Domingo
(1-03-2026), con las burricletas prestas y bien dispuestas, cinco caballeros
veleños nos presentamos en el habitual punto de encuentro; bien ataviados, a
pesar de las suaves temperaturas con las que no recibe el mes de marzo. En esta
ocasión, ¡¡¡ya está bien!!!, después de tanto “llaneo y rodillo caminero”, ya
va siendo hora de asomarnos por los cerros,
probar sus conocidas cuestas y rampas de
todos los colores. "Cuando marzo mayea, los burriclistas cuestean."
Comenzamos
la jornada, “animados y tocando palmas”, circunvalamos la señorial villa, por
caminos y parcelas de “las afueras.” Bien agrupados, amenas conversaciones por
la estirada llanura; bastantes tramos anegados de agua, “este año, tenemos
arrozales”, cunetas recogiendo el líquido sobrante, esquivamos algún charco por
el reposado camino, mientras atravesamos la avenida de los huertos, antes de
remangarnos y entrar en faena.
Nos
adentramos por el angosto y resguardado callejón, para afrontar los primeros
recechos de la etapa; continuos subes y bajas por el tupido pinar, pasos
entretenidos y agrietados “por el Arriero”, roderas blandas y mojadas y J.C “El
Lobo” está en su hábitat, “se mueve como pez en el agua.” Los demás,
disfrutamos por el lujoso tobogán, antes de aterrizar en la anchurosa cañada;
“callejeamos” por el laberinto de “la puerta de atrás”; tramos bacheados, pero
bien compactados hasta la ancha cañada. En este punto, Francis “Sevilla”, tira
“pa´lante”, quiere “hacer algo más.” Los demás, nos metemos “en busca de
emociones más fuertes y empinadas.”
Pues
lo dicho, iniciamos la “exigente ascensión”, con “tajás picantes en el plato,
de más del 20%”; al tran-tran, cada cual como podemos, “no tenemos prisa”, pero
estas pendientes “pican algo más.” Coronamos el primer tramo y viramos a la
izquierda, para asomarnos por los balcones del “Riscal”; placenteros parajes,
colgados en un collage de encinas, antes de presenciar el espectáculo y fortaleza
del agua en todo su esplendor. Echamos unos minutos para reponer fuerzas y la
contemplación en el privilegiado rincón, con ideas delirantes al sol “de
morcillas y bota de vino”; algunas fotografías para nuestra colección, mientras
nos recreamos y alimentamos los sentidos.
Reemprendemos
la marcha, pero antes echamos un vistazo a la profusa corriente del conocido y
rebasado arroyo; continuamos “escalando”, todavía nos queda “hilar las pendientes
del raído molino” y la mitad de ración de “la Gran Muralla.” Allá vamos el
cuarteto “elegido”, después del largo letargo del llano, damos la talla;
Roberto “El Bueno”, en modo diésel, sale airoso y victorioso de la empinada
emboscada; Luci “Fromme”, a pesar de la inactividad, “así llegas con más ganas”,
con estilo y solvencia, hace cima y “recordamos” aquella primera vez, entre
niebla y una capa de lluvia fina. Esperamos y nos agrupamos, paseamos por las
localidades vecinas; una pareja de compañeros, dan por concluida la ruta, la
otra, “tenemos ganas de más” y nos quedamos por estos lares.
Pues
lo dicho, nos despedimos de nuestros compañeros de fatigas en la localidad
“zorrera” y desde aquí, “tejemos otro bucle” con la intención de realizar una subida
más; la “mataburras” a la inversa, la
fugaz bajada de la Herrería -por segunda vez en el día-; las constantes rachas
de aire, atizando de cara por la vía pecuaria; la sentida tranquilidad del
sendero jilgueril, acurrucado a la orilla del sonoro arroyuelo con todos sus
ingredientes por la acicalada arboleda…………….y, la última subida mañanera, nos
aguarda impasible, después del camino inundado. Las empinadas curvas del
“Vertedero”, mirando de “reojo las pendientes vecinas”; con oficio y tesón, “El
Lobo” todavía “con batería”, mientras vamos sumando “el desnivel” y poco a
poco, se va “bajando el telón, de la agraciada ascensión.” Otro paso más, por
las localidades “cerreras”, con alegría, satisfacción y “las piernas
calentitas”, nos escurrimos por la rápida vía hacia “La Gamonosa”, antes de dar
por concluida la jornada montesa.
Destacar
de la ruta, el recital de cuestas y desnivel acumulado, los vistosos paisajes
cerreros al aire libre, -nos dan la vida- y, por supuesto, las espectaculares
vistas del Riscal, la fuerza salvaje del agua entre tanto silencio y
tranquilidad, sin palabras, solo nos queda admirar y contemplar. “Jamás visitarás dos veces el mismo lugar, ni siquiera será el mismo lugar.”
En definitiva, ruta circular de 62 kms. Los principales caminos transitados han sido; Camino de los Perales, El Molino, Camino de La Mojeda, El Baldío, Camino de los Huertos, Camino de Los Pinos -Cerro Arriero-, Camino del Madroño (Herrería), Cañada Real Leonesa Oriental (C.R.L.O), Camino del Mojosal C.R.L.O, Camino de Buenaventura-Segurilla (La Gran Muralla), Camino de las Cochineras-El Riscal (i-v), Camino de Buenaventura-Segurilla-Mejorada-Camino del Madroño (Mataburras-Herrería), C.R.L.O, Senda del Jilguero, Camino del Vertedero (Segurilla), Camino de Mejorada-Velada.
Pd: Las fotografías están en orden inverso a la realización de la ruta.
Pd1: Roberto, muchas gracias por tu aportación fotográfica (2).
SALUD…………………y
TIEMPO.
“…mil
caminos por andar y mucho tiempo perdido sin saber a dónde ir, no tengo tiempo
ni sitio…”
