Domingo
(21-12-2025), con las burricletas prestas y bien dispuestas, dos caballeros
veleños nos presentamos en el habitual punto de encuentro. Damos la bienvenida
al invierno entrante y a la nueva burricleta ya “pastando” en el corral. ¿La
ruta? El amigo Roberto “El Bueno”, propone “algo cómodo”, después de las
lluvias caídas hasta unos minutos antes de salir; nos inventamos una circular
para la ocasión y……..a llanear.
Comenzamos
la etapa, enchufamos los achiperres para señalizar y desde ya, vamos avistando
los restos de la resaca aguacera que nos
dejó la noche pasada. Parece que han bajado “algo las temperaturas”, pero no es
“mala” la sensación térmica, a pesar del llaneo que nos aguarda. Por “el
rompeolas”, damos los buenos días a la población vecina y desde aquí, “un
escaneado periférico” de la planicie recién regada.
Cabalgamos,
como si estuviéramos repanchingados “en el salón de casa”, con amenas
conversaciones por entornos agradables y relajados, también se antoja “algo
para picar”; entramos en “el rodillo del canal” rodeados de la esbelta
arboleda, calveros que dejó el fuego del
verano pasado, granjas embarradas, cobijos en ruinas, extensas fincas de
siembra, frutales y almendros, nos orientan por el circuito del canal. Muy
curioso, a penas nos encontramos con burriclistas por los caminos, “estarían
todos de cena.” -comentamos.
Para arribar en la localidad calerana,
entramos por la pasarela de madera y enlazamos con la estirada vía; encharcadas
cunetas, un callejón de almendros, olivos peraltados, amplios terralgos en
reposo y el revoltoso aire, atizándonos de cara; “lo bueno, que de vuelta lo
llevaremos a favor.” Bastante tranquilo “el paseo dominguero”, de los últimos,
antes de bajar el telón de otra fructífera temporada; por estos lares, damos la
intermitencia y salimos de la pista por el portón del Arco.
Desde
este punto, seguimos el curso del río por el irregular y bacheado “carreterín”,
por el ágil sube y baja que nos lleva hasta el carril de “la albufera”;
transitamos alegres, sin mayor dificultad por este tramo, -ni andarines,
encontramos hoy-, comentamos sobre “el infinito olivar”, que también nos lleva
a repasar el mercado del aceite, lo dicho, “como en el salón de casa, con
aperitivo y refresco incluido.” Sin más
sobresaltos, entramos en Alberche y aprovechamos para hacer un breve descanso:
café, dulces y fruta al sol de los soportales ¿para reponer fuerzas?
Reemprendemos
la marcha, callejeando por el laberinto de caminos y fincas rurales, pasos
encharcados que vamos esquivando, antes de colarnos otra vez en el canal; sobre
la marcha, clase didáctica y gratuita de matemáticas aplicadas a la transmisión,
-mejor por sensaciones-, momentos soleados y otros, las nubes asomando; “prediseñamos
la etapa” -por eso de alargarla un poco más-; “escalamos” hasta El Casar y por
la avenida del polígono, llegamos hasta el pueblo gamón. Aquí, “con el objetivo
cumplido”, me despido del fiel escudero, hasta los próximos eventos burrideños.
Destacar
de la ruta, la buena mañana que hemos tenido, a pesar de las últimas horas de
lluvia de la noche pasada; temperaturas bastantes llevaderas casi a finales de
diciembre y cumpliendo objetivos casi a finales de año.”Si pedaleas con el
corazón, llegarás más lejos de lo que imaginas.”
En
definitiva, ruta circular de 64 kms. Los principales caminos transitados han
sido; Cuadros de la Vega, Carril de las Mulas-Gamonal-Torrehierro-Carril de las
Zuecas, Canal Bajo del Alberche-Calera-Vía Verde de la Jara, El Arco-
Carreterín de Alcaudete-La Albufera-Alberche-Canal Bajo-El
Casar-Torrehierro-Gamonal-Velada.
SALUD………..y TIEMPO.
“…mil
caminos por andar y mucho tiempo perdido sin saber a dónde ir, no tengo tiempo
ni sitio…”
No hay comentarios:
Publicar un comentario