martes, 10 de diciembre de 2013

Ruta: Fábula de una triada

     Domingo ocho de diciembre, mañana fría y con  notables bajas en la fiel escuadra. Cinco caballeros veleños a la cita acudimos;  Roberto “El Bueno”, de  “la mano” se trae a Miguel “El Abuelo”, otro valiente gamonino. Con el horario de salida cambiado (“en adelante a las 9:00 horas”), “El Gran Maestre” no acude a la “llamada dominguera”, “en los aposentos de su castillo” se ha quedado celebrando sus “veintipico” años “el muy pillo” (El próximo día, nos presentas el justificante “de no asistido”); la resaca de la “sonada cena burriclista” y otras obligaciones, deja a más de uno entre  sus calientes  jergones.
Con nuestras burricletas preparadas y las ideas también heladas, “¿dónde nos comemos hoy la empanada?”; “nada, en este día,  nadie manda”, a todos nos da igual, “pues pa´arriba” para calentar. Sin rumbo fijo, “el camino hacía algún lugar nos llevará”.

     Comenzamos la jornada, por dónde salgamos  nos aguarda una estampa helada; buscamos la villa “gamonina”, por la pista “congelada” y las vistas “blanquecinas”. Cruzamos las desiertas calles, hasta que los pausados cerros sus puertas nos abren; en el primer apretón, suben las temperaturas en el aguerrido pelotón.  Nos recreamos, de paso nos calentamos por los alcores de los gamones, “Las piedras caballeras” desde el altozano  nos vigilan, el rastro congelado, reposa  en la tapada umbría, …y en la aldea “zorrera”, Diego “Sin Miedo” e Ilde “El Suegro” se suman a la animada  avanzadilla. Les damos la “bienvenida”, con  intenciones ruteras  nada claras y “el banquete” de la escuadra veleña, todavía es portada en las primeras planas; atrás dejamos la villa Segurilla y marchamos hacia el territorio de las “veredas maravillas”. Nos “perdemos” en la quimera  de “los profundos  barrancos”, morada sembrada de magia y refugio idílico para  los revoltosos  duendes y hadas y  rincón de retiro para los “caballeros más díscolos”. Entre la estrechez de los muretes  de piedra, una cueva de fornidas encinas  con una estera  de hierba fresca revestida  y de los “chaparros”, abundantes “barbas de viejo” colgando. En plena “faena”, improvisamos y “elegimos” la belleza de la postal para hacer un “divertido inciso” y “obsequiar” con un presente al “maestrillo”. La desgarrada oquedad nos acuna entre el laberinto de sus brazos;  destreza,  habilidad, en algunos tramos las “burricletas” del ramal…y alguna liebre, también  salta al “morral”.  “Aterrizamos” en la “gran cañada”, para “relajarnos” y coger “carrerilla”, hacia el “paraíso de la majada”; ahora, “toparriba” por la angosta senda, a un lado, la extensa pradera ganadera y  en las alturas cerreras,  la divinidad y el sosiego cobijados en los adoquines del “encanto”.
   Después de tanta emoción, abrimos el “zurrón”,  “pero vamos al sol” comenta Diego  al “belicoso”  pelotón. Hacemos la parada en una “posada” algo singular y detrás, “otra senda para investigar”; repostamos, compartimos viandas y  a la “andorga engañamos”…de paso, Ilde se anima y nos da una clase práctica de mecánica avanzada  “cómo abrir  una válvula cuando no debo”….Risas y bromas, “te vemos saliendo de aquí con la burricleta acuestas”.
 
"Camino de Gamonal a Mejorada"
"Roberto, liderando en su territorio" 

       







"Escondido entre las piedras"
"Camino del Hituero": Segurilla










"Echando un vistazo hacia Gredos"
"Entrada en la zona del Riscal"










"Domingo, animado y convencido"
"Típica senda del Riscal"










"Momentos de diversión..."
"¿No habrá caminos más anchos?"NO










"En un cuento de hadas..."
Vídeo: "Preparando el coro"










"Zona de umbría, rociada y escarcha"
"Entrada a la senda de la  Majada"









"Otro apretón para el pelotón..."

"Por sendas estrechas"









"Deleite por la senda ganadera"

"....y antiguos vallados de piedra"











     Preparamos la vuelta, todavía “flirteamos” con las “ceñidas sendas” para enlazar  con la “parroquia marrupeja” ; caverna  hechizada, oculta entre cortinas encantadas, meciéndose en las engalanadas ramas, donde la arboleda canta, las piedras avanzan, la quietud danza sobre nuestras cabezas, los rotundos  trinos del silencio rezuman a nuestro paso y los ojos claros de su introvertida belleza, hipnotizan y  embriagan a la audaz “grupeta”. Martín “El Fiero” y Francis “El Paciente”, “ni sienten ni padecen” y escalan con brío, muy eficientes…..Salimos del reconfortante letargo,  Domingo “El Maca” suspira después de “este fuerte  trago”, “marrupejos parriba, marrupejos pabajo, vaya la que me habéis clavao”, nos comenta aliviado. Ahora, en modo distendido, “vagamos” por  los anchos caminos; en la aldea cagarrache nos despedimos de Diego e Ilde los “bicigrinos”; hacia Talavera marchan por otros caminos perdidos y  “más contentos que unas pascuas”. Por sus callejas y plazas, atrás también dejamos Mejorada, sin novedad en este afable tramo, hasta que en “La Gamonosa” con una “capea” nos topamos; con éxito el temporal campeamos, por  las inmediaciones del pueblo, unidades vamos dejando…y cada cual, a su destino.

"Es hora de continuar"
"Francis por la marcada senda"


      






"Miguel, también es portada"
"Vereda del Marrupejo"










"Salida de los andurriales"
"Camino del Hituero"










"Camino de Mejorada a Velada"
"La hora de la capea"











      En conclusión, ruta circular de  47 kilómetros, los principales caminos que hemos transitado han sido: Camino público de  Velada a Gamonal, Mejorada, Segurilla, Camino del Hituero, Senda del Riscal, Cañada Real Leonesa Oriental, Senda de la Majada, Senda del Marrupejo, Camino del Hituero, Camino de Segurilla, Mejorada, Velada. Hemos cruzado las localidades de Gamonal, Mejorada y Segurilla (ida y vuelta).

     Pd: Roberto, muchas gracias por tú aportación fotográfica y el vídeo.

    Buen día…………….SALUD


“mil caminos por andar y mucho tiempo perdido sin saber a dónde ir,  no tengo tiempo ni sitio….”


martes, 3 de diciembre de 2013

Ruta: “El Barranco de las seis mara-villas”


     Domingo uno de diciembre, otro despertar con helada en la aldea de Velada, y en la “agenda andorrera”,  la nueva  aventura “pactada” por la escuadra veleña. En esta  ocasión, movemos el campamento, desplazamos a la reducida expedición a “tierras avileñas”. Ocho “guerreros veleños”, bien armados de ilusión y de ánimos “sobraos”, las “burricletas” en condiciones y prestas para la esperada contienda y los “achiperres” en las “talegas” para afrontar la refriega montañera. La orden del día está escrita, así de precisa; “la conquista de las cinco villas y de propina, la búsqueda de la sexta maravilla”.

    Desde “Playas Blancas” (en el Gps, Playas Verdes) iniciamos la jornada, un marco privilegiado para los “burriclistas escogidos”; tal es la “expectación”, que en el olvido, “alguno”, se ha dejado los “guantes en casa”, de la emoción. El Gran Maestre con un gesto ejemplar, de las “aguaeras” saca unas manoplas de repuesto para el amigo Alberto. No se hable más y……………..  El majestuoso pinar nos resguarda de las temperaturas bajas (“en un instante nos van a sobrar hasta las gafas”) y desde ya, se “dispara” una colección de naturales y  atractivos fotogramas; el animado murmullo del “arroyuelo” haciendo arrumacos a la frondosa arboleda y cómplices guiños al verdor de las abiertas praderas. Mientras, en la jovial escuadra, de todo un poco se habla, risas y bromas, antes de comenzar a escalar las prominentes lomas. Un “toparriba” repentino, en la estrechez del  desmigajado camino, pronunciadas pendientes sembradas de piedras, “por si había pocos ingredientes”; Fernando “El Grande” lo intenta con estilo…y sobresaliente; Alberto, “El Maestro Ceramista”, con fuerza y “violencia” a la “burricleta” aprieta; también tiramos del “ramal” en el repecho empinado, “y es la primera cuesta…” “ hay cinco villas y todavía no hemos visto ni una….”por la retaguardia se comenta. De una en una van “cayendo” las hospitalarias y sosegadas  villas; con sus tradicionales balconadas y ceñidas calles, leña apilada en bajos y huecos de las escaleras, por sus acojedoras callejas, “rezuma”  el “embriagador” olor de la  “corrida” uva; aparceladas  huertas frutales avistamos a nuestro paso, lugareños con ánimo, vareando los cargados olivos; entre las angostas y largas sendas no cesa la actividad y la belleza se recrea; también cruzamos arcaicos puentes de cuidada madera, tramos empedrados “poco esmerados” (“pero, ¿esto también lo hicieron los romanos?”, perdidos entre las huellas del  descarado  otoño, reflejado en las coloridas postales serranas; en las alturas, las elevadas cimas, controlando y a los osados “veleños” guiando.
Después de este agradable “manjar”, paramos a repostar en “Cuevas, la villa”; un aire gélido nos atiza, “alguno, ha dejado abierta el portón de arriba”; frutas, pasas, higos “con harina” y variedad en las “barritas”, para endulzar la ruta exquisita.

"Camino Forestal el Amoclón"
"Tranquilos por el ancho camino"

     







"Senda hacia Santa Cruz del Valle"
Senda de las Cinco Villas










"Estrechando el camino...."
"Plaza de Santa Cruz del Valle"











"Callejuela tradicional de las Villas"
"Sendero hacia San Esteban del Valle"









"Abriendo el espectacular pinar..."
"Caballeros, engalanando el camino"










"Claridad en la postal otoñal"
"Al fondo, Gredos dominando...."










"Entrada a San Esteban del Valle"
"Senda hacia Villarejo del Valle"










"Entre olivos, el acicalado camino"
"También, algún repecho"










"Calles de Villarejo del Valle"
"Camino hacia Cuevas del Valle"











"Entre olivas y viñedos"
     Reemprendemos la marcha, por  la subida hormigonada, para contemplar “la cerca cerrada” y las generosas vistas regaladas; hacemos un “regate” a la empinada pendiente, “El Gran Maestre” se “santigua”, “que no me lleven por ahí mis valientes”….; bajamos al “puente de fábula”, custodiado por el “vivo arroyo” y  por el castañar arropados, para el deleite de los “bicigrinos” invitados. Un sendero interminable deja al descubierto “el rincón arrasado”  y el rastro,  provocado por  “el desastre del fuego”; nosotros arreamos, “unos desperdigados”, otros, algo más adelante  “vigilando y atentos” a los “burriclistas descarriaos”. Nos agrupamos y la grandeza contemplamos; entre la oculta vereda, escondidas piedras, hierbajos, zarzas y árboles caídos nos cortan el paso; alrededor la magna sierra en el centro de la nada, en todo su esplendor, a lo lejos nos llama……Bajada de vértigo por el camino encementado, “sale humo de los frenos”, Roberto “El Bueno”, “se abrasa” al tocar el hierro quemado. Otro castillo conquistamos, mientras por sus acogedoras calles nos recreamos para llegar a la “cañada serrana” por otra pronunciada bajada. En el grupo se comenta, “aquí no se quita nada”, “ya que estamos, hacemos lo planeado…..” .Para mis adentro pienso, “señor, perdona por lo que voy a hacer…”. Por un bosque encajonado en la arboleda, repleto de hojas caídas,  entre pinos comienza la “subida lobera”. Con mucho ánimo y brío, iniciamos el “calvario”, entre “quejíos y resoplíos” . Para Ilde “El Suegro” y “El Gran Maestre”, por su  valor y ejemplar espíritu, el reconocido mérito,  por aventurarse en semejante reto (“Sobran todos los comentarios”). Con éxito (“y algo sofocaos”)  doblegamos al “enemigo lobezno”, resguardado entre el mágico silencio y acurrucado  en la quietud del tiempo. Ahora compañeros, “los que hasta aquí hemos llegado, tenemos el premio ganado”; genuinas vistas, para estimular a las vigilantes retinas y  foto de rigor para atestiguar lo vivenciado; la admirada bajada por la complaciente senda, para soñadores y mentes inquietas. “Me he quedado sin riendas”, Martín “El Fiero” nos comenta, para añadir valor a la épica. Nos recreamos por el “llano pinar”….un giro improvisado, abre las puertas del “arroyo silenciado”; otro atracón de veredas y el fluir de las aguas despiertas, para “adormecer” a los “burriclistas” combatientes. Salimos del “embriagador letargo”, atrás dejamos la tranquilidad de la reposada arboleda. Por la “amplia cañada”, Diego “Sin Miedo” nos avisa, se ha quedado atrás por una llamada, “y nos espera en la llegada”. Se abre el telón y se estrecha la “función”; entramos en “sendilandia”, el abigarrado pinar es un escenario ideal, el andén de los sueños guiando al animoso río, como protagonista principal, secundado por la arboleda de verde tapizada; atravesamos por la “fina cuerda del precipicio” con caída hacia el vacío “en picado” hacia “el torrente del abismo” (“también, algunas liebres furtivas al morral por la angostura del camino”), pero de la idílica ficción, ningún “caballero” queremos descabalgar……..
"Senda hacia Mombeltrán"
Salida de Cuevas del Valle






   


"Siguiendo el curso del río"
"Cada uno, por donde quiera..."










"¿Hacía allá, la Centenera?" 
"Más senda....y de bajada..."










"También encontramos obstáculos"
"Roberto, por estos cerros...."










"Salida del Mombeltrán"
"Subida del Lobo Mediano"










"Otra cumbre a la saca y....."
"Foto de rigor...."

"¿Dónde vamos a entrar...."
"Bajada por el acogedor pinar"









"Primera senda Río Ramacastañas"
" A la salida, momento de relax"











Cañada Real Leonesa Occidental
"La ficticia senda del río..."









"...por el vergel, perdidos"

"Rincones para aliviar los sentidos"









"Asomados al precipicio"
"Camino hacia Ramacastañas"











     Resumiendo, ruta circular de 35 kilómetros, con salida desde “Playas Blancas” (Playas Verdes en mapas) y llegada al pueblo de Ramacastañas. Los principales caminos por los que hemos transitado han sido; “Camino del Amoclón,  “Senda de las Cinco Villas” (PR-AV-49), Rincón y Senda del “Lobo Mediano”, Cañada Real Leonesa Occidental, Senda del Río Ramacastañas. Hemos pasado por las localidades de Santa Cruz del Valle, San Esteban del Valle, Villarejo del Valle, Cuevas del Valle, La Villa de Mombeltrán y Ramacastañas.

    Pd: Roberto, Alberto, gracias por vuestra aportación fotográfica.

     Buen día……………..SALUD


“mil caminos por andar y mucho tiempo perdido sin saber a dónde ir,  no tengo tiempo ni sitio….”