Domingo
(21-06-2026) con las burricletas prestas y bien dispuestas, cuatro caballeros
veleños y “La Dama veleña” –que cuando asoma por el pueblo, nos acompaña-, nos presentamos en
el punto acordado para la temporada de montaña -Plaza del Rollo-. Debido a la alerta por altas temperaturas
y fuertes rachas de viento previstas en la zona, “planificación exprés” para adelantar
las etapas montañeras. El amigo Francis “Sevilla”, nos propone un atractivo recorrido; “Las torretas de Candeleda y la del Arbillas”, como menú
recomendado, para celebrar la entrada del “verano oficial.”
Nos
desplazamos con los vehículos a la localidad vecina de Arenas de San Pedro;
sinónimo de garantía y diversión en el salón de la Sierra de Gredos. Comenzamos
la jornada buscando “la trocha de los pescadores”; arropados con el frescor
mañanero y el relajante sonido del riachuelo, que deambulan por el espeso
bosque, nos conducen a través de la angosta y entretenida vereda; algún tramo
técnico entre raíces y afiladas piedras, nos asoman a puntos más limpios y
acicalados de la asombrosa montaña.
A
la salida de “la mística cueva”, se ensancha y empina la pista en el profuso
pinar; nos ponemos “el mono de faena” y a escalar; por la tendida subida,
“vamos de cháchara”, temas varios para hacer más llevadero “este trago”; con
tranquilidad y “sin apretar”, que tenemos mucha tela que cortar -comentamos
entre risas. Cómodas subidas y toboganes a nuestro paso; largas cuestas de
todos los colores, tramos rotos y menos agraciados, grava y arena suelta por
los caminos, por las obras de limpieza y mantenimiento de las grandiosas
estampas.
Disfrutamos,
la parte más romántica y agradable de “nuestra sierra”, entre huertas frutales,
longevos castaños, el agraciado pinar y el conocido robledal, que nos envuelven
entre sus reconfortantes sombras; todo un lujo “hacer rutas gourmet”, donde “el
sufrimiento” se hace menor y los sentidos se activan a cada paso, por estos
mágicos rincones. Raquel “McGregor”, “está fuerte-fuerte” y nos regala una
exhibición por las continuas pendientes. Nos refrescamos y llenamos “las
botijas” por estos lares, mientras no dejamos “de trepar”, es la norma habitual
durante toda la mañana. Otro “arreón” por la espesa arboleda, afrontamos la
parte más exigente y dura de la etapa, antes de “encaramarnos” en fila de uno
en “la primera torreta”. Unos minutos para descansar y reponernos “del susto”;
“picamos” algo y nos hidratamos, mientras disfrutamos de las privilegiadas
vistas que nos regala la grandiosa postal.
¿El
camino de vuelta? Preparados para la estirada y fugaz destrepada, vamos
recogiendo y plegando las pistas escaladas, “haciéndonos conscientes” de todo
lo que hemos subido por el sombrío y variado bosque. Martín “El Fiero” y
“Sevilla”, liderando la cabeza, magistralmente, desaparecen en cada “curva”.
Cuando llegamos a la repentina “tachuela”, después de kms de descenso, “la
piernas no responden”, hasta que se vuelvan a “reconfigurar.” Rastro de árboles
talados a nuestro paso, el olor a resina y a pinos nos va “resucitando” antes
de afrontar el próximo puerto. Lo dicho, “al tran-tran” hasta que lleguemos a
la sombría arboleda; otro “corral de sobra conocido”, donde se recomienda
“gestionar las fuerzas, paciencia y la cabeza fría” para evitar sorpresas.
Disfrutamos de las genuinas vistas a media ladera, todo su esplendor y de la
vasta extensión que nos rodea; una parada breve para hidratarnos y llenar las
botijas para no desfallecer en la última ascensión; en el próximo desvío, entre
callejuelas de pinos, cabalgando sobre
“acículas secas”, escuchando el agradable sonido y el silencio que nos
envuelve, continuamos alimentado los ávidos sentidos. En este punto, tres
compañeros, deciden bajarse para Arenas, ya pensando en el refrigerio y el
aperitivo; Alberto “El Maestro Ceramista” y “El Relatero”, decidimos hacer los
dos kms y medio para coronar y, completar la etapa propuesta. Pues nada, por la
compactada y cómoda avenida, impasibles, “escalamos como podemos, sin
desanimarnos”, “un 14% mantenido”, me comenta el incombustible compañero;
todavía acompañados por un ejército de altos pinos y el etéreo aire limpio.
Después del tramo más rígido, un giro de derechas y más tendido, nos acerca
hasta el monumento vigía. Un minuto, para echar un vistazo, nos acercamos a la
sombra del refugio -ya se han llevado la antigua torreta- un trago de agua…”y
pa`bajo, arriando velas.” Lo dicho, más relajados, nos recreamos con la
apacible bajada; “que bien huelen los pinos cuando el sol los calienta” tata
rarea el amigo Alberto, ahora ya más distendidos; pasamos por la concurrida
“charca verde”, por la localidad de Guisando y, desde aquí, la efímera bajada,
que nos hace aterrizar en nuestro punto de partida. Aquí, nos aguardan los
compañeros adelantados, guardamos las burricletas en “la furgo”, nos
refrescamos y “aseamos” en la reparadora fuente. Después, zumo de cebada fresca
con sus aperitivos correspondientes, para brindar el inicio de la temporada de montaña, comentando las mejores jugadas de la épica
etapa, entre risas y con otras “batallas pendientes” para próximas fechas.
Destacar
de la ruta, en primer lugar, resaltar, las espectaculares postales montañeras
que nos brinda la cercana Sierra de Gredos. Nos fuimos “huyendo” del temporal
de nuestro entorno y acertamos; aire fresco y bastantes zonas sombreadas
-incluso oscuras- a pesar de las exigencias de las largas subidas. Aunque
“cabalguemos” por rincones conocidos, cada ruta es diferente, “el llamado de la
montaña” es mucho más potente. “La montañas ayudan a las personas a despertar
sueños dormidos.”
Pd:
Francis, muchas gracias por la aportación fotográfica (1).
En
definitiva, ruta semicircular de 65 kms (1.600 m. D+). Los principales caminos
transitados han sido; Senda de Los pescadores, Camino de los Llanos- La
Pregonera, Antiguo Camino de Arenas-Alto del “Machacadero”, Antiguo camino de
Arenas-Camino del Arbillas-Torreta-Refugio La Sillita, Camino del Arbillas-Charca
Verde -Guisando- Arenas de San Pedro.
SALUD…………….y
TIEMPO.
“…mil
caminos por andar y mucho tiempo perdido sin saber a dónde ir, no tengo tiempo
ni sitio…”

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