lunes, 30 de marzo de 2026

Ruta Circular: Navalcán-“Pan y Agua”-Sierra del Águila- La Cuerda- Aldea Arango-El Bonal-Mejorada.

 

Domingo (29-03-2026), con las burricletas prestas y bien dispuestas, dos caballeros veleños nos presentamos en el habitual punto de encuentro. Vacaciones, vísperas de días festivos y asuntos varios, dejan mermada a la titular escuadra; “los de siempre”, esperamos los minutos de rigor -por si algún despistado se ha hecho el remolón por el cambio de hora- , mientras extendemos el mapa para diseñar la ruta por el entorno navalqueño.

Comenzamos la jornada atravesando la villa veleña, temperaturas “algo frescas”, aunque el sol “con ganas” hace acto de presencia. Cabalgamos por parajes tranquilos y límpidos, un amplío plantel de encinas a nuestro paso, la conocida y discreta labranza y desde aquí, la profunda dehesa, con sus preciados monumentos a la vista; esquivamos profusos charcos “haciendo eses y más entretenida esta travesía”. El fiel escudero, abriendo paso y dando ejemplo en los tramos más “complicados”; hondas regueras y charcos empedrados que se pierden entre las jaras; arroyos bien cargados y “los reculajes desbordados”,  nos obligan a tirar de imaginación para salvar estos escollos que vamos encontrando -aunque entraban en el menú del día-, antes de arribar en la población de Navalcán.

Desde este punto, callejeamos hasta llegar al laberinto de caminos; la lustrosa sierra ondeando al fondo, sobre nuestras cabezas, exhibición de rapaces, mientras el “enfurecido Eolo” –de menos a más- empieza a atizarnos de cara -lo que será la tónica habitual en esta etapa-, Nos adentramos en el prolijo y entretenido camino, camuflado entre inmensos jarales y retamas floridas; continuos subes y bajas, también nos aparece “el fantasma de la vaca navalqueña”, que nos toma la delantera, “anda, que cómo se de la vuelta” (comentamos e imaginamos), hasta que desaparece entre algún vallado. Nos columpiamos por estos lares, “contamos las cuestas”, unas con grava suelta, otras mejor acondicionadas, mientras bregamos con las incómodas y fuertes rachas de aire -también fresco-, antes de “coronar en el balcón de Gredos.” Unos minutos para “el plátano y echar un trago”, coger aire y decidir la vuelta desde el idílico paisaje.

Reemprendemos la marcha por el cristalino tobogán serrano y en pleno esfuerzo, recibimos la llamada del amigo Gabriel “Machaque”, “por si estamos en Mejorada”; cabalgamos por la peinada cuerda entre muros de copiosas jaras, impresionantes vistas nos mecen, salidas por todas partes, pero elegimos “el Boquerón” para recorrer el lienzo multicolor. Afortunados y serenos paisajes a nuestro paso hasta coronar “Aldea Arango” y desde aquí, la divertida y técnica bajada, entre surcos y salteadas piedras que engalanan el plácido rincón; correteamos por sus marcadas avenidas, cruzamos el “Nadinos” y también, recibimos la visita del comprensivo guarda, “este camino no es de uso público” y nos despedimos hasta la próxima visita. Por el laberinto de vías y cruces, tomamos “el oficial”, recorremos el silenciado encinar, sus pasarelas, la generosa laguna y nos enfilamos hacia las llanuras veleñas.

Desde este punto, por la larga recta del terrazgo, me despido del escudero amigo; Roberto “El Bueno” marcha para casa con el objetivo cumplido; “El Relatero”, todavía quiere “hacer algo más” y se enfila hacia otros parques cerreros; primero, el fuerte airazo por la expuesta llanura. Al abrigo de las encinas y angosto rincón, comienzo la ascensión; al tran-tran, contando las curvas y los repechos solidarios, sumido en el atronador y placentero silencio, escuchando la pausada y controlada respiración voy restando los tramos empinados. Cuando salgo del ameno callejón, ¡¡¡premio!!! , el aire se pone de mi parte y a disfrutar por uno de mis rincones favoritos, con algunas tachuelas entre tramos soleados y de umbría por la pista de La Gamonosa. A las puertas de afrontar el último descenso, “¿para llegar a Velada?” Raquel “McGregor”, me da el alto y desde aquí hasta el punto de partida, en modo más distendido, nos damos novedades y nos congregamos para próximas salidas.

 Destacar de la ruta, los encinares que rodean el Pantano de Navalcán, los parajes cerreros de la Sierra del Águila de dicha localidad, el buen estado del carril de la cuerda, rodeado de jaras y los espectaculares tramos adehesados de Aldea Arango. “Ten paciencia con todas las cosas, pero sobre todo contigo mismo.” “La verdadera fuerza de una persona se encuentra en su serenidad.”

Resumiendo, ruta circular de 72 kms (1.000 m. D+.) Los principales caminos transitados han sido; Camino de Arenas-Parrillas-Navalcán, Camino de los Veratos-Camino de Navalcmoral- Cañada Real Leonesa Occidental-Camino de Talavera-Navalcán, Camino de Valcasillo-La Rondera, Carril de Pan y Vino, Camino del Parral, Camino de Arenas, Camino Viejo, Carril de la Cuerda, Camino del Boquerón-Aldea Arango-Velada -Toril- Caminos del Baldío, Camino de los Huertos, Camino del Bonal-Mejorada-Velada.












                                                    



SALUD……………..y TIEMPO.

“…mil caminos por andar y mucho tiempo perdido sin saber a dónde ir, no tengo tiempo ni sitio….”

lunes, 23 de marzo de 2026

Ruta: Circular Sotillo de las Palomas-Marrupe-San Román de los Montes-Reguerones-Serranillos Playa-El Casar-Gamonal.

 

Domingo (22-03-2026), con las burricletas prestas y bien dispuestas, cinco caballeros veleños nos presentamos en el habitual punto de encuentro. Agradables temperaturas, para inaugurar la recién estrenada primavera, “ verás cómo alguno se presenta de corto”, -comentamos.  Francis “Sevilla”, marcha para Oropesa -ya hizo los deberes el día antes-; los demás, proponemos una ruta “combinada” con subidas y llaneo, “mitad-mitad” para “templar.”

Comenzamos la jornada, calentamos por las inmediaciones de la localidad, antes de arribar en la irregular cañada; zanjas, regueras y grandes charcas que esquivamos y sorteamos por la entretenida esplanada; Gredos al fondo nos custodia y nos guía, envueltos en la fructífera llanura, los arenales adormilados se muestran, mientras nos deleitamos con la serenidad de la templada mañana.

A la salida de este tramo, callejeamos “por los huertos”, escuchando el murmullo del crecido arroyuelo, que nos avisa de los primeros repechos mañaneros. Disfrutamos de la quietud y tranquilidad que chorrean “de los pinos” y nos embelesamos con los coloridos parajes cerreros, que se acurrucan en el empinado circuito. Después de escapar del apacible letargo, con las lujosas vistas de fondo, fugaz descenso por el embriagador tobogán.   

Por “la cómoda vía pecuaria”, rodeados de “praos ganaderos”, agradables conversaciones que hacen más llevadera nuestra marcha. Roberto “El Bueno” lidera la contienda; Alberto “El Maestro Ceramista” sin bajar la guardia, se entretiene con las copiosas esparragueras y J.C. “El Lobo”, “enseña los dientes” por las pendientes “palomeras.” Sin apenas hacer ruido, atravesamos la localidad de Sotillo, afrontamos sus tapadas pendientes, entre zahorra y hormigón, acunadas a la sombra de encinas y vallados empedrados, que hacen de este recoveco un lugar encantador. Dejamos el tendido camino y nos adentramos en la angosta trocha, que disimuladamente se pasea por el desordenado encinar; esquivamos piedras y “caemos en el esperado patatal, hacemos surcos y nos embarramos”, antes de llegar a la localidad “marrupeña.” En el concurrido punto, paramos unos minutos a reponer fuerzas y llenar las botijas; intercambiamos opiniones con el personal que va y viene de paso y que tenemos “como obligación”, la parada en reparador pilón.

¿El camino de vuelta? El amigo Roberto, “va con hora y recorta el mapa”; los demás, nos “columpiamos” por el idílico rincón de “los enebros, que nos eleva y trasciende”, acompañados por el profuso arroyo y la izada postal -de bajada- que nos abraza y nos mece con sus sutiles caricias. A nuestro paso (“las siete puertas, para otro día”), urbanizaciones camperas alejadas del bullicio, orientadas al “Piélago”, vías más confortables que nos llevan a la larga recta del canal.  “Cabalgamos alegres” -con un poco aire de cara-, a ratos nos damos “relevos”, otros minutos “pasamos a la sala de recuperación.” Sin prisas pero sin pausa, hacemos esta fácil pantalla; poco a poco  “van cayendo los cruces y los kms”, “hoy nos disparamos a las cuatro horas y cerramos un buen corral”- comentamos. Alguna tachuela más, pasamos de “refilón” por “El Casar”, hacemos un tramo por el calmado polígono y recuperamos “el original camino” que nos ha de llevar a la población vecina de Gamonal. Aquí, nos despedimos del amigo gamón, antes de tomarnos “la Gineta” con calma y clausurar la primaveral etapa.

Destacar de la ruta, la mañana soleada -ya se echaban de menos- y el paso por los rincones de “los pinos”, la subida desde Sotillo hacia Cervera, la trocha de Marrupe y el poético recoveco de los enebros, que hacen de esta ruta bastante amena y entretenida. “La fuerza de voluntad es la diferencia entre desear y lograr.” “No midas tu éxito por lo que holograms, sino por los obstáculos que superas.”

Resumiendo, ruta circular de 76 kms. Los principales caminos transitados han sido; Camino de los Perales-Mejorada-Cañada Real Leonesa Oriental (C.R.L.O), Camino de los Huertos-Los Pinos -Cerro Arriero-, Camino del Madroño (La Herrería), C.R.L.O, Sotillo, Camino de Cervera-Senda de Marrupe-Camino de San Román, Reguerones-Serranillos Playa, Canal Bajo del Alberche-El Casar-Torrehierro-Gamonal-Velada.




                                                 









SALUD………..y TIEMPO.


“…mil caminos por andar y mucho tiempo perdido sin saber a donde ir, no tengo tiempo ni sitio…”