lunes, 19 de diciembre de 2022

Ruta: Circular Estación de Silos.

 

Domingo (18-12-2022) dos caballeros veleños nos juntamos en el habitual punto de encuentro; con las burricletas prestas y bien dispuestas, nos preparamos para las etapas más  invernales.  Queremos,  evitar los pasos embarrados y el agua acumulada de las últimas semanas;  cabalgar por lares más tranquilos,  sin sobresaltos, ni “destajos”,  pero que cunda la mañana por la ruta pactada.

Comenzamos la jornada, con temperaturas “templadas” (ya llegarán los dígitos negativos) y parapetados en un grisáceo paisaje de niebla,  “saturado”. Con las balizas correspondientes, vamos dejando nuestra estela por la “diferida”  pista asfaltada; mi escudero y amigo “Roberto El Bueno”, fiel y consagrado caballero veleño me acompaña por la estepa camuflada, vamos a intentar colorear la descolorida mañana.

Nos movemos con soltura por “la cómoda pista” y atravesamos  puentes levadizos,  envueltos en espesas mantas de bruma; amenas conversaciones por la Vía de la Jara, amplias parcelas inundadas y descarados sembrados emergiendo de los patatales agraciados. Tan ensimismados y entretenidos cabalgamos, que “el cruce marcado” nos hemos pasado; “pues ya que estamos en marcha, damos la vuelta en la conocida estación y alargamos la etapa.”

Cabalgamos “sin prisa pero sin pausa”, “todavía, no estamos ni en pretemporada” pero ; nos adentramos en la solicitada albufera alberchana,  en un continuo rodar y rodar; saludamos a los ciclistas y andarines que nos vamos encontrando por la despejada avenida, mientras sobre la marcha, continuamos alargando el tupido circuito. A nuestro paso, granjas embarradas, amables estampas pre-invernales y la  motivación renovada para continuar, que es lo más importante.  

Destacar de la ruta, en primer lugar, el continuar saliendo y disfrutando de cada jornada. Además, tiene su encanto cabalgar entre la tupida niebla y con el día gris que ha amanecido. Hemos podido contemplar los inundados parajes, cómo han quedado después de las generosas lluvias, presagio de fertilidad y abundancia  para las  estaciones venideras. “La vida es sólo un espejo y lo que ves en él, tienes que verlo en primer lugar dentro de ti.” “La abundancia no es algo que adquirimos, es algo con lo que conectamos.”

 










Resumiendo, ruta circular de 60 kms. Los principales caminos transitados han sido; Camino de Velada-Gamonal, Polígono de Torrehierro, Canal Bajo del Alberche, Vía Verde de la Jara (Silos), Carreterín del Alberche, Canal Bajo del Alberche, Gamonal-Velada.

 

Buen día……..SALUD.

 

“…..mil caminos por andar y mucho tiempo perdido sin saber a dónde ir, no tengo tiempo ni sitio….”.

lunes, 28 de noviembre de 2022

Ruta: Circular Atalaya de Segurilla.

 

Domingo (27-11-2022) tres caballeros veleños acudimos a nuestro habitual punto de encuentro; con las burricletas prestas y bien dispuestas, preparadas para la “nueva temporada”. Después del merecido descanso –por eso de desconectar y volver con más ganas- me incorporo “a filas”;  ahora,  toca empezar de menos a más (“así de sencillo”). Sin tiempo, ni datos, ni ruta propuesta, salir a disfrutar del entorno, de las maravillas que nos brinda la comarca y “a sumar horas sobre nuestras acémilas.”

Todavía,  estamos configurados con el horario de verano (último fin de semana); a estas horas -8:30 h- se notan las bajadas bruscas de las temperaturas (3-4º). También, -después de tantos años- vemos el lado bueno de las gélidas mañanas; los paisajes se presentan con un colorido muy singular y la protectora cortina del  aguazo, envuelve con esmero  las virtudes de los apacibles caminos. Continuamos custodiando nuestro amplio territorio, las fronteras comarcales y los angostos y acogedores andurriales.

Me acompañan, Roberto “El Bueno”,  fiel y alto cargo, con galones –aspirante a más- “éste, no descansa, siempre está en temporada alta”; Jesús “El Serrano”, bien afianzado en la longeva cuadrilla, cuando tiene oportunidad, “aquí está, dando guerra y con ganas de bregar.”  Tramos rápidos por la extensa cañada, rincones de ensueño por el lienzo de “los huertos” y “la romántica” subida del “Bonal” para entrar en calor. Se nos abren las límpidas  puertas de las villas cerreras; ratoneamos “por la tupida circunvalación” y después del “empinado apretón”,  me despido de mis  compañeros –que quieren estirar más la jornada-. Por mi parte, por eso del “término medio y el equilibrio”  –sin hartarme- (“…de un atracón reventó una zorra.”) me conformo con “conquistar la perenne Atalaya” por enésima vez.    

El camino de vuelta, está lleno de agradables sorpresas; me encuentro, primero con Francis “El Paciente”, paramos sobre la marcha y nos damos “novedades” y nos emplazamos a “la cena anual” ; más adelante, “aparecen” dos de los magistrados más laureados: Domingo “El Maca” y “El Gran Maestre” que han salido más tarde, con el horario cambiado y al invierno adaptados, minutos de rigor y cada cual a su empresa. Todos ellos,  bien portados y  equipados con “la zamarra nueva”, elegantes y flamantes, preparando otros asaltos, conquistas y épicas varias.

Destacar de la jornada, la magnífica mañana que ha amanecido “para reaparecer”,  fresquillo tempranero, amenazante pero llevadero; ruta corta,  pero intensa, disfrutando de la cómoda subida y el tobogán cerrero, encajonado entre cercados empedrados y las generosas postales que nos brindan los paisajes otoñales. “Cada vez que subas un escalón de triunfo, sube dos de humildad.” “La vida es un incesante volver a empezar….”  










Resumiendo, ruta circular de 40 kms. Los principales caminos transitados han sido, Cañada Real Leonesa Oriental, Camino de los Huertos, Camino del Bonal, Camino de Velada-Mejorada-Segurilla-Mejorada-Gamonal-Velada.


Pd: Las fotografías están en orden inverso de la ruta (fin-principio). 

 

Buen día…………SALUD.

 

“…..mil caminos por andar y mucho tiempo perdido sin saber a dónde ir, no tengo tiempo ni sitio….”.

lunes, 14 de noviembre de 2022

Ruta: Circular El Techo de Toledo: Los Chorros- Alto del Rocigalgo.

 

Sábado (12-11-2022), hoy  nos desplazamos a la localidad de Los Navalucillos (Toledo), para adentrarnos en  el  Parque Nacional de Cabañeros. Previamente,  tenemos que coger una pista de tierra que baja al río Pusa; después de tres kilómetros más, llegaremos a los aparcamientos y caseta de información del Parque Nacional de Cabañeros. Bien equipados, teniendo en cuenta “cualquier imprevisto y el por si acaso”;  el amigo Óscar “Boliche” y un servidor,  pertrechos, dispuestos y animados,  nos disponemos a encaramarnos en “El Techo de Toledo.”

El primer tramo, transcurre por una cómoda pista, ancha y con mimo asentada,  respiramos el agradable y vistoso aire limpio que impregnan los pasos iniciales. Amenas conversaciones, que se extenderán a lo largo de la jornada, no paramos de andar y “cascar”; a nuestro paso, percibimos cierta humedad y una “gasa cristalina” enganchada en el acogedor ambiente que nos envuelve. “Embobados”, nos desenvolvemos con soltura por la tupida arboleda y a las puertas de comenzar nuestro  idilio con la “asilvestrada ascensión.” A nuestro paso, nos vamos a encontrar con “las famosas chorreras” del lugar; de obligada parada,  para disfrutar y degustar dichas estampas en “el imperial rincón”. Llegaremos, a través de un angosto y vertiginoso sendero;  desde aquí, iremos sumando desnivel  por la abrupta, serpenteante y empinada trocha que nos pone a prueba, antes de arribar en el espectacular punto de “las cornisas”; varios balcones que nos invitan a contemplar la belleza y tranquilidad que se respira y embriagan  la presencia del intrépido excursionista; impresionantes vistas a media ladera, incluidas con pasos aéreos, para el deleite y alimento de nuestros glotones  sentidos.  Fotografías de rigor, para recopilar los mejores momentos,  fragmentos de paisajes que se cuelan en nuestras retinas y nos seducen con su mística y distendida propuesta. En nuestro caminar, rescatamos la  presencia de una mágica explosión del pintoresco otoño en todo su esplendor; un manto de hojarascas,  engalanando la camuflada senda y  el cegador  brillo de retales de musgo,  reposando e iluminando el descanso del salteado  pedregal.

Durante la jovial etapa, nos escurrimos por el frondoso y diverso bosque de encinas, jarales, robles, abedules, tejos, rebollares, tomillos, cantuesos y un mar de brezos, que van perfumando y ataviando nuestra discreta presencia; poco a poco, la disimulada ascensión se hace más cómoda y llevadera, antes de aterrizar en el lujoso collado. Espectaculares vistas en la penúltima trepada, bien balizada, antes de coronar en las “cumbres nominadas”; nos paseamos por el apacible y amable cordal, para “acomodarnos en el elevado altar” -1448 m-.  Minutos de asueto y relax para recrearnos con las impresionantes  panorámicas que se nos brindan desde el elevado púlpito. Nos hidratamos y reponemos fuerzas, mientras comentamos “la jugada”,  rodeados por la infinita postal montañosa que nos acompaña,  del parque Nacional, la extensa  Vega del Tajo y parte de la Sierra de Gredos más al fondo.

El camino de vuelta lo hacemos por el Macizo del Rocigalgo, jugando con las fantásticas postales, asomándonos por las estratégicas balconadas y saltando por las peraltadas crestas de cuarcita que nos invitan “a cotillear” que hay más allá.  Todavía, tenemos un continuo sube y baja, tramos empinados, antes de aterrizar en algún collado (“El Banco”) y miradores varios,  que nos hipnotizan y quitan el hipo. Nos vamos recreando con el laberinto de pistas que vamos encontrando (“¡¡¡vaya pasada para venir con las burriclestas!!!”) a la vez que,  deliramos y fantaseamos  con ideas de vuelta. Llama la atención, el cuidado camino de piedra, “alicatado” a conciencia y guardando la estética de la prominente sierra. La bajada se hace “acelerada”, no por las prisas, sino por las exageradas pendientes que “nos lanzan cuesta abajo”, tirando del freno de manos. Recogemos los últimos fotogramas según descendemos y por pistas más benévolas, somos testigos de las exageradas pinceladas otoñales que se exhiben antes de llegar al punto de partida.

¿Destacar de la ruta? Además del reclamo turístico de las chorreras, resaltar otros alicientes, por ejemplo el estrecho sendero antes de llegar a éstas, así como el punto clave de las cornisas, así como los distintos salientes que nos encontramos y que invitan a dejar el camino convencional,  para echar un vistazo y  recrearnos con todo lo que podamos contemplar y  admirar. Impresionante, la subida entre el tupido robledal, pisoteando la hojarasca caída y la agradable sensación,  de estar en sintonía con la colorida estampa otoñal. Desde el techo (1448 m), un mosaico de genuinas y colosales vistas, que no van a dejar indiferente al osado excursionista, así como el discontinuo cordal y macizo del Rocigalgo que continuamente nos “invita a pecar y echar la imaginación a volar.” Bajo mi punto de vista, ruta recomendable al 100% en su versión circular;  al ser posible, realizar en la época otoñal. “No le temas al otoño, porque si caen las hojas, siempre quedará la rama para hacer un nido.” “El equilibrio no se encuentra, se crea.”

 

































Resumiendo, ruta circular de 21 kms (1000 m. D+). Parque Nacional de Cabañeros, Las Chorreas, Alto y Macizo del Rocigalgo, Senda de las Cuevas, Sierra Fría, Caseta de Información del parque.

Pd. Óscar, muchas gracias por tu aportación fotográfica (13).

Pd1: Las fotografías están a la inversa de la marcha realizada (de fin a principio). 

Pd2: Observaciones: en tiempo húmedo y después de días de lluvias, hay que extremar las precauciones en la zona de las cornisas.

 

Buen día………SALUD.

 

“…..mil caminos por andar y mucho tiempo perdido sin saber a dónde ir, no tengo tiempo ni sitio….”.