
en el frondoso y privilegiado jaral. Buen rollo y armonía entre los congregados, "creo, que este año estamos flojos y muy confiados, tendremos que hacer rutas más serias"- comentamos.
Por
la acogedora “autopista”, avistamos los pueblos serranos, otra perspectiva más
cercana de las conocidas murallas serranas, antes de “perdernos” por la digna
estampa, espesa de longevas encinas. Alguna “tachuela” para alcanzar la
estratégica aldea y desde aquí, por la olvidada y entretenida trocha, nos abre
las puertas del reconfortante paisaje adehesado; a nuestro paso, el reconocido
arroyo -Nadinos-, algunos puntos elevados, algún raposo esquivo, asustadas
ciervas y bastantes jabatos desperdigados,
dando vida por los parajes que transitamos, hacen de esta etapa un
circuito animado de fauna diversa, especial
regalo para la expectante y consolidada escuadra. Sin más novedad, regresamos
-por otra vía- a los llanos de Baldío;
mis compañeros de fatiga, me “prestan algo de agua”, ya que voy a alargar algo
más la ruta inicial. La cepa del 72, siempre
da la talla, Gabriel “Schweeping”, no se queja, todavía le queda cuerda;
el amigo Gabriel, en algún momento toma el mando de cabeza, lo da todo por los
parejes más salvajes; Roberto “El
Bueno”, va a más, gestiona bien las fuerzas, sabe de qué va el tema; Martín “El
Fiero” es hoy “el benjamín” del grupo, está “todoterreno”, le da igual lo que
le echen. Por estos barrios más cómodos, me despido del aguerrido cuarteto,
hasta la próxima jornada.
Martín,
me lleva “a pie de puerto” (para él) "Las Casillas" le esperan; para mí, continúo por la estirada vía, con la
intención de “ensanchar el corral”; me columpio por las rampas del “Bonal”,
hasta me permito el lujo de entrar en Mejorada, para refrescarme y llenar la
botija, antes de coger “la rápida y arreglada avenida”; voy sumando desnivel
“por las entretenidas atracciones de las
piedras caballeras”, mientras me recreo con la lucidez del paisaje y la
generosa brisa de aire fresco que peina
mi eufórica presencia. Sin apenas hacer ruido, atravieso la población gamona y un días más “la Gineta”, sale a mi encuentro, para redondear y finalizar la fantástica
jornada.
Destacar de la etapa, además del impresionante y variado paisaje de encinas, profusos jarales, el perfumado pinar; con continuos subes y bajas, zonas de cerros y sierra, magníficas vistas, profundas dehesas y la variedad y cantidad de fauna que hemos visto durante toda la ruta. (jabalíes, ciervos, algún zorro, águilas entre otros.) “A veces, diferentes caminos conducen al mismo castillo.” “La única condición de la ruta es: no vuelvas como te fuiste, vuelve diferente.”
Pd. El día 15-5-2026, por la festividad de San Isidro, “ruta furtiva” de 50 kms, con la agradable y siempre divertida compañía del amigo y experimentado Rufo “Luces y chispas”.
Pd1. Martín, muchas gracias por tu aportación fotográfica (3).
En
definitiva, ruta circular de 84 kms (1.100 m. aprox. D+). Los principales caminos transitados han
sido: Camino de Arenas-Parrillas-Navalcán, Camino de Los Veratos, Camino de
Navalmoral- Cañada R.L.O, Camino de Talavera, Camino de Valcasillo, Camino de los Motores
-Tiétar- Camino de Agua y Pan, Camino de Arenas, Sierra del Águila, Carril de la
Cuerda, Camino del Boquerón-Aldea Arango- Camino del Toril-Baldío-Camino de los
Huertos-Camino del Bonal-Camino de Velada-Mejorada-Gamonal-Velada.
SALUD……………y
TIEMPO.
“….mil
caminos por andar y mucho tiempo perdido sin saber a dónde ir, no tengo tiempo
ni sitio….”

