Domingo (8-02-2026), con las burricletas prestas y bien dispuestas, tres caballeros veleños nos presentamos en el habitual punto de encuentro. Después del agitado temporal, sin descanso en las últimas semanas; fuertes rachas de viento -para no variar-, “lluvia a granel”, alertas varias, por lo que, la propuesta está clara y sin dudas entre los convocados; “mejor que no hacer ná, nos vamos al embalse por el canal.”
Comenzamos
la jornada, dando novedades “después del obligado descanso”; con ganas y
animados, “nos señalizamos” y nos ponemos en marcha. Mañana serena y tranquila
“para iniciar, luego ya veremos”. Desde el principio, amenas y conversaciones
varias por el itinerario diseñado; cómodo y resguardado, llano sin sobresaltos,
sobre la prolongada moqueta de asfalto y hormigón. “Hoy soy el yogurín del
grupo” y otras tontás, que vamos soltando por estos lares.
Por
el estirado canal, saludamos a varios burriclistas, bastantes parceladas
anegadas de agua y enormes balsas son testigos de nuestro paso. Eucaliptos
acicalados, encinas y pinos a lo largo de la lineal travesía, mientras
“cabalgamos” con alegría. Roberto “El Bueno” que “está en vena”, se marca una
serie de “velocidad y continuidad” para neutralizar “una escapada.” Esquivamos algunos charcos y baches en
nuestra trayectoria, antes de “atravesar una laguna” en el pasillo del
impresionante embalse. Paramos unos minutos para hacer las fotografías de rigor
-sin bocata- y atónitos, presenciamos el espectáculo de fuerza y rugidos que nos
brinda la grandiosa presa; mientras mi cabeza “se va a pájaros”, columpiándose
por la tirolina de la imponente construcción.
¿El
camino de vuelta? Más de lo mismo, pero ahora, “con el aire de cara”.
Celebramos los momentos que se asoma el sol y también, soportamos el vaivén de
las temperaturas por las zonas más sombrías. Juan
Carlos “El Lobo”, toma la iniciativa y a pesar de todo, “tira en cabeza, con
pundonor y fuerza.” Buscamos la mejor alternativa para “esquivar el temeroso
vendaval.” Más canal y desde el cruce de la Portiña, entre huertas, enfilados a
la Ciudad de la Cerámica; andarines, carreristas y algún ciclista por estas
callejuelas. Callejeamos por la periferia urbana, hasta “El Barrio”. Pero, “qué
pasa, ¿ya ni paramos a merendar?”, comentamos entre risas. Pues dicho y hecho,
parada táctica en “la albufera de Patrocinio” para hidratarnos y reponer
fuerzas, mientras contemplamos la estampa que nos rodea.
Desde este punto “comienza el calvario”, San
Eolo, en todo su esplendor, atizándonos; a nosotros, nos toca remangarnos y
aguantar estoicamente “ el agitado chaparrón.” Nos damos relevos, pasamos
ordenados y parapetados entre granjas, nos resguardamos; alguna tachuela y,
aunque menos que la jornada anterior, también las ráfagas de aire son
considerables; aguantamos el tipo, estamos curtidos y cientos de batallas y no
desesperamos. Al fondo, la sierra deja caer su mantón de nubes y nos muestra el
deslumbrante disfraz blanquecino, radiante, que nos deja sin habla. Sin más
novedad, acompaño a los amigos gamones “a su casa” , para despedirnos hasta la
próxima jornada.
Destacar
de la ruta, la temperatura templada que hemos tenido, el avistar paisajes
repletos de agua, la cara sur de la sierra repleta de nieve, la kilometrada a
pesar de las inclemencias del tiempo y la siempre espectacular imagen del
embalse de Cazalegas, en esta ocasión, con algunas compuertas abiertas. “El más
fuerte de todos los guerreros son el tiempo y la paciencia.” “ Hay una batalla ganada en aquello que
elegimos.”
Resumiendo,
ruta circular de 70 kms. Los principales caminos transitados han sido; Cuadros
de la Vega, Carril de las Mulas-Gamonal-Torrehierro-Carril de las Zuecas, Canal
Bajo del Alberche-Embalse de Cazalegas-Canal Bajo del Alberche, Camino de la
Portiña-Talavera, Camino del Pino, Camino Mesa Alta, Antiguo camino de Oropesa,
El Casar- Torrehierro-Gamonal-Velada.
Pd:
Roberto, muchas gracias por tu aportación fotográfica (2).
SALUD………y
TIEMPO.
“….mil
caminos por andar y mucho tiempo perdido sin saber a dónde ir, no tengo tiempo
ni sitio…”
