lunes, 3 de agosto de 2020

Ruta de Senderismo: subida al Puerto El Peón y Peña del Mediodía.

Sábado, 1 de Agosto. Fernando “El Grande”, Gustavo Acosta, Alberto “El Maestro Ceramista”, Fidel Moya y un servidor, "El Relatero",  somos “los titulares” para esta etapa de montaña. Partimos de la mini-plataforma de Domingo Fernando (1130 metros altitud) -por encima del Hornillo-, en los paneles informativos, nos marca dos horas y media de ruta, hasta el Puerto El Peón (2032 m. altura) – los tiempos, siempre son estimados, no obsesionarse-. Comenzamos la marcha por el itinerario marcado (PR -AV 18) al pasar por el pequeño refugio, nos encontramos con una señal que nos indica el desvío hacia la derecha, dirección del puerto. Subimos el contino y duro repecho -para abrir boca - serpenteando entre el plácido pinar, cruzamos una pista forestal, que nos vuelve a introducir en la acogedora arboleda. Tras una tendida subida, llegamos al mirador y nos recreamos con las espectaculares vistas del “Espaldar de los Galayos” y las impresionantes y verticales canales (en breve, tendremos que bregar por allí, a pesar del escepticismo y asombro de mis compañeros de viaje). Continuamos por las ascendentes trochas, a nuestro paso,  las fuentes (Peón Bajo y Los Helveros), bien cuidadas y limpias, por parte del agente forestal, ni que decir tiene, la buena calidad de estas aguas, frescas y cristalinas para apaciguar la sed, de pausa obligada para abrevar; intercambiamos algunas opiniones con “el polimantenedor” del lugar, reconocemos su digno trabajo y excepcional labor,  nos “comenta que vamos a buena hora” y nos despedimos “que no es bueno parar” ; paradas breves,  paso continuo y constante para hacer más amena la travesía. Continuamos con la cómoda ascensión, hasta llegar al puerto; desde aquí, a nuestra izquierda podríamos ir hacia la Mira; de frente, llegaríamos a la carretera de Hoyos del Espino, la cual nos llevaría a la Plataforma de Gredos. Nosotros, viramos hacia la derecha, senda que nos llevará a La Peña del Mediodía (2220 m), continuamos en modo escalada, entre piornos, bien marcado el sendero, a nuestra derecha vamos dejando un idílico paisaje de riscos y después de la subida mencionada, llegamos a la esplanada que nos guiará al final de nuestro objetivo. Desde esta cima, disfrutamos de una panorámica de las dos vertientes; hacia el este, los picos del Cabezo y el Torozo; hacia el Oeste, La Mira, La Galana y “el coloso” Almanzor. Fotografías de rigor, bocata y la vuelta, por el mismo camino.  

                   
                   
                   
               
                   
                   


             

            

                

                

            

                

    

Comentar, que nos sentimos afortunados, somos seres privilegiados, al poder disfrutar de este maravilloso entorno y mimetizarnos de forma sutil entre los grandiosos elementos; es todo un lujo,  respirar el impoluto aire a primeras horas de la mañana por “el salón del pinar”; jugando  como “niños díscolos”,  dando “patadas” a las piñas y piedras que encontramos por el enrevesado camino; jugamos a ser “montañeros”, admirando el imponente escenario, recreándonos con las estampas que nos envuelven y embriagan de armonía y tranquilidad. Hacemos juegos de magia, apareciendo y desapareciendo por el encantado bosque, entre el tupido piornal y por los recovecos de la gincana del colosal canchal: “sólo se ve bien con el corazón, lo esencial es invisible a los ojos.” Nos divertimos reconociendo las especies que salen a nuestro encuentro, grandes rapaces encaramadas y planeando en las calmadas corrientes de aire; cabras montesas que nos vigilan, otras que corretean, saltan y se exhiben por el circuito de gigantescas piedras. Como la vida misma, tenemos todo a nuestro alrededor, ¿para qué más? Nos ponemos a prueba en plena ascensión, nos abastecemos con las imponentes vistas que nos rodean -realidad o ficción-, actuamos sobre el teatro montañero, “la mejor plaza posible”, cada cual que se posicione ¿protagonista o espectador? Como dice el amigo Alberto, “quien lo quiera ver, que venga”, pues eso, que no se puede contar, mejor jugar a experimentar: “La vida no es un problema que resolver, sino una realidad a ser experimentada”. En el penúltimo acto, mancillamos la impresionante cima; desde aquí, alimentamos los sentidos, oteando en todas las direcciones, disfrutando de las agradables -frescas- temperaturas, contando divertidas anécdotas, bromas y risas, en fin, “buen rollo” entre los congregados, mientras reponemos fuerzas y nos hidratamos. Inmortalizamos los gratificantes momentos, desde la cumbre de la serenidad, aunque tenemos que partir, parece que nos quisiéramos quedar; la vuelta, la hacemos en “un plis-plas”, volamos por las trochas rasgadas, también “trillamos fuera de la parva” y de vez en cuando, nos salimos de la ruta marcada, para enmarcar otras vistas y contemplar “hacia el más allá”. Fidel Moya, el osado corredor de montaña, nos deleita con su técnica por la generosa bajada y  Fernando “El Grande”, también nos pone en “fila de uno” mientras volamos por el fugaz descenso. No perdemos detalle de las panorámicas que nos controlan, mientras recogemos las sendas, siguen las intrigas de La Canal Reseca y otras bolerías para hacer más llevadera la descendente ladera. Cuando nos colamos en el remanso del pinar, otro truco de magia y aparecemos “a las puertas” de los vehículos. “Si no puedes comprender lo interno, tampoco podrás descubrir lo externo, pues el universo empieza en ti y tú eres la magia de tu vida.” Hasta la próxima.

                    
                     





                  

                   

                   




             

En definitiva, ruta lineal -ida y vuelta- de 17 kms y 1300 metros aprox. de desnivel positivo acumulado. Domingo Fernando-Puerto El Peón- Peña del Mediodía:  Itinerario PR -AV 18.

 

Pd: Fernando, Gustavo, muchas gracias por vuestra aportación fotográfica (10).

 

Buen día………………SALUD.

 

“…..mil caminos por andar y mucho tiempo perdido sin saber a dónde ir, no tengo tiempo ni sitio….”.

 

 


domingo, 26 de julio de 2020

Ruta: Circular "el secarral de Alcañizo".


Domingo, veinticinco de julio, ocho caballeros veleños acudimos al pactado punto de encuentro, una escuadra experimentada y laureada y  con los altos cargos en la parrilla de salida. Con las burricletas bien pertrechas y dispuestas, armadas para la nueva contienda; “una clásica”,  ruta de pueblos y llana es la alternativa propuesta, con El Gran Maestre y Andrés, nuestro presidente a la cabeza.

Comenzamos la jornada por los cuadros de la Vega, dirección la cañada y desde aquí, buscando el sombrajo del sereno encinar, “han dicho que hoy van a atizar  las temperaturas”, aunque a estas horas, todavía es agradable cabalgar por la amable postal arbolada. Bien agrupados rodamos, de todo un poco hablamos, perfectamente alineados, vamos “intercambiamos pareja de baile” y de paso, nos damos novedades. Cruzamos los montes conocidos, bromas y risas en el pelotón, “porque Andrés “El Líder”, “chupa cámara” y busca la mejor portada; sin prisa pero sin pausa, vamos sumando kilómetros por pistas bien marcadas, tantas veces recorridas, en todas las estaciones, en distintas direcciones para unir etapas y para que no caigan en el olvido. Por la avenida asfaltada, alegramos la marcha; avistamos la interminable esplanada cosechada, un rebaño de ovejas ni se entera de nuestra alegre presencia, antes de arribar en la localidad Torralba. Desde aquí, por el antiguo camino,  viramos hacia Oropesa, mientras  despedimos al amigo Roberto “El Bueno”, en casa le aguardan  tareas domésticas; sin apenas hacer ruido, también entramos-salimos de la villa de “la secuestrada princesa” y por la acicalada y “cableada” avenida nos lanzamos hasta la próxima villa; cantos y chinas sueltas y rodadas invaden toda la vía “de Guadalupe”, aunque en el margen derecho, “parece que han dejado un carril bici” y aprovechamos para cabalgar con más soltura. El Gran Maestre, se posiciona, quiere entrar con honor y dignidad “en su pueblo”, donde creció y alguna fechoría también lío; recorremos sus acogedoras calles y en el puente de “la ballena”, nos paramos para repostar. Unos minutos de descanso, fotografías de rigor y también llenamos la andorga, para hacer la vuelta mejor.

 





























Reemprendemos la marcha, por la anchurosa pista, campos interminables de cosechas, todavía sin recoger, “alpacas” desperdigadas por el profuso terralgo y  la escuadra veleña, por estos parajes “dando el callo”; "no me extraña que Don Quijote se volviera loco por las infinitas llanuras".  Cruzamos la vía ferrovial para adentrarnos en la oriental cañada; por estos lares, ya comienza a calentar “el Lorenzo”, rescate por la parte trasera y bajamos el ritmo “en cabeza”, para agruparnos e ir hermanados. Ahora sí, por el pletórico chicharrero, no hay rastro de vida, ¿quién andará por aquí a las tres de la tarde? Ni rastro de roedores, ni de la imponente avutarda, tampoco nos cruza ningún lagarto, ¿dónde está el ganado?  y “Las Ninfas del Secarral” de vacaciones habrán marchado, aunque algún compañero, dicen que asoman “entre el pasto”; parece que estamos atravesando “algún desierto”, al fondo “un no llegar”, bajo un calor sofocante que hace rato empezó a avisar en medio del vistoso pastizal; relevos en primera línea para hacer más amena la marcha y algunos compañeros, ya  van pensando en visitar "La Tasca del Maca", en sus pinchos y algún refrigerio caerá.  Más adelante, “pasando la Casa Postas”,  nos despedimos de nuestros compañeros, Martín “El Fiero” y “El Relatero”, nos metemos por el Camino de Monte Nuevo, para alargar la etapa y subir hasta Mejorada. Cruzamos la villa vecina de Gamonal y desde aquí, nos configuramos “en modo escalada”; también, cambiamos los paisajes, de los interminables llanos por los empinados parajes cerreros. Sin novedad, nos merendamos las correspondientes “cuestas”, entre algunas sombras, bien resguardados se hace este tramo más llevadero; en la villa zorrera, paramos para refrescarnos y llenar las botijas; más amena la vuelta, con alegría, sorteamos las conocidas pendientes, escondidas por los desolados cerros. Desde “La Gamonosa”, volamos y nos perdemos por la polvareda levantada por el atusado camino; “ahora sí, el gato está en la talega”, por el territorio veleño, llegamos a “Los Perales”, desde aquí a “La Plaza del Rollo” y después de resumir “la parcela cerrada”,  nos despedimos hasta la próxima semana. “No todas las tormentas vienen para perturbar la vida. Algunas llegan para  limpiar el camino…..” “Puede que no haya llegado todavía, pero estoy un poco más cerca que ayer….”.













Resumiendo, ruta circular de 70 kilómetros (+8), los principales caminos transitados han sido: Cañada Real Leonesa Oriental, Carril de Las Mulas, Camino de Velada a La Corchuela, Camino del Dehesón del Encinar-Torralba de Oropesa- Oropesa-Alcañizo-Calera- Cañada Real Leonesa Oriental- Camino de Monte Nuevo-Gamonal-Mejorada- Velada.


Buen día…………….SALUD.


“…..mil caminos por andar y mucho tiempo perdido sin saber a dónde ir, no tengo tiempo ni sitio….”.