miércoles, 15 de agosto de 2018

Ruta: VIII AQUELARRE Burriclista


Martes, catorce de agosto, en el  marcado punto (Colegios-Centro de Salud) nos damos cita dieciocho caballeros nocturnos, entre veleños, gamoninos y buenos  amigos. Con las burricletas dispuestas y adecentadas para “la posible noche estrellada”, concurso de luces, salpicaderos recargados, achiperres y otros aparatos luminosos para guiarnos cuando el manto negro nos envuelva  y caiga sobre nosotros. Resaltar la presencia de “Los valientes Benjamines” Alex y  Gonzalo , hijos de nuestros apreciados y estimados compañeros, Manuel “El Gamón”  y Roberto “El Bueno”.

Comenzamos la bacanal nocturna, asomados entre dos luces por “los cuadros de la Vega”,   bien enfilados cabalgamos hacia la acurrucada dehesa que a otra “constelación”  nos ha de transportar. Poco después de entrar en faena, en plena oscuridad, desde la retaguardia nos llega el aviso, “tenemos un trío de rezagados” ¿habrán tirado por otro lado? Nos ponemos en contacto, damos un toque a la parte delantera “para que reduzcan o hagan lo que quieran”  y esperamos hasta que “todos nos juntamos”: pequeños detalles a mejorar. Por la vía secreta nos escurrimos  y campando a nuestras anchas, nos refugiamos en   el silencio de la noche  y degustamos  los agradables aromas que nos regala “La Oscura Dama”. A nuestro paso, amasamos  mareas de polvo y “a voces” avisamos a “los adelantados” que de la ruta marcada se “han pasado”;  también,  con precaución y sigilo salvamos los traicioneros arenales del camino imperial; algunas luces “ya han caducado”, sobresaltos y alguna liebre también echamos al saco. Por el camino de Torralba, inventamos rutas, dibujamos pasos imaginarios, mientras adivinamos los destinos de los cruces que vamos encontrando; al fondo, las villas iluminadas nos orientan, a la vez que, la centelleante escuadra damos vida a la reposada  avenida en la profundidad de la  noche abandonada: “La oscuridad más terrible no es la que te rodea, sino la que te habita….y la luz más bella no es la que ilumina, sino la que asoma  en  tus ojos  desde adentro…..”












Atravesamos las localidades más cercanas (Torralba, Oropesa y Alcañizo), visitamos sus plazas y monumentos más reconocidos;  sus amables vecinos, a estas horas al fresco, nos saludan y animan, algunos aplausos también nos llevamos: “¿De dónde venís?” “¿Dónde la lleváis?” “Daros una vuelta por el pueblo,  a ver si lo animáis”,  “Tened cuidado a ver, si os vais a perder”, “Bien os sabéis ya estos caminos” y otros tantos comentarios por el estilo. Nos adueñamos del aire fresco que encontramos a la salida de las mencionadas poblaciones; insuflamos  sensaciones de placer y bienestar en la mágica noche al pedalear y  recolectamos los agradables momentos que vamos encontrando por los tramos apagados.

Por la extensa cañada, vigilados por la bóveda estrellada,  nos enganchamos a la compacta polvareda, que distorsiona las fotografías y algunos tramos de pista. Después de cruzar la vía ferroviaria, parada obligada, apagón de luces y algunos minutos para contemplar el circo estelar;  reconocemos los  astros más populares del firmamento  y los más afortunados, también avistamos  algunas estrellas  fugaces;   conversaciones amenas y entretenidas, con toque de humor “para no llamar la atención”; Ángel “El Guerro” y “Quini”, entran al trapo y le echan algo de picante y “El Lobo” (De Gamonal, de Gamonal, de Gamonal jajajajajaja) suelta algún chascarrillo que tampoco se queda atrás, entre risas, pero sin mala intención. Por el estirado camino, cabalgamos sin sobresaltos, custodiando la parte trasera, esperando y agrupándonos “para no desmadrarnos” más adelante, después de despistar a las regueras y algún tramo rasgado,  en el cruce de caminos, “despedimos al quinteto gamonino”. Los demás, saboreamos los últimos metros oscuros y el agradecido frescor de madrugada,  que deambula por la seductora oscuridad. Sin más novedad, llegamos al punto de partida, despedimos a otros compañeros  y algunos, pedimos posada para “abrevar y algo picar” y brindar por “El Aquelarre” otro año más: “Juntarse es un  comienzo. Seguir juntos es un progreso. Trabajar juntos es un éxito”. “La luz y la oscuridad están en un mismo escenario y nosotros actuamos en él, pero no somos más que unos tontos actores”.  

























En definitiva, ruta circular de 46 kms, los principales caminos transitados han sido; Cañada Real Leonesa Oriental, Carril de Las Mulas, Camino Real, Camino de Torralba-Oropesa-Alcañizo-Calera. Cañada Real Leonesa Oriental-Velada. 


Buen día…………SALUD.


“….mil caminos por andar y mucho tiempo perdido sin saber a dónde ir, no tengo tiempo ni sitio….”


martes, 14 de agosto de 2018

Ruta: Subidas El Bonal-Valdecolmenares-"La Gran Muralla"


Domingo, doce de agosto y en el habitual punto de partida, nueve caballeros veleños nos presentamos  a la cita festiva. Notables ausencias en el pelotón, titulares de renombre y “oficiales con galones” que son los menos madrugadores; con las burricletas prestas y  bien dispuestas,  un “surtido  de cuestas” presentamos  sobre la mesa;  parece que hay acuerdo, ninguna otra propuesta y la ruta cerrera, por mayoría  aprobada  en la asamblea.

Iniciamos la jornada por la despejada avenida, dirección los perales,  bien agrupados cabalgamos y  sin hacer la rotonda, bajamos por la ancha y apaciguada  cañada; agradables temperaturas nos acompañan, más adelante,   con maestría y oficio  salvamos los dichosos  arenales, avistamos las calmadas granjas, antes de “preparar la primera subida de la mañana”. El irreconocible  camino nos aguarda, con su pronunciada y continua pendiente, asentada en medio del monte, nos pone a prueba y comienza a “estirar” al pelotón de valientes.  En primera línea, gazapos saltando y las esquivas  perdices, deambulando por el pastizal achicharrado; algunos compañeros, desconocían por donde transitaban, ¿dónde saldremos? , otros,  se preguntaban;  más arriba, esperamos y nos agrupamos hasta que todos coronamos. Nicolás “Charcos”, empeñado  con su cámara multifunción, intenta  grabar un documental “de riesgo” para algún canal de televisión.   Desde aquí, cruzamos las villas vecinas, circunvalamos la localidad “cagarrache”, por sus “corrales empedrados”, avistamos variedad de cabezas de ganado, pastando y otros,  repanchingados, sin apenas  inmutarse de nuestro acentuado paso. Afrontamos la fugaz bajada del “vertedero”, cogemos aire, nos tomamos unos minutos de asueto, porque ya  conocemos “la magra” que nos espera  y con los brazos abiertos nos aguarda. Después de recorrer parajes más serenos y alejados, sin avisar, ni publicidad,  se empina el repentino camino;  “cada cual como pueda o quiera”, nos aferramos al conocido lema; “a cámara lenta” salvamos el primer tramo, “un dieciocho por ciento me ha marcado”, comenta alguno de mis compañeros; los metros restantes, son más “pausados y llevaderos” pero no bajamos la guardia,  ni  dejamos de  retorcemos, resoplamos, nos  esforzamos, algunos “al cielo clamando”  y de épica también tiramos, ya que en “plazas más grandes hemos toreado”. De uno en uno,  arribamos en el punto más elevado;  volvemos a esperar y nos agrupamos, hasta que todos llegamos y retomamos la ruta,  para  perdernos por el balizado y enmarañado  laberinto de caminos. En la villa de Segurilla, el amigo Gabriel “Machaque”  no se encuentra dispuesto, “me da,  que tuvo noche toledana”,    y abandona “el convite” antes de tiempo.  Los demás, remendamos cruces y otras vías conocidas, bajamos al Riscal y con paciencia y tesón  “domamos y enfilamos” la subida más técnica y quebrada de la jornada. Atravesamos parajes asilvestrados, sendas acicalas,  por el  apabullante  silencio, custodiadas; sobre la marcha, sin  apenas detenernos, nos hidratamos y algo también picamos; “parece que vamos a destajo”. 

































Después de los asaltos iniciales, no sé, si reiniciamos la etapa, si  apenas hemos parado, pero,  no queremos que nos ataque  la fuerza del calor;  bajamos hacia el insigne arroyo, y  ale, sin protocolos, ni anestesia, nos enfrentamos y  bregamos con “la tercera cuesta”;  descomunales repechos de infarto,  que  vigilan  el piso rugoso y asfaltado; el equipo veleño, sólo tiene “que apretar y algo más”, cada cual, “sus pájaros” en la cabeza llevará: “No importa lo oscuro que veas el camino, nunca tengas miedo de ir tras tus sueños”….”Sigue escalando, no dejes que las excusas te alcancen….”; como titanes, sabemos sufrir,  sumamos metros de desnivel, no se resiste ninguna pendiente y todo aquel que lo intenta, al final  lo agradece, sonríe y se muestra complaciente. Después del colosal esfuerzo, cruzamos victoriosos las localidades cerreras, reponemos las botijas y nos refrescamos en “el parque quijotesco”.
Por mi parte, decido “alargar la ruta”,  por eso de “hacer algo más;  invito a mis compañeros de viaje,  y el total  de la escuadra,  se anima a “la fiesta extra”. Dirección Gamonal, animados,  salvamos los repechos que nos encontramos por el tobogán rasgado y de regueras sembrado; como exhalaciones traspasamos los visitados  parajes, sin hacer mucho ruido  cruzamos el pueblo gamón y ahora,  llaneamos por el tupido encinar  con soltura, alegría  y “alguna marcha de más”. En el cruce de caminos, Ilde “El Suegro” pide tiempo, le pican las piernas, mientras se masajea en el suelo para no tener sorpresas; Roberto “El Bueno” (¡¡vaya temporada lleva el tío!!! ¿Dónde irá?) por la vía real,  pica a Fernando “El Benjamín” y le incita a acelerar “¿la etapa querrá ganar?”;  a pesar de los  tiras y aflojas, cabalgamos hermanados, bien agrupados, atravesando  el paisaje abrasado,  por la puerta de atrás llegamos “a los cuadros”. Nos concentramos en  el punto de partida, unos minutos para estirar y nos encontramos con los compañeros de “las ocho y media”; Goyo “El Coloso” y Eduardo “El Carpin”, que nos dan novedades, también nos contamos las batallas de la jornada,   nos echamos unas risas mientras no paramos de “rajar”, y así,  nos despedimos hasta la próxima semana.  
































Resumiendo, ruta circular de 58 kms, los principales caminos transitados han sido: Camino de Los Perales, camino de Velada a Mejorada, Cañada Real Leonesa Oriental, Camino de Los Huertos, Camino del Bonal, Camino de Velada a Mejorada-Segurilla; Camino del Vertedero, Camino de Valdecolmenares; Camino del Hituero-Riscal, Camino de Buenaventura-Segurilla (La Gran Muralla); Camino de Segurilla-Mejorada-Gamonal, Carril de Las Mulas, Camino Real-Velada.


Buen día………..SALUD.

           
“….mil caminos por andar y mucho tiempo perdido sin saber a dónde ir, no tengo tiempo ni sitio….”