lunes, 26 de octubre de 2026

Ruta circular: Mejorada-Segurilla, Cervera de los Montes, Pepino-Talavera-El Casar-Gamonal (+ extra, subida a la Atalaya)

 Domingo (25-10-2026), con la burricleta presta y bien dispuesta, preparado para afrontar una nueva etapa. Previa llamada, el amigo Roberto “El Bueno” me comenta que ya está en faena – “a las 7.00 -con la hora cambiada- ya estaba en el corte.”; bien pronto, colocando cuestas y abriendo los caminos, el amigo gamonino; quedamos, que sale a mi encuentro por la pista zorrera. Como pude saber después, Martín “El Fiero” también madrugó; “una vuelta rápida, ya que tengo que estar pronto en casa.” Es lo que tiene “el periodo de descanso y relajación para clausurar la temporada” y las circunstancias particulares de cada cual. Con el cambio de hora, como “el ejército de Pancho Villa, desperdigados y cada uno, por un lado…”

Comienzo la jornada, temperatura primaveral, día soleado y claro, invitan a salir de corto; en modo distendido, tres horas son el objetivo -descanso activo-, después de “los atracones veraniegos”; unos meses para “desconectar”, sin dejar de “cabalgar”. Afronto “la muralla de la Gamonosa” y el genuino rincón de “subes y bajas” que me tiene encandilado -tanto de ida y vuelta-. Saboreo con mesura y los sentidos bien despiertos, el agraciado entorno que me reconforta y cautiva, mientras echo a “volar” mis enrevesados pensamientos por la umbría cerrera.

Antes de arribar en la primera villa, me encuentro con “el fiel escudero”, de largo y tapado hasta las cejas; nos damos novedades y, todo lo que “le ha cundido” en las dos horas extras que me lleva de ventaja. Atravesamos las localidades vecinas, mientras buscamos más caminos rurales, siembro fotogramas a mi paso, disfrutando de los parajes serenos y apaciguados ; amenas y variadas conversaciones, “tocando todos los palos” ; sin perder de vista la cristalina Sierra del Piélago, al fondo, con todas las bondades que oculta y aquellas más visibles que se dejan querer. Salvamos “la cómoda tachuela montesa” y el efímero descenso sombreado, nos aterriza en la calmada población de Cervera.

Desde aquí, callejuelas estrechas, impregnadas de olor a leña y otra bajada desnivelada entre el paraje encinado, para hacerla con precaución, ya que, es la hora de la subida y suele estar bastante concurrida; ya en Pepino, optamos por “La Inhumana”, por eso de comprobar si está “más llana”, hasta en versión relajada, desde abajo, impresiona; circunvalamos la localidad, mientras avistamos y saludamos a bastantes “burriclistas” a lo largo del  trayecto veleño, -la mañana se presta salir al monte-. Sobre la marcha, decidimos dónde hacer nuestra parada obligada, para reponer fuerzas y un “ratín de descanso”; en la conocida pastelería, solicitamos posada, algún dulce -sin abusar-, café, para continuar de cháchara.

¿La vuelta? Continuamos con nuestro “despreocupado paseo” por la extensa sala de estar; cabalgamos “al sol” en pleno otoño, ¡nos parece hasta mentira!, por parcelas tantas veces recorridas, que parece “vamos con el piloto automático encendido”; atravesamos la Ciudad de la Cerámica por la puerta trasera “poligonera”, cruzamos  el pequeño barrio “siempre animado”, que nos conduce hacia el pintoresco mapa de parcelas y granjas en estas jornadas para la expansión y distracción, durante los próximos meses. Por estos lares, antes de finalizar, el amigo Roberto -para redondear sus datos-, propone “una escalada a la atalaya gamona”;  pues dicho y hecho, “otra magra” que me encanta y disfruto como un enano, en esta ocasión “en modo pausado”. Algunas fotografías más, para coleccionar momentos, bajada para casa y, antes de clausurar y despedirnos, “La Gineta” tampoco podía faltar.

Destacar de la ruta, el cambio de hora anual, también, nosotros aprovechamos para salir a las 9.00 horas (cada cual cuando quiera/pueda). Las temperaturas poco normales -a la alza- para esta época del año en la que estamos. También, para tener en cuenta, el modo de descanso, en el que vamos a estar inmersos hasta finalizar el año. Aunque este pequeño detalle, no va a restar que dejemos de visitar y realizar nuestras rutas por nuestro entorno más cercano y no tanto, -con permiso del tiempo y otras contingencias-. “La vida es como una obra de teatro; no importa cuánto hayas durado, sino cuán bien se ha representado…”

En definitiva, ruta circular de 57 kms. Los principales caminos transitados han sido; C.R.L.Or, Camino de Velada a Mejorada-Segurilla-Cervera-Pepino-Camino de Talavera-Cordel-Vía de Servicio N-V, Canal Bajo del Alberche-La Portiña-Talavera-Camino del Pino-Camino Mesa Alta-Antiguo camino de Oropesa, El Casar, TorreHierro, Gamonal -subida a la Atalaya-Velada.










SALUD………….y TIEMPO.

“….mil caminos por andar y mucho tiempo perdido sin saber a dónde ir, no tengo tiempo ni sitio…”

No hay comentarios:

Publicar un comentario