Viernes (8-05-2026), con la burricleta presta y bien dispuesta, -debido al temporal de lluvia, posiblemente no habrá salida dominguera-, con “ganas” de hacer una mini-etapa, de las habituales “furtivas” de entre semana. Debido al mes académico que tengo por delante, tempraneo para salir y así, organizar y aprovechar mejor la tarde-noche para tareas varias, incluyendo alguna hora de estudio, de propina.
Caminos
de sobra conocidos y localidades vecinas que son testigos tanto de nuestras
jornadas oficiales como de otras furtivas; tiempo que aprovechamos para
“relajarnos y desconectar”, otras veces “para probarnos” y las que más, como
enlaces o, simplemente de paso, en nuestras largas jornadas burriclistas. Me
acompaña una tarde “de cambios, intermitente”, de amenazantes nubarrones
danzando a mi alrededor, momentos de sol y otros, me veo abrazado a la interrumpida
sombra.
Me
adentro en el más profundo de los empinados silencios, abstraído con la
tranquilidad que me envuelve, voy inmortalizando algunos tramos y pensando,
“así están –¿y estarán?- estos caminos cuando ya no transitemos por ellos,
simplemente, estarán, el cómo ya es otra historia-; mientras caen los granos de
arena del reloj –éstos, ya no vuelven- , me acomodo en la tendida y peripuesta
subida; bien acicalada y limpia, sin miedo a las zanjas y profundos baches de
las últimas semanas.
Por
estos lares, mis pensamientos e imaginación “vuelan y se dispersan” hacia otros
territorios prohibidos –hoy- y, visitas secretas a otros “templos cargados de
misterios e intrigas”; mientras, una osada amapola se contonea distraída por la
acera de la anchurosa pista; en mi agitado “deambular”, me arropo con la
presencia de la serena tarde, con las armoniosas melodías de los alegres
pajarillos y con el reconfortante olor a tierra mojada, que me empujan por las
coloridas y disimuladas pendientes. Un mar de encinas y desaliñadas chaparras,
amenazan con saltar por las serpenteantes alambradas y empedrados vallados,
mientras alimentan mi acompasada respiración.
Después
del “entretenido y desnivelado tobogán”, hago acto de presencia en las
localidades “cerreras”; callejeo y circunvalo sus cascos antiguos, para avanzar
por pasos más bucólicos y poéticos sin dejar de cabalgar “ni mirar atrás.”
Alegres fotogramas y agradable temperatura a mi paso, que apetece “estirar la
ruta” –pero las obligaciones, mandan-, mientras vuelvo “a salir de las
poblaciones vecinas”, para enfilarme hacia la vía veleña. Desde aquí, la
cordial y sencilla callejuela, adornada con la profusa arboleda, sus “casi dos
cuestas”, que me lanzan con “ansias” para clausurar esta tarde de furtiveo
burriclista.
Destacar
de la etapa, la agradable e intermitente tarde, entre sol y sombra; lo bien
–arreglado- que se ha quedado el camino de Gamonal a Mejorada y lo mejor que
vienen estas “rutillas” para despejarse, aclarar las ideas, desconectar y coger
aire. “No todas las tormentas vienen para perturbar tu vida, algunas llegan
para aclarar.” “Si llegas a una bifurcación en el camino, tómala.”
En
definitiva, ruta circular de 34 kms. Los principales caminos transitados han
sido: Camino de Gamonal-Mejorada-Segurilla (+ circunvalación),
-Mejorada-Velada.
Pd:
Camino de Gamonal a Mejorada, bien arreglado, igual que una autovía.
SALUD………….y
TIEMPO.
“….mil
caminos por andar y mucho tiempo perdido sin saber a dónde ir, no tengo tiempo
ni sitio.”
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