Domingo
(19-10-2023), con las burricletas prestas y bien dispuestas, tres caballeros
veleños nos presentamos en el habitual punto de encuentro. Entramos en una
etapa más “tranquila”, sin sobresaltos, con
“recortes significativos” de kms y tiempo, adaptándonos a las estaciones más
cálidas, para disfrutar de los agraciados paisajes y rincones que nos brindan
estas temporadas. Previa propuesta pactada, a Montesclaros marchamos.
Comenzamos
la jornada, temperaturas templadas, el cielo cubierto de nubes tampoco nos
amedranta, mientras circunvalamos la villa para salir a campo abierto; atravesamos
por “la recta del Baldío”, abandonados y repletos melonares en nuestra
trayectoria, con el particular olor a "sandías pasadas" y unos metros de asfalto,
antes de adentrarnos en el encinar encantado; lo colores del otoño “asomándose
ya”, el removido terreno preparando sus ingredientes en la engalanada dehesa,
mientras, por estos lares, nos remangamos para mimetizarnos en el
acogedor bosque.
A
nuestro paso, amenas conversaciones temáticas nos entretienen en la relajada
mañana (nuevos retos, aventuras, otras “más serias, ¡¡¡qué susto!!!,
jajajajajaja), Alberto “El Maestro Ceramista”, está “sembrao” con sus
propuestas; “como de costumbre” el guarda sale a nuestro encuentro “para darnos
los buenos días” y recordarnos cuál es el camino “público”, aunque tenemos dos
alternativas; nos divertimos viendo a jabalíes “descarriados” apareciendo y
desapareciendo por la profusa dehesa; rescatamos los olores vivos que impregnan
la genuina postal; abrimos las correspondientes porteras, siguiendo “el
original camino” por tramos más “asalvajados y poco transitados”; disfrutamos
por la técnica subida, rota con piedras sueltas, adornada con regueras;
avistamos antiguas viviendas y el derruido horno, camufladas entre la
centenaria arboleda, con “alguna tachuela extra”; enlazamos rutas por el
agraciado paisaje, continuos subes y bajas nos acompañan y el vistoso callejón
de jaras nos “arrastra” hasta la plaza montesa. Sin detenernos “no paramos a
repostar, no tenemos hambre, ya picamos sobre la marcha”, damos la vuelta de
rigor a la plaza y continuamos con nuestra andanza.
Desde
este punto, tomamos la vía de “Los Caleros”; tiene su particular encanto este
laberinto; el espeso jaral y encinas “a granel”, dando colorido y vida a la
privilegiada postal; un “topabajo” fugaz por el vetusto camino, disfrutando del
entorno, embriagados, sin parar “de divagar”, ¿será el aire del lugar?
Atravesamos granjas, el río “cargado de arena” y estiradas callejas con
alfombras colmadas de hojas secas, antes de salir a la calmada cañada. Por la
conocida senda, para enlazar con las villas vecinas, escalamos “el vertedero”
-sin aplicarnos mucho- , aunque Martín “El Fiero” nos quiere “dar guerra” en
este “minipuerto.” Como vamos bien de tiempo, viramos hacia el pueblo gamón;
previamente, ya habíamos acordado que antes de llegar a casa, había “tapa” para reponer fuerzas. Efímera
bajada por la pista arreglada -demasiado bien la han dejado-; no hay que confiarse
mucho, todavía no está rematada, comentamos al bajarnos del tobogán. Sin más
novedad, arribamos en la terraza pactada "-al final, bajamos la sede a Gamonal-"; nos acomodamos en la concurrida
terraza, continuamos de “cháchara” acompañada de zumo de cebada fresca,
aperitivos y exquisitas tapas, antes de
clausurar la jornada.
Destacar
de la ruta, en esta ocasión el espectacular encinar del Bosque, sus rincones y
recovecos por el rústico camino, la palpable tranquilidad y el silencio que se
respira, además, de los colores del otoño que ya se empiezan a notar. Sin
olvidarnos, de las agradables temperaturas que todavía nos acompañan en esta
época del año. ”El otoño inspira al cambio, a resaltar la belleza que lo
impregna todo, invita a la reflexión y muestra lo hermoso que es dejar ir…”
En
definitiva, ruta circular de 54 kms. Los principales caminos transitados han
sido, Camino de Los Perales, Camino del Molino, Camino del Torilejo, Camino de
Montesclaros, Camino de Talavera, Cañada Real Leonesa Oriental, Senda del
Ruiseñor, Camino de Montesclaros-Segurilla (Vertedero), Camino de
Mejorada-Gamonal-Velada.
SALUD…………..y
TIEMPO.
“…mil
caminos por andar y mucho tiempo perdido sin saber a dónde ir, no tengo tiempo
ni sitio…”
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