Sábado
(29-08-2026), con las burricletas prestas y bien dispuestas, cinco caballeros
veleños nos presentamos en el habitual punto de encuentro. Por motivos varios,
previo acuerdo y “una agenda bastante apretada,” adelantamos la jornada
oficial; en esta ocasión, “otro test de preparación”, “la de los pueblos”, una etapa
“para probarnos, medirnos y sacar algunas conclusiones” un mes antes del asalto
final.
Comenzamos
la jornada, entre dos luces y con el placentero frescor mañanero, para llevar
un cabalgar más ameno; en esta ocasión, también nos acompaña el amigo Rufo
“Hidroeléctrica”, un veterano de guerra, curtido “a fuego en el yunque de los
grandes puertos ”, con los galones de “miembro honorífico.” Escalamos “el muro
gamón”, para adentrarnos en la tendida y ágil subida, con la intención de
quitarnos “el segmento de montaña” en la primera parte de la etapa.
Atravesamos
la villas vecinas, mientras vamos tachando “los primeros pueblos” de la extensa
comarca, antes de adentrarnos en parajes más irregulares y entretenidos,
mientras cabalgamos animados, nos paramos de comentar asuntos varios -tónica
habitual durante toda la jornada.- Nos escurrimos con soltura por los continuos
subes y bajas que nos encontramos en el mapa, rodeados de encinas y parcelas
ganaderas con sus reses repanchingadas; afrontamos “los repechos de Sotillo,
sin gastar y ahorrando” que la ruta es larga y por el divertido sendero,
enlazamos con la población marrupeña.
Desde
aquí, la plácida y delirante bajada por “los enebros”, rincón que nos hace
levitar y nos “alela”; una pareja de “bambis” salen a nuestro encuentro y saludamos
a una buena retahíla de burriclistas, antes de adentrarnos en el rápido y
arreglado paraje de “las siete puertas.” En este punto, tenemos un amago de
avería, nada que no podamos solucionar en “unos minutines.” En Pepino, la
opción es “la inhumana”, para darle más emoción al elegido maratón; en plena
ascensión, nos encontramos con Raúl “El Espartano” y tras la insistencia –obligado-,
decide acompañarnos, previa invitación. Bien agrupados, continuamos de
cháchara, mientras elegimos posada para reponer fuerzas; dulces, fruta frescas,
cafés y refrescos, son su tortilla correspondiente y las amenas conversaciones
de postre.
Después
del distendido descanso, “toca volver al tajo”, ahora toca “cabalgar” por la
parte más llana, aunque con algunas “tachuelas salteadas” para acumular
desnivel; sin apenas hacer ruido, cruzamos La Ciudad de la Cerámica y más
adelante -previa llamada- se incorpora el amigo Luci “Fromme” que nos quiere
acompañar en este último tramo de llaneo; como viene siendo habitual en este
tipo de rutas, vamos comiendo y bebiendo sobre la marcha, además de llenar las
botijas y mochilas cuando lo necesitamos.
Jornada
de “pico y pala”, previa despedida, algunos compañeros utilizan “las salidas de
emergencia para recortar y volver a casa”,
mientras vamos tachando más pueblos de la lista prevista; caminos de
todos los colores, pistas limpias, otras más bacheadas y algunas, con grava
suelta, según vamos sumando tiempo y kilómetros sin dejar. A nuestro paso por
las distintas poblaciones, unas todavía están en fiestas, bastantes lucen sus
banderines, señal de que han finalizado o, a punto de iniciar los esperados
días. Sobre la marcha somos generosos, todos damos relevos, pero sin pasarnos
de lo establecido, según lo establecido, por eso de no tener sorpresas
inesperadas.
En
la próxima población -La Corchuela-, el amigo Luci, nos invita a recargar agua
fresca, además, de propina, el tío Basilio y Marí, nos invitan a una exquisita
y fría sandia para cargar “las pilas” y animar la conversación. Previa
despedida, reemprendemos la marcha por la discontinua y entretenida cañada y
por los parajes variados que encontramos a lo largo y ancho del pantano vamos
poniendo más estacas y estirando la alambrera del corral ; sin más novedad,
tachamos las dos últimas localidades, algunas tachuelas más, antes de
adentrarnos en la tupida y calmada dehesa, solo alterada por una decena de
ciervos en plena carrera. Martín “El Fiero” está con fuerte, comentamos;
Alberto “El Maestro Ceramista” y Francis “Sevilla”, imponen su potencial en los
repechos más explosivos antes de clausurar “la ruta de los pueblos.” En líneas
generales, bastante bien, pero sin relajarnos ni bajar la guardia, ya que para
el reto pendiente (Velada-Segovia), todavía nos quedan otros 50 kms y 2.500 m.
D+ más.)
Destacar
de la ruta, las agradables temperaturas durante la larga jornada, la variedad
de paisajes; toboganes cerreros, divertidos tramos rotos, abundantes dehesas y las vastas
llanuras en medio de extensos campos de amarillos variados. Además, de la
agradable compañía y la de “los invitados” que nos han acompañado durante
algunas partes del itinerario. “La fuerza física se mide por lo que puedes
cargar, la fuerza mental por lo que puedes soportar.””La persistencia realiza
lo imposible…”
Resumiendo, ruta de 137 kms (1.300 m. D+.) Los principales caminos transitados han sido; Camino de Velada-Gamonal-Mejorada-Segurilla-Camino del Hituero, Antiguo Camino de Sotillo-Cervera-Senda de Marrupe-San Román de los Montes- Pepino- Camino de la Jaleña – Vía de Servicio -N-V-, Polígono Valdefuentes-Vía de Servicio N-V, Canal Bajo del Alberche-La Portiña-Talavera-Camino del Pino-Talaverilla-Cordel Alberche-Calera-Camino de Alcañizo-Oropesa-La Corchuela-C.R.L.O, Camino de Navalmoral, C.R.L.O, Camino de Talavera-Navalcán-Parrillas-Velada.
Pd: Francis, muchas gracias por tu aportación fotográfica (2)
SALUD……….y TIEMPO.
“…mil caminos por andar y mucho tiempo perdido sin saber a dónde ir, no tengo tiempo ni sitio…”

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