lunes, 13 de julio de 2026

Ruta: Circular Sotillo de las Palomas-Marrupe-San Román-Pepino-Talavera-“Talaverilla”-Alberche-Calera-Gamonal.

Domingo (12-7-2026), con las burricletas prestas y bien dispuestas, cinco caballeros veleños hacemos acto de presencia en el habitual punto de encuentro. Agradables temperaturas con la fresca -se agradecen- nos deparan en la jornada festiva, después del “chicharrero” que hemos tenido las semanas pasadas. La propuesta, una ruta circular y combinada por la comarca -con varias salidas y/o ampliación- para “contentar” a todos los convocados.

Comenzamos la jornada, con el aire fresco -como mejor aliado”, acompañándonos desde el inicio; circunvalamos la villa, buscando la vasta y serena llanura, impregnada de límpidos aromas y de dulce manzanilla por toda la pista. Cabalgamos en “versión distendida”, amenas conversaciones entre los integrantes por el carril de los huertos; madrugadores hortelanos bien armados, acondicionando y limpiando sus parcelas, mientras nos preparamos para la primera “tachuela” mañanera.

“En modo ascensión” afrontamos la entretenida subida de “Los Pinos” -alternativa a las abejas-, entre el espeso encinar, las empinadas cuestas “para calentar”, algunos subes y bajas por la ancha pista, antes de adentrarnos en la parte más rota, con regueras y técnica de la escalada; sin perder de vista la retaguardia, vamos salvando la trocha arriera y desde aquí, el rápido y agraciado descenso hasta la estira cañada.

Desde este punto, nos configuramos en “modo rodador”; J.C. “El Lobo”, desde la primera línea, encabeza la expedición por la pista bien compactada y un callejón de altas retamas. A nuestro paso, sale a buscarnos “la desnivelada pared de Sotillo”; Roberto “El Bueno”, escala con precisión y oficio, “pero no nos exprimimos”, ya que tenemos por delante una larga jornada. De puntillas y sin hacer ruido, atravesamos la localidad, antes de afrontar los muros hormigonados, a la sombra, bien resguardados entre enebros y chaparros; coronamos de uno en uno, mientras esperamos y nos agrupamos. En plena bajada, “negociamos el por dónde”;  por “la entretenida y angosta  vereda”-comentamos, antes de “arribar” en la localidad “marrupeña.” Aquí, en el punto de encuentro burriclista -en el pilón-, unos minutos para “descansar”, hidratarnos, “picar algo” -aunque, todavía no hayamos hecho hambre-, antes de emprender la marcha.

¿La vuelta? El idílico rincón de los enebros nos abre sus portones en un espectacular descenso -con atención a posibles personas subiendo-; nos adentramos en el rápido y solicitado “carril de las siete puertas”, bien acondicionado, mientras saludamos a otros burriclistas escapados; avistamos una vacada bien repanchingada y los restos de la encina de Dª Germana que van desapareciendo, antes de entrar en la localidad “pepinera.” Ya, por territorios más llevaderos, dirección a Talavera, van “cayendo los kms”, mientras. el amigo Gabriel “Schweping”, sin inmutarse, en versión “diésel” no se desprende de la cabeza; vía de servicio, granjas de caballos a nuestro paso y un tramo de “canal” que nos guía a “la ciudad de la cerámica.”  Por estos lares, Gabriel “Machaque” nos hace una invitación para subir a S. Cristóbal, a refrescarnos con zumo de cebada, mientras en el cruce de la vía, me despido de mis compañeros de fatiga, ya que quiero hacer algo más de tiempo y alargar la ruta; llegan las jornadas “de pico y pala.”

Desde aquí, “más fácil”, aunque llevo algo de aire de cara, todavía las temperaturas son generosas y nada “achicharradoras”, mientras me adentro en el cordel, dirección a  Calera; algo bacheado el camino, voy buscando la mejor trazada, tramos de frondosas y altas cañas invaden la vía, granjas a ambos lados, extensos maizales que rezuman algo de calor y en otros tramos, los aspersores me dan algún refrescón. Sin novedad, llego a la localidad calerana y en este punto, busco el camino navalqueño, atrapado entre infinitos campos ya cosechados y recogidos, mientras me acerco a la vía de servicio. Ahora, “se nota que el Eolo me favorece” y el relleno de alquitrán, sí desprende algo de calor, hasta que salgo a lo eucaliptos gamonimos con su particular olor y el reconfortante suspiro de aire, que todavía no abrasa; sin más novedad, escalo por “el rompeolas trasero”, buscando el camino veleño, antes de cerrar el  “alargado corral.”

Destacar de la ruta, la inesperada bajada de temperaturas, que nos ha servido para tener una jornada nada calurosa. Además, del tradicional recorrido a Sotillo, el divertido sendero de Marrupe y el siempre circuito de los Enebros a San Román, teniendo en cuenta la kilometrada en esta etapa combinada. ”El aprendizaje es experiencia, todo lo demás es información.” “Las aventuras están hechas de paisajes y tiempo.”

En definitiva, ruta circular de 95 kms. Los principales caminos transitados han sido; Camino de los Perales, El Molino, La Mojeda, El Baldío, Camino de los Huertos, Camino de los Pinos, La Herrería, Camino del Madroño, C.R. L.O, Sotillo-Cervera, Sendero de Marrupe-San Román-Pepino-Camino de Talavera- Cordel Extremeño- Vía de Servicio- Canal Bajo del Alberche-La Portiña-Talavera-Camino del Pino-Talaverilla-Camino de Talavera-Calera-Camino de Navalcán-Vía de Servicio N-V- Camino de Monte Nuevo-Gamonal-Velada.




                                                     




                                                      


                                                      










SALUD………….y TIEMPO.


“…mil caminos por andar y mucho tiempo perdido sin saber a dónde ir, no tengo tiempo ni sitio…”


No hay comentarios:

Publicar un comentario