Domingo
(19-04-2026), con las burricletas prestas y bien dispuestas, seis caballeros
hacemos acto de presencia en el habitual punto de encuentro. Agradables
temperaturas -tirando a altas- nos aguardan para esta jornada, según la
previsión especializada. La propuesta, previamente pactada y confirmada por
parte de los asistentes: El Salto del Pedroso.
Comenzamos
la ruta -desde ya, diseñando corrales y largas tiradas “in crescendo”-
ilusionados y animados por el rutinario encuentro dominguero. Casi sin salir de
casa, circunvalamos el territorio más cercano, también unos metros en paralelo
a la tranquila autovía, buscando la mejor alternativa para hacer trasbordo,
“hace algo de fresco todavía a estas horas” -comentamos, sin dejar nuestras
conversaciones y temas varios por estos cómodos y llanos caminos; cabalgando
bien agrupados, todavía algo adormilados y relajados.
Sin
más preámbulos, nos adentramos en la “vasta y entretenida cañada”, al menos,
nos hace ir en “versión alerta”. Lo dicho y vivido, trashumancia burriclista
por la “olvidada” vía pecuaria; transitamos sobre “el aguazo” de la noche
pasada, profundas regueras, camufladas por altas hierbas, tramos agrietados y
secos, que nos hacen avivar más los sentidos y la atención. El amigo Gabriel
“Machaque”, generoso en su labor, va tirando del grupo -aunque, le avisamos que
“no tiene que gastar”-. A nuestro paso, la conocida granja con sus dóciles
guardianes, “discontinuos surtidores de barro”, algún arroyuelo remolón,
presumiendo de su indomable cauce; también, tenemos que descabalgar en algún
tramo, cardos silvestres, lustrosos cardillos, algún rancho de “pelillo” y
altas retamas guiando nuestra presencia; pero, en líneas generales, “buen
estado del camino”, mientras salimos airosos de la irregular y entretenida
avenida.
Desde
aquí, pista más limpia y rural, algunas parcelas agropecuarias entre siembras y
frutales que nos llevan hasta la población puenteña. Como estaba previsto
-aunque preguntamos- nos enfilamos al imponente “desfiladero”; espectacular
sendero, con caída de vértigo a media ladera, impresionantes vistas al grandioso
río, mientras nos recreamos con la genuina panorámica, antes de aterrizar en el
colosal canchal. Unos minutos para reponer fuerzas, para disfrutar del entorno,
inmortalizar algunos momentos, mientras, solo nos dejamos llevar y nos deleitamos
con estos agraciados instantes; extraordinaria la fuerza y el sonido del agua,
al caer y golpear contra la olla de piedras.
¿La
vuelta? Retornamos por la agraciada senda, atravesamos la localidad ceramista y
aprovechamos para recargar las botijas. Buscamos la vía más directa hasta la
población de Oropesa; atravesamos tupidos encinares, teñidos de verde intenso,
que resaltan la sobresaliente y relajante postal. Cabalgamos “alegres”, “sin
prisas pero si pausa”; armonía y buen rollo entre los congregados, sobre la
marcha, decidimos el nuevo horario de salida a partir de la próxima semana
(8:30 horas) mientras pasamos de refilón por la festiva villa medieval,
“salvamos” a la princesa a la salida de la localidad. Roberto “El Bueno”,
prudente, no se esconde y en primera línea, durante bastantes kms lidera la
expedición; Francis “Sevilla” y Alberto “El Maestro Ceramista”, se pegan un
“buen calentón” en la empinada meta volante de la estación de servicio;
esperamos y nos agrupamos para hacer los últimos kms, pero todavía hay más. Por
la mencionada vía, cedemos el paso a un vehículo a motor, menos Martín “El
Fiero”, que “esprinta” y se le lleva
“arrastro”, durante un buen tramo, hasta la salida pactada. Desde aquí, más
tranquilos, vadeamos “Monte Nuevo”, soltamos al amigo gamón a la puerta de su
casa y después, “algún amago en la
Gineta” antes de finiquitar otra gran jornada.
Destacar
de la ruta, el tránsito por la estirada e irregular cañada, la senda y los
parajes del desfiladero del Pedros y los profundos y espesos bosques de encinas
que nos llevan hasta la localidad de Oropesa. “No hay viento favorable para el
que no sabe dónde va….”“No digas todo lo que sabes, ni muestres todo lo que
tienes.”
En
definitiva, ruta circular de 78 kms. Los principales caminos transitados han
sido; Cuadros de la Vega, Carril de las Mulas, Monte Nuevo, Vía de Servicio
N-V, Cañada Real Leonesa Oriental, Camino de Calera-Alcolea-Puente-El
Pedroso-Puente-Camino de Alcañizo-Oropesa-Camino de Navalcán-Vía de Servicio
N-V, Monte Nuevo-Gamonal-Velada.
SALUD………………y
TIEMPO.
“…mil
caminos por andar y mucho tiempo perdido sin saber a dónde ir, no tengo tiempo
ni sitio…”
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