lunes, 18 de mayo de 2026

Ruta circular: Navalcán-Los Motores -Tiétar- Sierra del Águila-Aldea Arango-Mejorada-Gamonal.

 

Domingo (17-05-2026), con las burricletas prestas y bien dispuestas, cinco caballeros veleños nos presentamos en el habitual punto de encuentro. Temperaturas templadas para quitarnos la pereza mañanera, ¿dónde vamos? -comentamos A pesar de tener algunas propuestas sobre la mesa -que dejaremos para mejor ocasión-, el amigo Gabriel “Machaque” nos arenga a hacer “unas cuestas” por “los motores de Navalcán.”

Comenzamos la jornada, atravesando una de las arterias de la villa veleña, dirección “el Baldío”, hacia parajes navalqueños; a nuestro paso, la infinita extensión agraria, vastas plantaciones de encinas e irregular terreno por la tupida dehesa; arenales, charcos, barro y el aire perfumado, mientras oteamos “algunos bichos correteando entre los marullagos”, por detrás de las altas alambradas.  Esquivamos agua estancada, descabalgamos en los profundos arroyuelos, nos mojamos con “el aguazo”, echamos un vistazo al crecido río y cabalgamos con brío y soltura por la vistosa vía pecuaria, que nos conduce a la población de Navalcán.

Desde aquí, nos movemos por tranquilos carriles y alegres paisajes que “enfocan” a las cumbres de Gredos, mientras el fugaz y privilegiado descenso nos acerca “al final del trayecto”,  a la orilla y casetas de  maquinarias del río Tiétar. En este punto, una parada “exprés”,  para reponer fuerzas -aunque, todavía no hayamos hecho hambre-; en el idílico rincón, desde el izado “altar”, disfrutamos de las agraciadas vistas que nos rodean en estos minutos de distensión y asueto.  Algunas fotografías para inmortalizar el momento, en otra “etapa habitual”, antes de despedirnos de los osados palistas.

Después del “momento romántico”, empieza “el rock and roll”; nos configuramos en “modo escalada”, no muy largas, pero “algunas intensas”, cada cual como pueda, “porque tenemos corte.” Con voluntad y oficio “trepamos” la tendida subida, -antes de ida- hasta que viramos “de izquierdas” a la atracción de “pan y agua”; discontinuo camino con un recital de subes y bajas, encajonados entre cerros, que hace las delicias de “los congregados.” Por estos lares, vacas repanchingas y hartas de forraje a lo largo de todo el carril, antiguas casas de labranza,  corrales y algunos repechos “más serios”, mientras vamos coronando en fila de “uno”. Esperamos y nos agrupamos, antes de sobrevolar la lujosa y afortunada serranía del aguilucho; surfeamos el sereno y ventilado “tobogán de luces y colores” que nos arribará en el frondoso y privilegiado jaral. Buen rollo y armonía entre los congregados, "creo, que este año estamos flojos y muy confiados, tendremos que hacer rutas más serias"- comentamos. 

Por la acogedora “autopista”, avistamos los pueblos serranos, otra perspectiva más cercana de las conocidas murallas serranas, antes de “perdernos” por la digna estampa, espesa de longevas encinas. Alguna “tachuela” para alcanzar la estratégica aldea y desde aquí, por la olvidada y entretenida trocha, nos abre las puertas del reconfortante paisaje adehesado; a nuestro paso, el reconocido arroyo -Nadinos-, algunos puntos elevados, algún raposo esquivo, asustadas ciervas y bastantes jabatos desperdigados,  dando vida por los parajes que transitamos, hacen de esta etapa un circuito animado  de fauna diversa, especial regalo para la expectante y consolidada escuadra. Sin más novedad, regresamos -por otra vía-  a los llanos de Baldío; mis compañeros de fatiga, me “prestan algo de agua”, ya que voy a alargar algo más la ruta inicial. La cepa del 72, siempre  da la talla, Gabriel “Schweeping”, no se queja, todavía le queda cuerda; el amigo Gabriel, en algún momento toma el mando de cabeza, lo da todo por los parejes más salvajes;  Roberto “El Bueno”, va a más, gestiona bien las fuerzas, sabe de qué va el tema; Martín “El Fiero” es hoy “el benjamín” del grupo, está “todoterreno”, le da igual lo que le echen. Por estos barrios más cómodos, me despido del aguerrido cuarteto, hasta la próxima jornada.

Martín, me lleva “a pie de puerto” (para él) "Las Casillas" le esperan; para mí, continúo por la estirada vía, con la intención de “ensanchar el corral”; me columpio por las rampas del “Bonal”, hasta me permito el lujo de entrar en Mejorada, para refrescarme y llenar la botija, antes de coger “la rápida y arreglada avenida”; voy sumando desnivel “por las entretenidas  atracciones de las piedras caballeras”, mientras me recreo con la lucidez del paisaje y la generosa brisa de aire fresco que  peina mi eufórica presencia. Sin apenas hacer ruido, atravieso la población gamona y  un días más “la  Gineta”, sale a mi encuentro,  para redondear y finalizar la fantástica jornada.

Destacar de la etapa, además del impresionante y variado paisaje de encinas, profusos jarales, el perfumado pinar; con continuos subes y bajas, zonas de cerros y sierra, magníficas vistas, profundas dehesas y la variedad y cantidad de fauna que hemos visto durante toda la ruta. (jabalíes, ciervos, algún zorro, águilas entre otros.) “A veces, diferentes caminos conducen al mismo castillo.” “La única condición de la ruta es: no vuelvas como te fuiste, vuelve diferente.”

Pd. El día 15-5-2026, por la festividad de San Isidro, “ruta furtiva” de 50 kms, con la agradable y siempre divertida compañía del amigo y  experimentado Rufo “Luces y chispas”.

Pd1. Martín, muchas gracias por tu aportación fotográfica (3). 



En definitiva, ruta circular de 84 kms (1.100 m. aprox.  D+). Los principales caminos transitados han sido: Camino de Arenas-Parrillas-Navalcán, Camino de Los Veratos, Camino de Navalmoral- Cañada R.L.O, Camino de Talavera, Camino de Valcasillo, Camino de los Motores -Tiétar- Camino de Agua y Pan, Camino de Arenas, Sierra del Águila, Carril de la Cuerda, Camino del Boquerón-Aldea Arango- Camino del Toril-Baldío-Camino de los Huertos-Camino del Bonal-Camino de Velada-Mejorada-Gamonal-Velada.

                                             
























SALUD……………y TIEMPO.


“….mil caminos por andar y mucho tiempo perdido sin saber a dónde ir, no tengo tiempo ni sitio….”

lunes, 11 de mayo de 2026

Ruta: Circular Clandestina.

 Viernes (8-05-2026), con la burricleta presta y bien dispuesta, -debido al temporal de lluvia, posiblemente no habrá salida dominguera-, con “ganas” de hacer una mini-etapa, de las habituales “furtivas” de entre semana. Debido al mes académico que tengo por delante, tempraneo para salir y así, organizar y aprovechar mejor la tarde-noche para tareas varias, incluyendo alguna hora de estudio, de propina.

Caminos de sobra conocidos y localidades vecinas que son testigos tanto de nuestras jornadas oficiales como de otras furtivas; tiempo que aprovechamos para “relajarnos y desconectar”, otras veces “para probarnos” y las que más, como enlaces o, simplemente de paso, en nuestras largas jornadas burriclistas. Me acompaña una tarde “de cambios, intermitente”, de amenazantes nubarrones danzando a mi alrededor, momentos de sol y otros, me veo abrazado a la interrumpida sombra.

Me adentro en el más profundo de los empinados silencios, abstraído con la tranquilidad que me envuelve, voy inmortalizando algunos tramos y pensando, “así están –¿y estarán?- estos caminos cuando ya no transitemos por ellos, simplemente, estarán, el cómo ya es otra historia-; mientras caen los granos de arena del reloj –éstos, ya no vuelven- , me acomodo en la tendida y peripuesta subida; bien acicalada y limpia, sin miedo a las zanjas y profundos baches de las últimas semanas.

Por estos lares, mis pensamientos e imaginación “vuelan y se dispersan” hacia otros territorios prohibidos –hoy- y, visitas secretas a otros “templos cargados de misterios e intrigas”; mientras, una osada amapola se contonea distraída por la acera de la anchurosa pista; en mi agitado “deambular”, me arropo con la presencia de la serena tarde, con las armoniosas melodías de los alegres pajarillos y con el reconfortante olor a tierra mojada, que me empujan por las coloridas y disimuladas pendientes. Un mar de encinas y desaliñadas chaparras, amenazan con saltar por las serpenteantes alambradas y empedrados vallados, mientras alimentan mi acompasada respiración.  

Después del “entretenido y desnivelado tobogán”, hago acto de presencia en las localidades “cerreras”; callejeo y circunvalo sus cascos antiguos, para avanzar por pasos más bucólicos y poéticos sin dejar de cabalgar “ni mirar atrás.” Alegres fotogramas y agradable temperatura a mi paso, que apetece “estirar la ruta” –pero las obligaciones, mandan-, mientras vuelvo “a salir de las poblaciones vecinas”, para enfilarme hacia la vía veleña. Desde aquí, la cordial y sencilla callejuela, adornada con la profusa arboleda, sus “casi dos cuestas”, que me lanzan con “ansias” para clausurar esta tarde de furtiveo burriclista.

Destacar de la etapa, la agradable e intermitente tarde, entre sol y sombra; lo bien –arreglado- que se ha quedado el camino de Gamonal a Mejorada y lo mejor que vienen estas “rutillas” para despejarse, aclarar las ideas, desconectar y coger aire. “No todas las tormentas vienen para perturbar tu vida, algunas llegan para aclarar.” “Si llegas a una bifurcación en el camino, tómala.”

En definitiva, ruta circular de 34 kms. Los principales caminos transitados han sido: Camino de Gamonal-Mejorada-Segurilla (+ circunvalación), -Mejorada-Velada.

Pd: Camino de Gamonal a Mejorada, bien arreglado, igual que una autovía.









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“….mil caminos por andar y mucho tiempo perdido sin saber a dónde ir, no tengo tiempo ni sitio.”

lunes, 4 de mayo de 2026

Ruta circular: Subidas El Bonal-La Herrería-El Vertedero-El Riscal-La Gran Muralla-Valdecolmenares-La Atalaya.

Viernes (1-05-2026), fin de semana largo y festivo, con la burricleta presta y bien dispuesta, en esta ocasión, adelantamos la salida –romería veleña del domingo- me toca “cabalgar en solitario”; otras responsabilidades, la hora y prioridades académicas, durante este mes,  organizan  mi agenda. Los demás compañeros, también tienen buen plan, “El Gordo” es “la oficial grupal.” Por mi parte, opto por la alternativa de no alejarme demasiado; “sin salir de Segurilla.”

Comienzo la jornada, “con las ideas claras y el enrevesado track en la cabeza”, apenas sin salir de casa; circunvalo por caminos locales, avistando la pasividad del “molino, el establo del “tío Panto” y el socorrido pontezuelo”, monumentos lúdicos y fieles testigos de aventuras varias en nuestra infancia ya lejana; a pesar de la hora, el frescor se torna limpio y agradable; la temperatura ideal para disfrutar en plena naturaleza. Ensimismado y a mi “bola”, atravieso el tupido y fructífero terrazgo; altas callejuelas de cereales, engalanando la digna postal y el vasto terreno, bien compactado, reposando en la maraña de posibilidades.

Después de “calentar”, me adentro en parajes más diversos, parapetados en la dulce calma montesina y cuando me dispongo a iniciar la escalada, “como una aparición, saliendo de “la nada”, aparece el amigo Roberto “El Bueno” que estaba “de series”, según me comenta. Le cuento “el plan que llevo” y sin dudar, “se engancha a la bacanal cuestera”, hasta “cumplir su objetivo propuesto, afirma. Nada, escalamos “como sabemos”, además de la experiencia que llevamos a nuestras espaldas, conocimiento sobrado del terreno –jugamos en casa-, hablando de asuntos varios y por supuesto, conociendo al enemigo que tenemos en frente; cada bache, cada encina que asoma en su correspondiente cruce y curvas, además, de lo tendida de la primera muralla del día.

Sin apenas hacer ruido, salimos por la puerta de atrás de la localidad “zorrera”, para buscar “el sosegado tobogán de enlace,” que nos hace aterrizar en el remanso de la vía pecuaria. Desde aquí, el bucólico sendero, que nos acerca “a la pista de despegue” de la siguiente ascensión. “Sin prisas”, aunque el fiel escudero se “queja” de que me va hacer “perder tiempo”. Estimado amigo, el tiempo no se pierde, se gana y se disfruta, pienso para mis adentros y a estas alturas del cuento, después de tantas “batallas y salidas” ya deberías saberlo. Por lo que, cada cual como pueda, “subimos por inercia” como si no “hiciéramos nada” -le comento, al laureado compañero, desde la plácida hamaca, sin perder de vista “las fronteras” que delimitan las próximas fortalezas.

Tachamos la segunda “magra de la jornada”, mientras pasamos de largo y de “puntillas” por la población segurillana, para buscar los diseñados minipuertos; sobrevolamos tramos cerreros de fugaces descensos, continuos subes y bajas, -por eso de coger aire y relajarnos-, cruzamos el crecido “arroyuelo”, nos remangamos “otra vez” y que no decaiga “la parranda”; hacemos garabatos por el empinado e irregular sendero, que nos ha de acercar “a la Gran Muralla”. Si nos sirve de “consuelo”, ya está arreglada, “parece que está más llana, sin desnivel a penas, más cómoda y romántica” -esto, me lo he inventado según redactaba.- Pues igual, disciplina y rigor estoico, con mucho “oficio y sin apenas inmutarnos”, vamos contando los cuatro  tramos críticos; una vez que hemos pasado el más desnivelado -por encima del 20%- ; reconfortantes prados peraltados, teñidos con una paleta de tonos verde, parecen que se “van a caer” pero dan vida a nuestro empinando paseo; amables sombras nos agasajan y,  “los valores del termómetro todavía sin avanzar”, aunque nuestra presencia encienda luces de colores. Sin novedad, hacemos otro círculo -casi sin movernos-, buscamos para hacer el descanso obligado, para reponer fuerzas, hidratarnos y rellenar las botijas; café, fruta y dulces -sin tostada en esta ocasión- para la distendida conversación.

¿El camino de vuelta? El amigo Roberto, “con la tarea hecha”, marcha para casa. ¿El Relatero? Todavía ávido de aventura, le queda algo de “tela que cortar”; callejeo entre angostos vallados de piedra; “en esta ocasión, destrepo el Vertedero”, con la admirable belleza brillando al fondo, para adentrarme en la profusa arboleda, antes de “encarar la temida subida.” El primer “repechón” me pone a prueba; un muro de risueñas azucenas, me elevan a un colorido cielo de gominolas de algodón y chocolate de sabores variados, frutos secos de colorines y unicornios de tres cuernos, paseando con sus mejores galas por el parque multitemático , -¿será el mal de altura, que me hace delirar? Cada paso que voy sumando, es una “yincana de emociones que da brillo a este espectacular parque de atracciones”; todavía, “queda pulsera vips” para seguir escalando y una vez que vuelvo a entrar en la localidad “cagarrache”, la cucaña de la “Atalaya” ondea en lo más alto, me vocea al fondo, dicho y hecho;  la ilusión de un niño díscolo, me impulsa y me guía a conquistar la fortaleza vigía de la amurallada población. Un vistazo desde la cima, mientras repaso, si me queda algo más “que subir por aquí”. Nada, para casa. Por la puerta grande, atravieso las villas vecinas, para engrandar “el corral y hacerle más circular”; los repechos de “Las Piedras Caballeras” tampoco se “resisten”; desde la humildad, “sin venirme arriba”, esquivando bien las profundas zanjas y los irregulares tramos, me balanceo por el escurridizo tobogán  -precaución en la bajada desde Mejorada-, atravieso la localidad de Gamonal y después del “surtido de cuestas en rebajas,” para rematar la faena “un bombón de regalo”, “La escalada de la  Gineta”, por eso de “hacer otra más”, antes de finalizar la digna etapa de montaña.

Destacar de la etapa montesa, las cinco subidas que tenemos sin salir de la localidad de Segurilla. Con todos sus ingredientes, exigentes desniveles, tramos más tendidos y variados paisajes para hacer más ameno y entretenido del colosal circuito. “La vida es como una montaña rusa; tiene bajadas y subidas, pero es tu elección gritar o disfrutar del paseo.” “La vida no es un camino recto, es uno lleno de subidas, bajadas y desviaciones.”

Pd: Roberto, muchas gracias por tu aportación fotográfica (1).

En definitiva, ruta circular de 64 kms (1.200 m. D+.) Los principales caminos transitados han sido; Camino de Arenas, Cruz de los “Charquillos”, Camino de la Mojeda, Caminos del Baldío, Camino de los Huertos, Camino del Bonal-Velada-Mejorada, Camino del Madroño (Mataburras-Herrería), Cañada R.L.Or., Senda del Jilguero, Subida del Vertedero (Camino de Montesclaros-Segurilla), Camino del Hituero, Camino del Riscal, Camino de las Cochineras, Camino de Buenaventura (El Pontón-La Gran Muralla), Camino del Vertedero-Subida Valdecolmenares (Los Toros), Segurilla-Subida a la Atalaya-Segurilla-Mejorada-Gamonal-Velada.


                                                      


                                                  












SALUD…………y TIEMPO.


“….mil caminos por andar y mucho tiempo perdido sin saber a dónde ir, no tengo tiempo ni sitio…”