lunes, 29 de junio de 2026

Ruta: Subida “Alto” Cerro de la Estrella.


Domingo (28-06-2026), con las burricletas prestas y bien dispuestas, cinco caballeros veleños nos presentamos en el habitual punto de encuentro. Buenas y apetecibles propuestas sobre la mesa -algunas, para salir a las 7.30 H.- al final, la clásica “Subida al Cerro de la Estrella.” En esta ocasión, las temperaturas nos “dan una tregua” por las llanuras y según las previsiones, van a ser generosas en la veraniega jornada.

Comenzamos la etapa, “buscando la vía más directa”, aprovechando el frescor mañanero, avanzamos “circunvalando territorios cercanos”; amenas conversaciones “para calentar” por los extensos campos que nos rodean; vastas campiñas achicharradas por los constantes calores de las semanas pasadas; alegres y coloreadas vistas, que nos guían por las marañas de caminos, antes de arribar en la villa calerana.

Desde aquí, entrada en “la vía jareña”, cabalgamos con orden y bien agrupados; a nuestro paso, agradables olores a hierba mojada, higuera e hinojos recién levantados, que impregnan los rincones más recogidos; bastantes zonas sombreadas -que se agradecen- y otras, “casi perdidas” por la espesura de los asilvestrados ramajes. Senderistas y más burriclistas madrugadores, “ocupando el tranquilo carril”; algunos charcos que salen de las aceras y también, “contamos con servicio de ducha” para un buen remojón. Además, los elementos perennes castigados por el transcurso del tiempo, estaciones abandonadas, túneles y el imponente viaducto que nos conducen hasta la próxima parada. En este punto, dos compañeros, dan por finalizada “su aventura” y marchan para casa, buscando otras andanzas.

¿Los demás? Continuamos con la idea inicial, nos adentramos en el sosegado carril, con la mirada fija en “el alto del torreón.” Desde el rebajado río, iniciamos la continua y progresiva ascensión hacia la sierra estrellada; como siempre, “al tran-tran, sin gastar na”, ya que hoy tenemos melodías de “hard rock”; poco a poco, vamos salvando los disimulados repechos por la asfaltada pista; vamos haciendo apuestas sobre la reciente obra; ¿toda hormigonada la exigente ascensión?, apostamos todo al “SÍ”, y en unos minutos, resolvemos el enigma.

Pues lo dicho “nos remangamos” y “to`parriba” por la inmaculada subida; tramos empinados “recién acomodados”, mientras iniciamos la exigente escalada; tenemos suerte, las vistas a media ladera nos acompañan y de propina, el reconfortante aire fresco que nos entra “para aliviarnos” -por eso de consolarnos. - Con experiencia y oficio, afrontamos los descomunales desniveles; “las curvas de San Pedro”, nos exprimen y despacio “nos van elevando. Aunque “el corral” es de sobra conocido, “la dureza y exigencia” siempre está ahí; vamos contando y sufriendo “las respectivas curvas”, ¿lo mejor?-por decir algo- que todos los repechos están hormigonados, “solo han quedado intactos los falsos llanos” -que apenas hay.- El último giro, se hace interminable, apenas avanzamos por la infinita vertical, ¿la dichosa garita?, ¿dónde estará?, mientras nos retorcemos como culebras atacadas, “casi sin movernos, vemos “difuminada la esperada fortaleza.”  Tras el agónico y extenuante esfuerzo, de uno en uno vamos coronando la inexpugnable y elevada muralla; después del empinado susto, unos minutos para recrearnos, coger aire y fuerzas, antes de reemprender el camino de vuelta.

¿La vuelta? Bajamos “escaneando” las pendientes domadas, así, se valora mucho más las desniveladas pendientes-dan hasta miedo-; disfrutamos y sobrevolamos los parajes serranos, a la vez que respiramos y “descansamos” mimetizados con el privilegiado entorno; alguna tachuela más, “río arriba”, mientras vamos decidiendo, entrar “en Aldeanueva” a echar “un refrigerio.” Recorremos sus calles cuesta arriba, hasta llegar a la plaza; nos refrescamos, llenamos las botijas de agua fría con hielo, mientras damos cuenta de “los ricos aperitivos.”

Remprendemos la marcha, retomando la Vía Verde; recogemos y guardamos sus hitos más significativos, mientras cabalgamos con alegría -sin calentarnos-; tenemos la suerte de nuestro lado, “el poco aire que se mueve, nos viene bien”, cuando todavía el calor se hace bastante llevadero, algunos tramos de sombra se mantienen y volvemos a pasar por las duchas locales, mientras Alberto “El Maestro Ceramista” va tirando con un relevo largo y cómodo, previamente pactado. Para romper algo la monotonía, buscamos “la Albufera” y sus bonanzas, cuando nos favorece el aire -sin problemas- y los fotogramas se mueven con prisas,  todavía apenas notamos el esfuerzo realizado; sin apenas hacer ruido, atravesamos la localidad de Alberche, buscando el camino de la ermita, para evitar la carretera. Ya por el canal, continuamos con la misma rutina, “cabalgamos sin bajar la guardia”; lo bueno, que vamos comiendo y bebiendo sobre la marcha -por eso de evitar sorpresas-. Martín “El Fiero”, se pone a tirar en “la criminal del Casar”, nos hidratamos y “bañamos” en la fuente de paso de la mencionada  localidad, para afrontar con garantía los últimos tramos; “sobrevivimos” a la interminable recta y todavía “tenemos cuerda” para pegar un arreón en “La Gineta.” Antes de clausurar “la fructífera” etapa, vamos bien de tiempo, “un rápido zumo de cebada” para brindar un año más, por la épica del Cerro de la Estrella.  

Destacar de la ruta, además de las agradables temperaturas, el aire fresco mañanero, las reconfortantes sombras de la Vía Verde, los agraciados paisajes de la Sierra de la Estrella con sus agraciadas vistas, la espectacular subida al Cerro de la misma localidad. En esta ocasión, resaltar que ya están hormigonadas todas las pendientes, lo que hace más llevadera -sin romper el ritmo- la exigente ascensión. “Los logros no son magia ni suerte, son esfuerzo y dedicación. “La diferencia entre lo ordinario y lo extraordinario es un poquito de esfuerzo.”

Resumiendo, ruta semicircular de 100 kms (1.000 m. D+.) Los principales caminos transitados han sido; Cuadros de la Vega, Cañada R.L.O, Carril de las Mulas, Camino de Monte Nuevo, Vía de Servicio N-V, Carril de la Raya de Chozas, Camino del Horco, Camino de Alcañizo-Calera, Vía Verde de la Jara (hasta Aldeanueva), Carreterín de la Estrella, Subida al Cerro. Carreterín de la Estrella-Aldeanueva, Vía Verde de la Jara, “La Albufera”-Alberche, Camino de la Ermita, Canal Bajo del Alberche, Antiguo Camino de Oropesa, El Casar-Torrehierro-Gamonal-Velada.

Pd: Martín, muchas gracias por tu aportación fotográfica (4).

Pd: Las fotografías están en orden inverso a la realización de la ruta. 




















SALUD……………y TIEMPO.


“…mil caminos por andar y mucho tiempo perdido sin saber a dónde ir, no tengo tiempo ni sitio…”

lunes, 22 de junio de 2026

Ruta semi-circular: (Torretas del “Machacadero y del Arbillas.”)

 

Domingo (21-06-2026) con las burricletas prestas y bien dispuestas, cuatro caballeros veleños y “La Dama veleña” –que cuando asoma por el pueblo, nos acompaña-, nos presentamos en el punto acordado para la temporada de montaña -Plaza del Rollo-. Debido a la alerta por altas temperaturas y fuertes rachas de viento previstas en la zona, “planificación exprés” para adelantar las etapas montañeras. El amigo Francis “Sevilla”, nos propone un atractivo recorrido; “Las torretas de Candeleda y la del Arbillas”, como menú recomendado, para celebrar la entrada del “verano oficial.”

Nos desplazamos con los vehículos a la localidad vecina de Arenas de San Pedro; sinónimo de garantía y diversión en el salón de la Sierra de Gredos. Comenzamos la jornada buscando “la trocha de los pescadores”; arropados con el frescor mañanero y el relajante sonido del riachuelo, que deambulan por el espeso bosque, nos conducen a través de la angosta y entretenida vereda; algún tramo técnico entre raíces y afiladas piedras, nos asoman a puntos más limpios y acicalados de la asombrosa montaña.

A la salida de “la mística cueva”, se ensancha y empina la pista en el profuso pinar; nos ponemos “el mono de faena” y a escalar; por la tendida subida, “vamos de cháchara”, temas varios para hacer más llevadero “este trago”; con tranquilidad y “sin apretar”, que tenemos mucha tela que cortar -comentamos entre risas. Cómodas subidas y toboganes a nuestro paso; largas cuestas de todos los colores, tramos rotos y menos agraciados, grava y arena suelta por los caminos, por las obras de limpieza y mantenimiento de las grandiosas estampas.

Disfrutamos, la parte más romántica y agradable de “nuestra sierra”, entre huertas frutales, longevos castaños, el agraciado pinar y el conocido robledal, que nos envuelven entre sus reconfortantes sombras; todo un lujo “hacer rutas gourmet”, donde “el sufrimiento” se hace menor y los sentidos se activan a cada paso, por estos mágicos rincones. Raquel “McGregor”, “está fuerte-fuerte” y nos regala una exhibición por las continuas pendientes. Nos refrescamos y llenamos “las botijas” por estos lares, mientras no dejamos “de trepar”, es la norma habitual durante toda la mañana. Otro “arreón” por la espesa arboleda, afrontamos la parte más exigente y dura de la etapa, antes de “encaramarnos” en fila de uno en “la primera torreta”. Unos minutos para descansar y reponernos “del susto”; “picamos” algo y nos hidratamos, mientras disfrutamos de las privilegiadas vistas que nos regala la grandiosa postal.

¿El camino de vuelta? Preparados para la estirada y fugaz destrepada, vamos recogiendo y plegando las pistas escaladas, “haciéndonos conscientes” de todo lo que hemos subido por el sombrío y variado bosque. Martín “El Fiero” y “Sevilla”, liderando la cabeza, magistralmente, desaparecen en cada “curva”. Cuando llegamos a la repentina “tachuela”, después de kms de descenso, “la piernas no responden”, hasta que se vuelvan a “reconfigurar.” Rastro de árboles talados a nuestro paso, el olor a resina y a pinos nos va “resucitando” antes de afrontar el próximo puerto. Lo dicho, “al tran-tran” hasta que lleguemos a la sombría arboleda; otro “corral de sobra conocido”, donde se recomienda “gestionar las fuerzas, paciencia y la cabeza fría” para evitar sorpresas. Disfrutamos de las genuinas vistas a media ladera, todo su esplendor y de la vasta extensión que nos rodea; una parada breve para hidratarnos y llenar las botijas para no desfallecer en la última ascensión; en el próximo desvío, entre callejuelas de  pinos, cabalgando sobre “acículas secas”, escuchando el agradable sonido y el silencio que nos envuelve, continuamos alimentado los ávidos sentidos. En este punto, tres compañeros, deciden bajarse para Arenas, ya pensando en el refrigerio y el aperitivo; Alberto “El Maestro Ceramista” y “El Relatero”, decidimos hacer los dos kms y medio para coronar y, completar la etapa propuesta. Pues nada, por la compactada y cómoda avenida, impasibles, “escalamos como podemos, sin desanimarnos”, “un 14% mantenido”, me comenta el incombustible compañero; todavía acompañados por un ejército de altos pinos y el etéreo aire limpio. Después del tramo más rígido, un giro de derechas y más tendido, nos acerca hasta el monumento vigía. Un minuto, para echar un vistazo, nos acercamos a la sombra del refugio -ya se han llevado la antigua torreta- un trago de agua…”y pa`bajo, arriando velas.” Lo dicho, más relajados, nos recreamos con la apacible bajada; “que bien huelen los pinos cuando el sol los calienta” tata rarea el amigo Alberto, ahora ya más distendidos; pasamos por la concurrida “charca verde”, por la localidad de Guisando y, desde aquí, la efímera bajada, que nos hace aterrizar en nuestro punto de partida. Aquí, nos aguardan los compañeros adelantados, guardamos las burricletas en “la furgo”, nos refrescamos y “aseamos” en la reparadora fuente. Después, zumo de cebada fresca con sus aperitivos correspondientes, para brindar el inicio de la temporada de montaña, comentando las mejores jugadas de la épica etapa, entre risas y con otras “batallas pendientes” para próximas fechas.

Destacar de la ruta, en primer lugar, resaltar, las espectaculares postales montañeras que nos brinda la cercana Sierra de Gredos. Nos fuimos “huyendo” del temporal de nuestro entorno y acertamos; aire fresco y bastantes zonas sombreadas -incluso oscuras- a pesar de las exigencias de las largas subidas. Aunque “cabalguemos” por rincones conocidos, cada ruta es diferente, “el llamado de la montaña” es mucho más potente. “La montañas ayudan a las personas a despertar sueños dormidos.”

Pd: Francis, muchas gracias por la aportación fotográfica (1).

En definitiva, ruta semicircular de 65 kms (1.600 m. D+). Los principales caminos transitados han sido; Senda de Los pescadores, Camino de los Llanos- La Pregonera, Antiguo Camino de Arenas-Alto del “Machacadero”, Antiguo camino de Arenas-Camino del Arbillas-Torreta-Refugio La Sillita, Camino del Arbillas-Charca Verde -Guisando- Arenas de San Pedro.


















SALUD…………….y TIEMPO.


“…mil caminos por andar y mucho tiempo perdido sin saber a dónde ir, no tengo tiempo ni sitio…”