Domingo (25-10-2026), con la burricleta presta y bien dispuesta, preparado para afrontar una nueva etapa. Previa llamada, el amigo Roberto “El Bueno” me comenta que ya está en faena – “a las 7.00 -con la hora cambiada- ya estaba en el corte.”; bien pronto, colocando cuestas y abriendo los caminos, el amigo gamonino; quedamos, que sale a mi encuentro por la pista zorrera. Como pude saber después, Martín “El Fiero” también madrugó; “una vuelta rápida, ya que tengo que estar pronto en casa.” Es lo que tiene “el periodo de descanso y relajación para clausurar la temporada” y las circunstancias particulares de cada cual. Con el cambio de hora, como “el ejército de Pancho Villa, desperdigados y cada uno, por un lado…”
Comienzo
la jornada, temperatura primaveral, día soleado y claro, invitan a salir de
corto; en modo distendido, tres horas son el objetivo -descanso activo-,
después de “los atracones veraniegos”; unos meses para “desconectar”, sin dejar
de “cabalgar”. Afronto “la muralla de la Gamonosa” y el genuino rincón de
“subes y bajas” que me tiene encandilado -tanto de ida y vuelta-. Saboreo con
mesura y los sentidos bien despiertos, el agraciado entorno que me reconforta y
cautiva, mientras echo a “volar” mis enrevesados pensamientos por la umbría
cerrera.
Antes
de arribar en la primera villa, me encuentro con “el fiel escudero”, de largo y tapado hasta las cejas; nos damos
novedades y, todo lo que “le ha cundido” en las dos horas extras que me lleva de
ventaja. Atravesamos las localidades vecinas, mientras buscamos más caminos
rurales, siembro fotogramas a mi paso, disfrutando de los parajes serenos y
apaciguados ; amenas y variadas conversaciones, “tocando todos los palos” ; sin
perder de vista la cristalina Sierra del Piélago, al fondo, con todas las
bondades que oculta y aquellas más visibles que se dejan querer. Salvamos “la
cómoda tachuela montesa” y el efímero descenso sombreado, nos aterriza en la
calmada población de Cervera.
Desde
aquí, callejuelas estrechas, impregnadas de olor a leña y otra bajada
desnivelada entre el paraje encinado, para hacerla con precaución, ya que, es
la hora de la subida y suele estar bastante concurrida; ya en Pepino, optamos
por “La Inhumana”, por eso de comprobar si está “más llana”, hasta en versión
relajada, desde abajo, impresiona; circunvalamos la localidad, mientras
avistamos y saludamos a bastantes “burriclistas” a lo largo del trayecto veleño, -la mañana se presta salir
al monte-. Sobre la marcha, decidimos dónde hacer nuestra parada obligada, para
reponer fuerzas y un “ratín de descanso”; en la conocida pastelería, solicitamos
posada, algún dulce -sin abusar-, café, para continuar de cháchara.
¿La
vuelta? Continuamos con nuestro “despreocupado paseo” por la extensa sala de
estar; cabalgamos “al sol” en pleno otoño, ¡nos parece hasta mentira!, por
parcelas tantas veces recorridas, que parece “vamos con el piloto automático
encendido”; atravesamos la Ciudad de la Cerámica por la puerta trasera
“poligonera”, cruzamos el pequeño barrio
“siempre animado”, que nos conduce hacia el pintoresco mapa de parcelas y
granjas en estas jornadas para la expansión y distracción, durante los próximos
meses. Por estos lares, antes de finalizar, el amigo Roberto -para redondear
sus datos-, propone “una escalada a la atalaya gamona”; pues dicho y hecho, “otra magra” que me
encanta y disfruto como un enano, en esta ocasión “en modo pausado”. Algunas
fotografías más, para coleccionar momentos, bajada para casa y, antes de
clausurar y despedirnos, “La Gineta” tampoco podía faltar.
Destacar
de la ruta, el cambio de hora anual, también, nosotros aprovechamos para salir
a las 9.00 horas (cada cual cuando quiera/pueda). Las temperaturas poco
normales -a la alza- para esta época del año en la que estamos. También, para
tener en cuenta, el modo de descanso, en el que vamos a estar inmersos hasta
finalizar el año. Aunque este pequeño detalle, no va a restar que dejemos de
visitar y realizar nuestras rutas por nuestro entorno más cercano y no tanto,
-con permiso del tiempo y otras contingencias-. “La vida es como una obra de
teatro; no importa cuánto hayas durado, sino cuán bien se ha representado…”
En definitiva, ruta circular de 57 kms. Los principales caminos transitados han sido; C.R.L.Or, Camino de Velada a Mejorada-Segurilla-Cervera-Pepino-Camino de Talavera-Cordel-Vía de Servicio N-V, Canal Bajo del Alberche-La Portiña-Talavera-Camino del Pino-Camino Mesa Alta-Antiguo camino de Oropesa, El Casar, TorreHierro, Gamonal -subida a la Atalaya-Velada.
SALUD………….y TIEMPO.
“….mil
caminos por andar y mucho tiempo perdido sin saber a dónde ir, no tengo tiempo
ni sitio…”
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